Ana Marzoa: «El actor es el creador del personaje»

Ana Marzoa./E. C.
Ana Marzoa. / E. C.

La actriz argentina llega este sábado al Teatro Jovellanos con 'Divinas palabras' bajo la dirección de José Carlos Plaza

M. F. Antuña
M. F. ANTUÑAGijón

Tiene un timbre muy especial la voz de Ana Marzoa (Buenos Aires, 1949) que la hace absolutamente familiar. Tanto que no es extraño que la reconozcan más por la voz que por su presencia. Esta actriz que ha tocado todos los palos pero que ha hecho del teatro su mejor lugar en el mundo estará el sábado en Gijón para poner en escena 'Divinas palabras' de Valle Inclán bajo la dirección de José Carlos Plaza. La acompañan María Adánez, Carlos Martínez Abarca, Alberto Berzal, Consuelo Trujillo, Diana Palazón, Chema León, Luis Rallo, José Luis Santar, María Heredia y Javier Bermejo.

-Once actores. Parece un imposible en los tiempos de hoy.

-Tal cual van las cosas, es un riesgo. He trabajado en espectáculos con muchos actores, pero no es habitual en una empresa privada.

-¿Significa que las cosas van a mejor para el teatro?

-No lo sé, si mira la cartelera, en general son menos personajes, el riesgo ya son cuatro. Pero es que además aquí José Carlos Plaza ha hecho un trabajo de auténtica filigrana y no ha cambiado nada del texto. Salvo María Adánez y yo, todos los actores doblan papeles, es una obra de muchos personajes, que solo se puede permitir el cine. El trabajo de José Carlos es grande y está muy bien pensado.

-¿Qué sal y qué pimienta le ha puesto el director y adaptador a este Valle Inclán?

-Mucha claridad. Este texto normalmente uno se lo imagina en los teatros nacionales, porque requiere mucho trabajo y nosotros solo hemos tenido seis semanas de ensayos. Pero él lo tenía muy claro y lo supo transmitir muy bien.

-¿Cómo ha sido la experiencia entonces?

-Era la primera vez. Nos conocíamos, habíamos visto nuestros espectáculos, pero nunca habíamos trabajado juntos. Cuando conectas con un director y sientes esa corriente de empatía, de respeto mutuo, es algo que agradeces muchísimo. Yo he tenido bastante suerte, en general he trabajado con directores de mucho prestigio y talento. José Carlos es un ser abierto con experiencia y talento y el resultado es fantástico.

-¿Hasta qué punto es duro representar una obra tan compleja como 'Divinas Palabras'?

-Es difícil, pero como todas las cosas grandes es más fácil. Para mí es más complicado hacer un texto inconsistente y mal escrito. Ser el transmisor de tanta calidad literaria me parece más sencillo que hacer un texto mediocre.

-Tiene un papelón, Rosa la Tátula.

-Es un personaje interesante, con una gran personalidad, y eso hace que disfrute mucho.

-¿Qué dificultades se ha encontrado?

-Las que se encuentran casi siempre. Cuando aceptas un papel es porque te atrae el personaje y sientes que lo vas a entender.

-¿Trabaja sola o se deja guiar?

-Tengo algo que creo que es una virtud y también va a la contra: que soy independiente. Pienso que el actor es el creador del personaje y el director una ayuda, no soporto ser mandada. No soy de ningún método, no pertenezco a esa clase de actores muy rígidos, soy muy libre.

-¿De víscera?

-Y de cerebro también. Las emociones, el corazón y el cerebro están unidos. Soy una enamorada de las palabras. Cuando estudias un texto buscas lo que las palabras transmiten.

-¿La edad le da y le quita papeles?

-Con la edad se cierran muchas puertas, hay papeles, como los protagonistas del teatro clásico, que ya no los puedes hacer, y en ese sentido limita, pero hay también muchos personajes que sí. La edad no limita tanto en el teatro como en la danza.

-También ha trabajado en la tele. ¿Cómo la ve hoy?

-Me gustaría que se hicieran historias más pausadas. Tengo la sensación de que se sigue demasiado el ritmo de las series norteamericanas.