Valle del Tiétar, entre pueblos y pinares

Valle del Tiétar. /
Valle del Tiétar.

Enclavado en la provincia de Ávila se consolida como uno de los rincones naturales más importantes del centro peninsular

ÁLVARO ROMERO

El Valle del Tiétar se sitúa al sur de la provincia de Ávila, bajo el abrigo de la bella Sierra de Gredos. Limita con Madrid, Toledo y Cáceres, formando uno de los espacios naturales más espectaculares del centro peninsular. Se despliega sobre un paisaje que cautiva ofreciendo un clima diferente, mucho más suave y templado, nada que ver con las tierras que le rodean.

El río Tiétar, que da nombre al valle, nace en el extremo occidental de la Comunidad de Madrid descendiendo suavemente por la comarca. Abundantes corrientes de agua bañan la zona en forma de manantiales, riachuelos y gargantas, dando vida a frondosa vegetación y grandes bosques de pinos, robles, nogales y castaños. Sus variados paisajes sirven de hogar a especies como el águila imperial o el buitre leonado.

Pueblos de bella factura

El municipio de Arenas de San Pedro está considerado como la capital de la comarca y un importante foco turístico a raíz del descubrimiento, en 1963, de las famosas cuevas del Águila, situadas a tan solo seis kilómetros del centro urbano. Un casco histórico donde destacan el castillo de Don Álvaro de Luna y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo gótico. Levantado en el siglo XVI merece la pena destacar el santuario de San Pedro de Alcántara declarado Monumento Histórico Artístico en 1972.

El lindo pueblo de Candeleda es otro de los referentes de la Sierra de Gredos, de origen medieval derrocha belleza por los cuatro costados. El entorno no desentona, parajes de ensueño con espesos bosques repletos de agua. La Plaza Mayor es el centro neurálgico del pueblo, allí se sitúa el Ayuntamiento y la Casa de del Flores. Edificios de cal y madera se reparten por sus calles más antiguas entre imponentes construcciones religiosas como la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Bien de Interés Cultural.

El pueblo de La Adrada merece una visita. La mejor manera de conocerlo es recorrer tranquilamente sus calles, perderse entre sus rincones y relajarse en alguna de sus plazas. Sobre la colina, vigilando el núcleo urbano y los alrededores se alza imponente el castillo de la localidad. En el casco histórico destacan la Plaza de la Villa y la Calle Larga, donde se agolpan las construcciones más importantes a nivel histórico y arquitectónico.

El vecino municipio de Sotillo de la Adrada guarda características similares, tan solo cinco kilómetros les separan. Para completar el recorrido por los núcleos rurales más destacados del Valle del Tiétar es necesario descubrir Lanzahita, Piedralaves, Casavieja o Guisando, este último declarado Conjunto Histórico Artístico es, sin duda, uno de los rincones más bellos de la región.

 

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