Una familia desalojada y otra vivienda dañada por culpa de un argayo en Trubia

Los vecinos Diego Fernández y Octavio Fuertes delante de la casa 52 de la calle San Francisco, que tuvo que ser desalojada por culpa del agua y del lodo. / ALEX PIÑA

La falta de canalización del camino del Monte Nalón hizo que el agua y el lodo inundase las casas; la carretera AS-228 también estuvo cortada

ROSALÍA AGUDÍN OVIEDO.

No hizo falta que se desbordase ninguno de los grandes ríos que cruzan el concejo, los más de 35 litros de agua por metro cuadrado caídos hasta las 8 de la tarde de ayer sobre la ciudad fueron suficientes para inundar Trubia, cortar durante unas horas la carretera AS-228 que une la localidad y da salida a los concejos de Quirós, Teverga, Proaza, Santo Adriano o Villanueva, causar argayos y poner en jaque a los servicios de Emergencia. La peor parte se la llevaron dos viviendas situadas en la calle San Francisco, en las inmediaciones de la fábrica de Química del Nalón de la villa cañonera, y que resultaron dañadas por un corrimiento del terreno como consecuencia de las constantes lluvias. Hasta el lugar se desplazaron rápidamente efectivos de Bomberos, Policía Local, Guardia Civil y Protección Civil ante el temor de que hubiera personas en el interior de ambas casas, una posibilidad rápidamente descartada. Sus inquilinos se habían rendido antes, después de dos horas de luchar contra el agua y el barro que entraba en sus casas: «Achicamos agua hasta que vimos que no podíamos más y salimos», relataba Diego Fernández, vecino del número 52, una de las casas dañadas.

«Si el camino de arriba estuviese canalizado y las fincas se limpiasen esto no habría pasado», señalaba Fernández, que junto a su mujer pasó la noche en casa de su madre y sus dos hijos fueron a la vivienda de sus suegros. Su vecino, Octavio Fuertes, coincidía en las causas: «Pasó una vez más. En seis años hemos visto esta situación tres veces y la solución a este problema es que se arregle la canalización del camino» añadió. El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, recogió la petición y se la transmitió a la edil Ana Rivas. Además, indicó que el Ayuntamiento ha ofrecido a la familia desalojada una vivienda aunque ellos declinaron la invitación al poder ir a casa de sus familiares.

Los argayos fueron los responsables de la mayor parte de los daños sufridos ayer. Uno creó un torrente violento que acabó por desembocar en la carretera general a la altura del barrio de Cataluña formando una espectacular cascada de agua y lodo, que acabó por obligar a cortar la vía al tráfico y desviar la circulación por los viales interiores del pueblo con la ayuda de la Guardia Civil. Cuando el flujo de agua se rebajó los agentes de la Policía Local procedieron a abrir un carril y durante algunos momentos se generaron atascos. También, se desbordaron otros arroyos de la zona como el del Rebeco.

El torrente inundó rápidamente toda la calzada desde Cataluña hasta por debajo de la fábrica de armas y obligó a los bomberos desplazados desde Oviedo a tratar de facilitar la salida del agua acumulada hacia el cauce del propio río Trubia.

Chaparrones

La situación se complicó tras un nuevo fuerte chaparrón caído alrededor de las cinco de la tarde. «Estamos inundados por todas partes», relataba el responsable de los bomberos voluntarios de Trubia, Julio Rodríguez, porque las lluvias también obligaron a cortar la carretera de Pintoria de nuevo. Además, varias fincas, garajes y viviendas vieron como el agua penetraba en su interior aunque sin causar daños de importancia.

Tal cantidad de agua cayó que los vecinos no recordaban unas inundaciones así. Ramón Suárez comentaba que vive en la localidad trubieca desde «el año 2000» y aunque había visto cómo el agua causaba daños en la localidad, nunca había obligado a cortar la carretera general y la de la Química del Nalón. Asimismo, indicó que una casa deshabitada de la avenida Sotomayor estaba llena de agua.

Pese a la alarma, el río Trubia permaneció tranquilo, más de un metro y medio por debajo del nivel de seguimiento. Hace siete u ocho años, hubiera sido otra cosa. En junio de 2011, tras una primavera lluviosa que acumuló muchos resíduos en el cauca, El Machón, la antigua presa de la fábrica de armas, convirtió al grupo de viviendas de Coronel Baeza en foto de portada. El banzao en desuso provocó inundaciones y daños en las viviendas cercanas, un riesgo denunciado por los vecinos durante años. Solo entonces, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) se decidió a actuar. Rebajó la altura de la presa y retiró la chapa que servía de cierre para desviar el agua a la Fábrica de Armas. Con ayuda del Ayuntamiento ( 62.000 euros de los casi 200.000 de la obra) se ejecutó una escollera de protección y un pequeño paseo. Con la obra recién terminada y nuevo alcalde de estreno (Agustín Iglesias Caunedo), el río Trubia volvió a rugir diez meses después. En febrero de 2012, la riada se llevó el puente de La Riera, que une Trubia con el barrio de Los Catalanes y dejó sin agua a los vecinos, ya que el caudal rompió la tubería que suministra al barrio, que pasaba bajo el tablero.

Trubia se llevó la peor parte ayer, pero la lluvia dejó incidencias por toda la región, en especial en la zona central. Avilés vio varias de sus calles anegadas durante la tarde.

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