El interior de Asturias, pueblos y regiones que enamoran

Cabrales. /
Cabrales.

Una explosión natural decora la geografía del Principado donde sus verdes parajes y excelente gastronomía cautivan a todo turista que hasta allí se acerca

ÁLVARO ROMERO

Visitar Asturias es siempre un acierto sea cual sea la época de año, pero, si se hace en otoño aún mejor, es durante esa estación cuando las tierras del norte de España alcanzan su máximo apogeo. Los bosques se tiñen de color, los ríos discurren cargados de agua y las condiciones meteorológicas se antojan perfectas para recorrer los campos y conocer la multitud de bellos pueblecitos que alberga.

Los fuertes contrastes entre las localidades del litoral, con alma marinera; y las de interior, de carácter montañoso, multiplican aún más su belleza. Es precisamente en estas últimas por donde discurren gran parte de los parajes naturales protegidos del Principado. El verde de los prados domina el entorno y se muestra omnipresente entre las altas cumbres. Conocer el interior de Asturias es apostar por la naturaleza, el turismo rural y una gastronomía para chuparse los dedos. Estos son algunos de los lugares más destacados:

Cangas de Onís, puerta de entrada a los Picos de Europa

Cangas de Onís es una de las joyas del interior de Asturias y uno de sus pueblo más turísticos. Sobran motivos para tales denominaciones pues, situado en la zona oeste del territorio asturiano, enclavado en el valle que forman los ríos Sella y Güeña, rebosa belleza por los cuatro costados. El entorno que le rodea tiene mucha culpa de ello, se asienta a los pies del Parque Natural de los Picos de Europa, entre imponentes montañas y fértiles vegas.

El río Sella acaricia el casco urbano dejando una de las estampas más representativas de la villa, el impresionante Puente Romano que, con su Cruz de la Victoria colgante es uno de los monumentos más famosos y fotografiados de Asturias. Fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931. Cangas ofrece un agradable paseo entre calles tranquilas y plazoletas como la del Mercado, donde se aprecia la arquitectura típica. Destacan también edificios religiosos como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María.

Además de ser puerta de entrada a los Picos de Europa, en su propio concejo alberga el majestuoso santuario de Covadonga y los famosos lagos Enol y Ercina, también conocidos como los Lagos de Covadonga.

Taramundi, un pueblo de cuento en la comarca de los Oscos

El singular pueblo de Taramundi aparece tímido entre los valles y montañas de la comarca Oscos- Eo, al oeste asturiano. Un lugar que parece sacado de cuento donde domina la calma y el silencio, un silencio que tan solo rompe el sonido del arroyo que atraviesa la zona y el canto de los pájaros.

Agua, tierra, hierro y fuego, ingenios hidráulicos, cuchillería y telar. Un mundo de costumbres y oficios tradicionales que se han conservado hasta la actualidad. El pequeño trazado de Taramundi encaja a la perfección en el entorno, pues sus casas han sido levantadas con materiales naturales, en especial madera y piedra. Pese a su reducido tamaño se afianza como un lugar perfecto para degustar la magnífica gastronomía asturiana, en especial la que se elabora desde hace siglos en estos enclaves montañosos. Productos de la zona y platos contundentes hacen las delicias de los viajeros.

La comarca de los Oscos- Eo está considerada como Reserva de la Biosfera, gracias a la gran variedad de especies tanto animales como vegetales que alberga. Valles y suaves montañas abren paso a espesos bosques y caudalosos ríos, donde disfrutar de rutas de senderismo y espectaculares miradores.

Pola de Somiedo, territorio de osos pardos

El municipio de Pola de Somiedo se sitúa en el sur del Principado de Asturias, en el impresionante concejo de Somiedo, del cual es capital. Se trata de un pequeño pueblo cuyo mayor valor recae en el entorno. La población se encuentra completamente integrada, sin alterar el valor paisajístico y medioambiental.

El Parque Natural de Somiedo, calificado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, se ubica concretamente en el centro de la cordillera Cantábrica desde donde se afianza como uno de los espacios naturales más importantes y mejor conservados de Asturias. Calmados lagos y verdes valles aparecen entre montañas en un terreno accidentado repleto de caprichosas formas kársticas.

Vistas panorámicas y antiguas cabañas tradicionales amenizan la visita al «hogar de los osos pardos». El Parque Natural de Somiedo es uno de los lugares con mayor número de osos pardos en libertad de Europa. En Pola de Somiedo es posible encontrar monitores especializados que guían al visitante para el avistamiento de estos animales en su hábitat natural, una experiencia única e inolvidable.

Carreña, capital del queso de Cabrales

El pueblecito de Carreña se localiza en el extremo oriental del territorio asturiano, concretamente en el concejo de Cabrales. Asume su capitalidad, los servicios administrativos de la comarca y es sede del Consejo Regulador del Queso de Cabrales, su producto más icónico y uno de los manjares de la gastronomía local.

La vida trascurre tranquila en este hermoso enclave que ocupa parte del Parque Natural de los Picos de Europa. Allí, entre verdes parajes aparecen bellos pueblecitos, como Tielve, Bulnes o el ya mencionado Carreña que, con vistas de ensueño, se hacen hueco entre las altas cumbres y los caprichos de la naturaleza.

Entre sus incontables rutas de senderismo brilla con luz propia la del Cares, una de las más conocidas y bellas de la Península Ibérica. Discurre entre imponentes paisajes de roca y bosque, asomando sobre la profundidad del valle erosionado por las frías y cristalinas aguas del río Cares, con el omnipresente Naranjo de Bulnes siempre de fondo. Doce kilómetros de pura belleza en un recorrido que une la localidad asturiana de Poncebos con la leonesa de Caín.