Ivanka repite el error de Hillary al usar un correo electrónico privado

Ivanka Trump. /Efe
Ivanka Trump. / Efe

Peter Mirijanian insistie en que hay copias de todos esos correos, que han quedado en los archivos gubernamentales

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

El iracundo «¡Enciérrala» con el que los seguidores de Donald Trump reclamaban que Hillary Clinton fuese a prisión por haber utilizado un servidor de correo electrónico privado para su correspondencia oficial encontró este martes un irónico reflejo en Ivanka Trump, a la que el Congreso investigará por haber hecho lo mismo con su correspondencia oficial durante buena parte de su primer año en la Casa Blanca

Será a partir del año que viene, cuando tome posesión el nuevo Congreso elegido el pasado día 6, en el que la oposición tiene mayoría en la Cámara Baja. El congresista demócrata que presidirá el Comité de Supervisión, Elijah Cummings, reclamó este martes a la hija y al yerno del presidente que entreguen todos los documentos oficiales de sus actividades en el gobierno, de acuerdo a las leyes federales, para poder iniciar la investigación que será bipartidista. «Mi objetivo es impedir que esto vuelva a convertirse en un espectáculo, al igual que los republicanos fueron a por Hillary Clinton», advirtió.

En el caso de la antigua secretaria de Estado fue precisamente este comité el que descubrió que algunos de los correos electrónicos entregados para la investigación de Bengazi procedían de un servidor privado, en lugar del oficial del gobierno. Esta vez ha sido un grupo civil, American Oversight, el que lo ha sacado a la luz y ha advertido de ello al Comité Judicial del Congreso.

En sorprendente paralelismo, la hija del presidente ha utilizado la misma excusa que ella, al decir que desconocía las reglas. Habiendo sido parte de la campaña de su padre, donde este tema era recurrente en sus mítines para agitar a las masas, la excusa carece de credibilidad. Su portavoz Peter Mirijanian insistió en que hay copias de todos esos correos, que han quedado en los archivos gubernamentales, a diferencia de Clinton, que borró miles de ellos que consideraba personales antes de entregar el servidor que había instalado en el sótano de su casa. Según él, se trata de comunicaciones sobre temas logísticos que no pusieron en peligro ninguna información confidencial. La hija del presidente los habría usado de forma temporal mientras recibía una cuenta oficial del gobierno, dijo su portavoz.

Nunca se pudo demostrar que la antigua secretaria de Estado intentase ocultar malos manejos de información clasificada, pero la reapertura de esa investigación por parte del FBI, diez días antes de las elecciones, pudo haberle costado la Casa Blanca. El sobrenombre de 'crooked Hillary' (corrupta) que le diese Trump la persiguió hasta las urnas.

 

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