«Te despedimos con el alma rota pero con el orgullo de haber sido tus amigos»

El párroco de la capilla de Los Arenales consolando a la madre de Mamel Castañón, abrazada por su hija durante la ceremonia. Sobre la imagen, la foto del fallecido. / P. LORENZANA
El párroco de la capilla de Los Arenales consolando a la madre de Mamel Castañón, abrazada por su hija durante la ceremonia. Sobre la imagen, la foto del fallecido. / P. LORENZANA

Centenares de amigos de Mamel Castañón acompañan a su familia en una despedida «cargada de dolor» en la capilla de Los Arenales

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

Imposible contener la emoción durante la ceremonia de despedida de José Manuel Castañón, 'mamel', de 43 años, que falleció tras ser atropellado la madrugada del domingo en la calle Argüelles. La capilla del tanatorio de Los Arenales se quedó pequeña para albergar las muestras de cariño antes, durante y después de la homilía.

Muchos de los que hasta allí se acercaron para acompañar a la madre y los hermanos del fallecido tuvieron que permanecer en pie en la capilla. Otros, aguardaron en el exterior ante la imposibilidad de acceder a su interior debido a la cantidad de gente congregada.

Uno de los momentos más dolorosos se vivió cuando la madre de Mamel accedió a la capilla del tanatorio de Los Arenales. Amelia Osorio repetía en letanía «hijo mío de mi vida», mientras familiares y amigos se deshacían en lágrimas. «No hay derecho», se escuchó entre los asistentes.

«Nunca olvidaremos tu sentido de la amistad. Tus ganas de vivir, tu enorme generosidad» «Solo hace falta veros a vosotros para comprobar la buena persona que era Mamel» «Seguimos en 'shock', destrozados, hundidos en la pena con un dolor que oprime el pecho»

Pero si hubo un momento emotivo fue el que protagonizó uno de los amigos de infancia del fallecido. Quiso, en nombre de todos los que apreciaban y querían a Mamel, rendirle un sentido homenaje. «Hoy tus amigos queremos dedicarte unas palabras. Las que nunca nos hubieras dejado pronunciar sin partirte de risa. Seguimos en 'shock', destrozados, hundidos en la pena y sin creernos que esto sea verdad. Con un dolor tan inmenso que oprime el pecho y casi no nos deja respirar».

Las palabras que se escucharon dieron buena cuenta de la talla humana del fallecido. «Nunca olvidaremos tu sentido de la amistad, de equipo, en un símil con el deporte que tanto amabas. Tu capacidad para hacer de la tristeza alegría. Tus ganas de vivir, tu sentido de la lealtad, tu enorme generosidad sin pedir nada a cambio», ponderó su amigo.

No fue el único. El párroco de la capilla del tanatorio de Las Arenales puntualizó en su homilía que «no lo conocía pero solo hace falta veros a vosotros para comprobar la buena persona que era».

Castañón deja un profundo hueco en el mundo del fútbol sala. Jugaba en el equipo del Boliche B y fue internacional con la Selección Asturiana de Fútbol Sala sub 21. «Era un chaval formidable, buena persona y buen compañero», destacó Armando García, presidente de la Federación Asturiana de Fútbol Sala.

La despedida de sus compañeros y amigos no dejó indiferente a los asistentes al funeral. «Hoy todos te despedimos, pequeño hombre de gran corazón, con el alma rota pero con el tremendo orgullo de haber sido tus amigos, tus hermanos, tus compañeros, gracias por tanto Mamel, gracias amigo. Cuida de tus horteras y todos los amigos allá donde estés, esos que nunca te olvidaremos».

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