«Tenemos 500 millones paralizados por el 'corralito' impuesto por Montoro»

Ignacio García Palacios, en su despacho en la Facc.
Ignacio García Palacios, en su despacho en la Facc. / ALEX PIÑA

«Lo más razonable es que haya una coherencia para desarrollar un área metropolitana central, un proyecto de 'ciudad' para toda Asturias»

Daniel Fernández
DANIEL FERNÁNDEZGijón

Más dinero y más competencias. Es una reivindicación histórica que los ayuntamientos mantienen. «Y ahora más que nunca, porque somos la Administración que mejor gestiona y que mejor conoce el territorio». Lo dice el alcalde de alcaldes de Asturias, Ignacio García Palacios, presidente de la Federación Asturiana de Concejos (Facc). El regidor naviego carga contra el Ministerio de Hacienda, por no permitir a los municipios emplear el superávit que han generado, lamenta la prórroga presupuestaria y exige un nuevo modelo de financiación local.

-¿Están los ayuntamientos asturianos saneados?

-Estamos, como el resto de los ayuntamientos de España, en una situación económicamente favorable, incluso diría que muy favorable. Casi la mitad de los municipios asturianos, 38, entre el que se encuentra el mío, Navia, estamos en deuda bancaria cero. No debemos nada.

-Pero a ustedes sí les deben: el superávit que han generado y que el Gobierno no les deja reinvertir.

-El problema es que Cristóbal Montoro -ministro de Hacienda- nos ha impuesto un 'corralito'. Todo el remanente que hemos generado desde 2011, cuando se pusieron en marcha las medidas de contención de gasto, está en los bancos, sin poder tocar ni un euro. Y es una injusticia absoluta, porque la local ha sido la Administración que ha soportado los déficits de otras.

-¿A cuánto asciende la cantidad inmovilizada por Hacienda?

-Cada año cerramos el ejercicio con unos 100 millones de superávit. Por lo tanto, ahora, en los bancos están paralizados por el 'corralito' de Montoro unos 500 millones, que son de todos los asturianos y que no nos permiten reinvertirlo. Hay concejos que tienen más superávit acumulado que presupuesto. En España la cantidad supera ya los 30.000 millones de euros. No queremos emplear ese dinero en macroproyectos, sino en obras en nuestros pueblos, dando actividad a las empresas locales.

-En pleno debate sobre el modelo de financiación autonómica, ¿qué proponen los ayuntamientos?

-El planteamiento desde el municipalismo era que se hiciera una financiación autonómica y local en paralelo. Y lo hemos conseguido. Ya se ha puesto en marcha esa mesa para negociar una financiación municipal a la vez que la autonómica. Lo que sucede es que ambas están paralizadas.

-¿Qué nuevo modelo de financiación local defienden?

-Tiene una doble cara. Por un lado, queremos romper ese 'corralito' de Montoro y que la liquidación no sea la referencia para calcular el techo de gasto, sino el presupuesto, porque, incompresiblemente, si cierras con superávit el margen de gasto que te fijan es menor. La segunda reivindicación es la de elevar del 13% al 18% la participación de los ayuntamientos en el gasto público de España. En resumidas cuentas, lo que exigimos es tener más dinero con las mismas competencias.

-¿Tienen los ayuntamientos capacidad, en estos momentos, para asumir algunas competencias nuevas?

-Si vienen acompañadas de los recursos necesarios, por supuesto que sí. Es razonable que los ayuntamientos tengan transferidas ciertas competencias, porque somos la Administración más cercana al ciudadano. Nosotros queremos asumir más competencias, no tenemos miedo, pero tienen que recursos suficientes.

-¿Está solucionado el problema de los planes de empleo?

-En la Facc tenemos claro que el 100% de seguridad jurídica nunca existirá mientras no se recuperen los contratos de inserción. Y eso no está en nuestra manos. Dicho esto, cabe recordar que durante las últimas convocatorias hemos ido desbrozando el camino, logrando reducir de forma importante la litigiosidad de estos planes. Las recomendaciones que nuestra entidad hizo a los ayuntamientos en octubre de 2015 fueron bastante efectivas. Es cierto que en fechas recientes ha surgido el problema de la revocación de ayudas a determinados ayuntamientos, pero cabe apuntar que corresponden al programa 2014-2015. Posteriormente, por petición expresa de la Facc, se retiró de las bases reguladoras de los planes de empleo la cláusula causante de este problema.

Prórroga presupuestaria

-¿Ya han evaluado cuánto dinero dejarán de percibir los ayuntamientos por la prórroga presupuestaria?

-Hay que recordar que hay doble prórroga, la del Principado y la estatal, y en algunos casos triple, en aquellos ayuntamientos que no han logrado sacar adelante sus cuentas. Evaluamos en alrededor de 100 millones lo que dejarán de recibir los concejos asturianos. Una prórroga implica tener menos dinero y más retrasos en la gestión de recursos.

-La llamada que hicieron a la responsabilidad de los partidos para que Asturias tuviera presupuestos no fue atendida.

-La Administración debe tener unos mecanismos que impidan a los ciudadanos quedarse sin presupuestos por la dictadura de la minoría. Yo creo que quien no logra los apoyos para sacar adelante sus presupuestos debe someterse a una cuestión de confianza. Y si la pierde, quienes no le han apoyado, tienen la obligación de presentar su proyecto de presupuestos y lograr el apoyo para ellos. Está muy bien que cada partido tenga sus intereses contra tal partido u otro, pero no puede haber intereses contra Asturias y los asturianos, que es lo que ha pasado.

-¿Entonces, entiende que el PP, Podemos y Ciudadanos han ido, como usted dice, contra los intereses de los asturianos?

-Lo que digo es que si no estás conforme con los presupuestos, presenta tus propios presupuestos. El entendimiento debe ser por ley obligatorio, porque al final las dictaduras de las minorías son las que acaban perjudicando los intereses generales de todos los ciudadanos.

-¿Es el proyecto de área metropolitana central una realidad o, una vez más, son palabras que acaban llevándoselas el viento?

-Es una realidad socioeconómica y demográfica. Ante esa realidad hay dos formas de actuar, de una manera racional en la que se busquen todas las sinergias, se hagan todas las inversiones que correspondan y se realicen de una forma ordenada y consensuada o, por el contrario, seguir con su crecimiento vegetativo, como hasta ahora, sin una programación. Todos estamos de acuerdo en que lo más razonable es que haya una coherencia para desarrollar un proyecto de 'ciudad' para toda Asturias.

-¿Qué modelo defiende, teniendo en cuenta que el consorcio parece descartarse?

-Lo primero que hay que tener claro es que el área metropolitana tendrá que estar regido por un organismo. Pero esa gobernanza debe ser el tejado del edificio del área metropolitana. Al final se ha apostado para arranca con un planteamiento práctico: que los seis municipios más poblados -Gijón, Oviedo, Avilés, Siero, Langreo y Mieres- sean el embrión sobre el que se sumen luego otros de forma voluntaria.

-¿Y cómo afectará a las alas de la región este proyecto? Le pregunto como alcalde de un concejo del Occidente.

-Si hay un área metropolitana importante en el centro de Asturias significará que el resto de áreas tendremos un elemento importante para el consumo de lo que producimos. Todas las actividades que supongan crecimiento para la periferia del área metropolitana van a estar basadas en gestionar mejor los recursos naturales que tenemos. No podemos ser importadores forestales de madera teniendo la capacidad que tenemos en el Occidente; no podemos ser deficitarios de alimetnos, consumiendo solo un 10% de lo que produce nuestro campo, teniendo los recursos que tenemos. No podemos dejar de aprovechar los recursos. Para nosotros es ideal vender la leche, los quesos, las berzas o los repollos en una 'ciudad' de más de 800.000 habitantes como es el centro de Asturias. Por lo tanto, el área metropolitana es una oportunidad para las alas, para su desarrollo a través de sus recursos.

-Pero para ello tiene que haber gente y las alas, especialmente el Occidente, se están despoblando.

-Bien, y es cierto, por eso debemos generar economía y oportunidades de nuestros recursos. En la calle Corrida de Gijón no se pueden plantar patatas ni criar vacas en la calle Uría de Oviedo. En el Occidente, o en el Oriente, sí. Y eso es lo que tenemos que hacer ver. Ofrecemos oportunidades para vivir y prosperar.

-Hablemos de algo tabú en Asturias: la fusión de ayuntamientos. ¿Es momento de abordar ese debate?

-No hacen falta fusiones. Somos 78 ayuntamientos y lo importante es la comarcalización. Navarra es el modelo a seguir, tiene 272 ayuntamientos y es un ejemplo de funcionamiento de las comarcas.

-Bueno, en Asturias hubo algo parecido, las mancomunidades, que resultaron ser un fracaso.

-Sí, un completo fracaso. La teoría era muy buena, pero la práctica fue nefasta. Vamos a otras cosas, donde el dinero que llega sea gestionado directamente en la comarca.

-¿Cómo valora los cuatro primeros meses de Adrián Barbón al frente de la FSA?

-Quiero hacer un preámbulo: los socialistas en este proceso, por más que se haya querido ver guerras entre nosotros, hemos demostrado que somos un partido con conciencia democrática importante, que debatimos, hacemos primarias y que de ahí salió el secretario general de todos los socialistas asturianos. En las primarias vemos cada uno nuestra opción, ahora lo único que vemos es a nuestro secretario general. Barbón, que no era mi opción, está desarrollando el programa que nos dijo que iba a desarrollar, a algunos les gustará más y a otros menos, con sus dificultades y complicaciones. Pero en general, todos estamos conformes en que hay una presencia de los socialistas en los ámbitos de la vida pública asturiana.

-¿Le ve como candidato a la Presidencia del Principado?

-Cuando se llega al río es el momento de cruzar el puente, pero es que el río aún no lo veo. Estamos casi en la travesía, en medio desierto. Queda mucho camino.

-No me ha respondido...

-En política las gafas para ver lejos no sirven.

-Pero el olfato, sí. Le añado otros dos nombres como 'candidatables', si quiere: los consejeros Fernando lastra y Guillermo Martínez.

-Como he dicho, son situaciones de larga distancia y, por lo que me consta, no hay decisiones tomadas. Confío plenamente en que el partido tiene banquillo suficiente como para presentar alternativas bastante buenas para los asturianos.

-¿El Pedro Sánchez que ahora dirige al partido es diferente al que usted no apoyó en las primarias?

-Las circunstancias y los cambios por las complicaciones de la vida pública no permiten en muchas ocasiones establecer posiciones que se mantengan torpemente inamovibles. Pedro Sánchez ha flexibilizado las posiciones y las veo para bien. No se puede ir como Torquemada, a piñón fijo. Creo que el PSOE y Pedro Sánchez están haciendo mejor política y de forma más inteligente.

«No estoy a favor de la oficialidad, pero admito la posición del PSOE»

-¿Cómo está viendo el debate sobre la oficialidad del asturiano?

-No me gusta. Porque lo veo desde el Occidente, donde hablar del asturiano, en singular, no sienta bien. Cuando Asturias es la única región plural lo es por algo. En Occidente, la fala, porque no nos gusta que nos digan que hablamos gallego-asturiano, está viva, forma parte de un paisaje cultural. En esta comarca oir a hablar de 'asturianu', en singular, produce rechazo. No nos obliguen a hablar algo académico, déjennos hablar como nos han enseñado nuestros padres.

-Entiendo que no es partidario de la oficialidad, pese a que el PSOE la ha incluido en su programa.

-La oficialidad no entra en el proyecto de este Gobierno y ahora forma parte de una resolución del último congreso de la FSA. No estaba a favor de esa resolución, pero admito la posición del partido. Ahora bien, después de predicar hay que dar trigo. Y la forma de dar trigo sí me importa, porque si me obligan a decir perru cuando donde vivo se habla de can...

-¿Comparte la comparación que desde el PP se hace de los defensores de la oficialidad con el nacionalismo más radical?

-El nacionalismo tiene otros componentes, uno sin duda el idioma, pero no creo que nadie que defienda la oficialidad se sitúa en extremos tan patológicos como los que algunos vaticinan para Asturias.

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