Fernández avisa a Génova del coste electoral de imponer una gestora en el PP de Asturias

Fernández avisa a Génova del coste electoral de imponer una gestora en el PP de Asturias
Luis Venta y Mercedes Fernández, ayer, en sus escaños de la Junta General del Principado. / ÁLEX PIÑA

Descarta dimitir y arropa sin fisuras a Luis Venta; el sector afín a Mallada cree que la situación se va de las manos y espera una solución inmediata

A. SUÁREZ / D. FERNÁNDEZ OVIEDO.

La solución pacífica a los problemas internos que vive el PP asturiano cotiza a la baja en las casas de apuestas de la política. «El ambiente es irrespirable», confesaba ayer, visiblemente preocupado, un veterano dirigente. La escalada de tensión parece imparable y ayer, después de un largo tiempo de silencio, le tocó el turno de salir a la palestra a la presidenta regional. Mercedes Fernández tomó la palabra en los pasillos de la Junta y lo hizo con un discurso lleno de mensajes directos en algunos casos y velados en otros, pero siempre contundentes. Descartó tajantemente dimitir, arropó a quien fue su número dos, Luis Venta, tras el escándalo de los anónimos, y no vio motivos para que desde Génova, sede nacional del partido, se imponga una gestora en el Principado de cuyo riesgo electoral, con las elecciones del 28-A a la vuelta de la esquina, alertó a las claras.

Si en la dirección nacional o entre los afines a la candidata autonómica, Teresa Mallada, hay quienes tienen la esperanza de que Fernández se aparte, la presidenta regional les demostró ayer que se equivocan de medio a medio. Reivindicó en reiteradas ocasiones la legitimidad que le asiste para ocupar el cargo recordando que se impuso por amplia mayoría en un congreso regional y que «no hay razón» para que eso cambie. Presumió de su fidelidad y lealtad al partido a costa, apostilló, de renunciar a una carrera profesional en la que ocuparía una posición «preeminente». Y fue contundente al precisar que «mi hoja de servicios es limpia, los demás, que hablen por ellos».

Fernández cerró filas sin asomo de duda con Venta, persona de su máxima confianza y en el ojo del huracán tras el polémico anónimo que supuestamente habría remitido al concejal gijonés Pablo González. Dijo creer su versión exculpatoria de los hechos y elogió su trayectoria política «irreprochable y ejemplar». Y, preguntada por si mantiene la confianza en él, disparó con bala. «Tengo la misma confianza que el presidente nacional, Pablo Casado, tiene en su secretario general», Teodoro García Egea, deslizó.

Más información

La intervención de Fernández estuvo llena de matices. Remarcó en varias ocasiones su compromiso de trabajar para que Casado sea presidente tras las elecciones del 28 de abril, pero eludió expresar ese mismo respaldo a Mallada en el caso del Principado, aunque fue interpelada al respecto. Y, en referencia a esas inminentes generales, hilvanó un argumento orientado a hacer entender a las alturas de la calle Génova el riesgo que se corre si, a unas semanas de los comicios, se impone una gestora en el PP de Asturias.

El objetivo, dijo Fernández, del partido y también de ella misma, debe ser cooperar para que Casado gobierne tras el 28-A. «Haré todo lo posible para que así sea», agregó. Para, a continuación, advertir del coste electoral que tendría la toma de decisiones que «perjudiquen» al partido o «emborronen» el trabajo preelectoral. Dar a entender a la ciudadanía, continuó en velada referencia a la amenaza de la gestora, que el PP se preocupa más de cuitas personales que del interés general, representaría una «equivocación» en toda regla.

Tardaron poco los afines a Mallada en enterarse de las declaraciones de Fernández, que interpretan como una nueva declaración de guerra que, opinan en este sector, hace prácticamente imposible reconducir la situación. En el 'malladismo' se confía en que desde Génova se tomen decisiones más pronto que tarde, quizá la próxima semana, con la gestora en la mente de todos.