«Las columnas del restaurante se doblaron y el mar empezó a rugir»

Raquel Menéndez y su esposo, ÁlvaroSobejano, en una imagen colgada en el perfil de facebook de la periodista praviana./E. C.
Raquel Menéndez y su esposo, ÁlvaroSobejano, en una imagen colgada en el perfil de facebook de la periodista praviana. / E. C.

El terremoto de Indonesia sorprendió a la praviana Raquel Menéndez cuando cenaba en un restaurante en Bali

Daniel Fernández
DANIEL FERNÁNDEZGijón

Eran alrededor de las nueve de la noche. Desde la terraza de ElKabrón, un afamado restaurante español de Bali, Raquel Menéndez y su esposo, Álvaro Sobejano disfrutaban de una de las puestas de sol más cotizadas de esta isla indonesia. El astro rey ahogaba sus últimos rayos en un océano en calma. Pero, de repente, todo cambió. Un estruendo ensordecedor rompió la paz. «Las columnas del restaurante comenzaron a doblarse. Fue todo muy rápido», explica esta praviana desde Bali, a pocos kilómetros de la isla de Lombok, donde se localizó el epicentro del seísmo de 7 grados de magnitud.

Raquel Menéndez y Álvaro Sobejano, presidente de Nuevas Generaciones de Navarra, se casaron en Pravia el pasado 21 de julio. Decidieron ir a Bali de viaje de novios «porque en esta época no suele pasar nada», recordaba ayer a EL COMERCIO Emilia García, la madre de esta periodista praviana. «Al Caribe no porque es época de huracanes, a tal sitio tampoco porque es época de no sé qué...», bromeaba.

Raquel y su esposo se encuentran en permanente contacto con sus familias. De hecho, nada más registrarse el terremoto en la noche balinesa –las tres de la tarde en España– del domingo, esta joven periodista se apresuró a avisar a sus padres de que todo estaba bien. «Estaban cenando en el restaurante ElKabrón cuando ocurrió todo. Me contaba Raquel que lo que más le impresionó fue ver cómo las columnas se doblaron, aunque luego les explicaron que en este país son habituales los terremotos y que los edificios están hechos con materiales especiales», comentaba su madre.

Una vez ocurrido el terremoto, los responsable del restaurante español pidieron a los clientes que se dirigieran hacia el hall del mismo.«La gente estaba nerviosa, pero los responsables del local les tranquilizaron en todo momento.Les decían que no se preocuparan, que es habitual los terremotos y que todo estaba controlado», relatóRaquel Menéndez a sus padres que residen enPravia.

Si vivir un seísmo de esta magnitud ya de por sí es una experiencia angustiosa, a Raquel y Álvaro –que tienen previsto regresar a España el próximo día 10– les impresionó sobremanera el ruido del océano.La calma en la que se encontraba se tornó en furia tras el terremoto. «Empezó a rugir, el mar era como si se resquebrajara», dijo. «La gente comenzó a correr», añadió.Seguramente era por el temor a que se produjera un tsunami.De hecho, minutos después de producirse el fuerte temblor fue activada una alerta de tsunami en Indonesia.

Durante toda la jornada de ayer se vivieron numerosas réplicas en la región indonesia y en Bali han sido retirados ya los avisos de peligro.

 

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