Los jabalíes campan a sus anchas por las huertas y fincas privadas de Olivares

Un vecino en una de las fincas arrasadas por los jabalíes. / A. PIÑA
Un vecino en una de las fincas arrasadas por los jabalíes. / A. PIÑA

Los vecinos denuncian la falta de apoyo para ahuyentar a los animales que dejan los terrenos «como un campo para sembrar patatas»

CECILIA PÉREZ OVIEDO.

La finca de María Teresa Muñiz cuenta con una hectárea de terreno que a día de hoy más que una huerta parece «un campo para sembrar patatas». La culpa la tienen una piara de entre ocho y diez jabalíes que desde hace cuatro años, día sí y día también, campan a sus anchas por la era de esta vecina y por las fincas aledañas del barrio de Olivares. «Llamamos a la Consejería de Desarrollo Rural y a la Policía Local pero me remiten a la Guardia de Caza de Grado. Vienen pero los jabalíes no desaparecen», se lamenta esta vecina.

La zona de Olivares es núcleo urbano por lo que las cacerías están completamente prohibidas. «Lo que hemos hecho es colocar un pastor eléctrico en un invernadero que tenemos en la finca para evitar que los jabalíes pasen al terreno», ejemplificó María Teresa Muñiz.

No es la única medida que han tomado los vecinos afectados. «Tenemos que pasar el tractor para allanar el terreno levantado por los jabalíes y vamos a tener que acabar vallando todas las fincas», expone esta vecina de Olivares.

Por este motivo piden al Ayuntamiento y al Principado que tomen medidas para «ahuyentar» a los animales. «Cada vez estamos peor, solo pido que nos quiten a los jabalíes».

La tarea no es fácil. Los suidos se han acostumbrado a la convivencia con los humanos a los que han perdido el miedo. «Una vez un jabalí vino detrás de mí como si nada», relató esta vecina. También advierte del peligro que pueden suponer para los conductores. «Los jabalíes están a pocos metros de la carretera de Olivares, junto al centro social, hasta ahora no pasó nada pero nunca se sabe», se lamenta.

 

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