El diseño de las listas agudiza las diferencias entre la dirección del PP asturiano y Mallada

El diseño de las listas agudiza las diferencias entre la dirección del PP asturiano y Mallada
Teresa Mallada y Mercedes Fernández, en el congreso del PP asturiano de 2017. / PABLO LORENZANA

La cúpula encaja con malestar el criterio de la candidata de negociar directamente con Madrid y Fernández quiere hacer valer sus competencias como presidenta regional

ANDRÉS SUÁREZ OVIEDO.

Está por ver cuánto dura la bicefalia en el PP asturiano, con Mercedes Fernández como presidenta y Teresa Mallada como candidata al Principado, pero parece claro que el tránsito hacia las elecciones autonómicas y municipales de mayo no va a ser un camino de rosas. Las heridas están todavía muy abiertas, la decisión de la dirección nacional de apostar por la ex dirigente de Hunosa como cabeza de cartel en detrimento de la líder regional ha convulsionado el partido, y los tanteos iniciales entre ambas partes no están marcados precisamente por la sintonía. Las primeras declaraciones de Mallada tras su nombramiento, en las que habla de diseñar las listas «conjuntamente» con Génova y «teniendo en cuenta» la opinión de la cúpula regional, no han sentado precisamente bien en el equipo de Mercedes Fernández. Esta se muestra dispuesta a ejercer su competencia como presidenta en la confección de las candidaturas, lo que anticipa un escenario de fricción interna.

El acto de hoy en el hotel de la Reconquista (13.45 horas) en el que el PP, con el presidente nacional, Pablo Casado, a la cabeza, presenta a sus candidatos al Principado, Teresa Mallada, y al Ayuntamiento de Oviedo, Alfredo Canteli, será una buena piedra de toque a la hora de calibrar el clima interno en el partido. Mercedes Fernández acudirá al evento, aunque no está previsto que intervenga, pero buena parte de las miradas estarán fijas sobre ella. Aunque tanto el miércoles, como ayer ya despachó con algunos de sus colaboradores, para analizar lo sucedido en los últimos días y la estrategia a seguir, no se ha dejado ver en actos públicos en toda la semana.

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A esa cita de hoy se llega con malas sensaciones. «Ojipláticos» se confesaban ayer dirigentes regionales del PP al analizar las declaraciones de Mallada en la entrevista que concedió a EL COMERCIO, sobre todo en lo referente a dos cuestiones. Por un lado, su intención de confeccionar las listas «conjuntamente» con la cúpula nacional y «teniendo en cuenta» la opinión de la dirección regional. «Desconoce los estatutos que dicen que, más allá del candidato autonómico y el de la capital, el resto de las listas son competencia de las direcciones regionales», anota un veterano cargo popular, que piensa que la ex presidenta de Hunosa se equivoca en el que supone su primer mensaje, público pero también interno, tras ser nombrada.

«En lugar de llegar ofreciendo diálogo y colaboración y planteando la importancia de que se tengan en cuenta sus criterios a la hora de hacer las listas, algo que desde luego se aceptaría, traslada el mensaje de que las cosas se pactarán directamente con Madrid y la dirección asturiana será apenas un mero oyente», argumenta.

La comparación con Sánchez

En segundo lugar, provoca también malestar en la cúpula asturiana la alusión en la citada entrevista a que, en su momento, Ovidio Sánchez dejó el liderazgo del PP asturiano de inmediato para dar paso precisamente a Mercedes Fernández. En la sede regional de Manuel Pedregal se interpretaron ayer esas palabras como un deseo de Mallada de que Fernández hiciera ahora lo mismo que hizo Sánchez entonces.

Pero lo cierto es que, al menos en el plazo inmediato, ese no es el plan de Fernández. Quienes la han visto anotan que con el paso de las horas ha recobrado poco a poco el ánimo después del «golpe durísimo» del lunes, cuando fue apartada de la candidatura al Principado. En su cabeza está ejercer sus competencias como presidenta, entre las que están, además de la gestión diaria del partido, la preparación de la campaña electoral y la confección de las listas, tanto el resto de la autonómica como las municipales, salvo el cabeza de cartel de Oviedo. Piensa la dirigente popular que su salida dejaría en una posición delicada a quienes en estos años han compartido con ella el actual proyecto del PP asturiano y cree que, por una cuestión de lealtad, no podría echarse a un lado de repente. Vienen, pues, inciertas semanas de bicefalia.

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