La caída libre de 84 pisos en un ascensor de Chicago que acabó en milagro

Los servicios de rescate acceden al ascensor siniestrado en el edificio John Hancock Center, en Chicago./CBS Chicago
Los servicios de rescate acceden al ascensor siniestrado en el edificio John Hancock Center, en Chicago. / CBS Chicago

Un matrimonio cuya esposa está embarazada, dos estudiantes y dos turistas mejicanos fueron los protagonistas de esta angustiosa historia

Elena Martin Lopez
ELENA MARTIN LOPEZMadrid

Si a Agatha Christie le hubiesen contado una historia como esta en vida hubiese escrito una novela de éxito. Los personajes: un matrimonio cuya esposa está embarazada, dos estudiantes y dos turistas mejicanos. La ubicación: el ascensor del emblemático rascacielos antes conocido como John Hancock Center, en Chicago. La trama: una caída en picado desde la plata 95 del edificio, muchos gritos de auxilio en un trayecto infernal hacia la base, un frenazo en la plata once y tres horas atrapados en un «pozo ciego». El desenlace: un milagro.

Esta historia es tan novelesca como real. Ocurrió en la noche del pasado 16 de noviembre en la conocida 'ciudad del viento', cuando un grupo de personas quedó atrapado en uno de los edificios más altos de Chicago. «Creía que íbamos a morir», dijo Jaime Montemayor, un mejicano de 50 años que estaba de visita en la ciudad y se encontraba con su esposa en el ascensor. Gritaron, lloraron, rezaron y, en un hálito de esperanza, llamaron a emergencias y a sus conocidos.

Montemayor dijo que inicialmente sintió que bajaban normalmente y luego caían. «Hubo un repentino ruido de clack, clack, clack y el polvo comenzó a filtrarse en la cabina», explicó a un medio local. Su pareja, Mana Castillo, afirmó que el aparato «se movía a una velocidad normal, pero que empezó a descender haciendo ruido». Por su parte, uno de los jóvenes que iba a bordo, aseguró que comenzaron a caer «cada vez más y más rápido, sin detenerse».

El 'Chicago Tribune' recogió las declaraciones del otro joven, un estudiante de Derecho de la Universidad Northwestern que describió que su sensación fue similar a las que se sienten durante turbulencias en un avión.

Un rescate complejo

Por suerte, la máquina, cuyo fallo fue provocado por la rotura de un cable de elevación, según los informes del siniestro, quedó suspendida en la planta undécima gracias a que el resto de cables, aún conectados a la cabina, soportaron el peso, evitando la colisión contra el suelo y, asímismo, la catástofe.

El rescate, sin embargo, no se pudo hacer de forma convencional. El aparato quedó en un «pozo ciego», es decir, un tramo donde no había puertas por las que los bomberos pudieran acceder, según explicó el jefe del Departamento de Bomberos de Chicago, Patrick Maloney, a los medios estadounidenses. «Fue una situación precaria, se partió el cable en la parte superior del ascensor y no pudimos hacer un rescate de ascensor a ascensor; tuvimos que romper una pared», agregó Maloney. Esto provocó que el rescate se prolongase tres horas.

Alrededor de las tres de la madrugada, los seis afectados fueron liberados y recibidos entre aplausos por sus amigos y familiares. Ninguno de ellos necesitó ser hospitalizado, según señaló la cadena CBS Chicago, y los visitantes de la torre pudieron seguir utilizando ascensores de carga para llegar a la cima. El elevador había sido inspeccionado por última vez en julio. Además, el equipo de mantenimiento visitó el rascacielos en dos ocasiones en los últimos cuatro años, la última en 2017.

 

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