Una reunión sin cimientos

Sánchez e Iglesias, en su encuentro de mayo en la Moncloa. /E. P.
Sánchez e Iglesias, en su encuentro de mayo en la Moncloa. / E. P.

PSOE y Podemos llegaron a la cita de este jueves tras semanas de desencuentros y reproches aireados en público

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Las horas previas a la cita de este jueves no fueron tiempo invertido en abonar el terreno para el acuerdo. Más bien, la constatación del desencuentro. Antes de que sus delegaciones se vieran en el Congreso, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reafirmaron en sus propuestas irreconciliables. El presidente del Gobierno en funciones, inamovible en su determinación de cerrar un pacto programático, advirtió a su interlocutor: «Saber negociar es querer negociar. No imponer, sino acordar». Pero nada cambió en la dirección de Podemos: coalición, coalición y coalición.

Sin presuponer el final, no es una historia que avance, al menos de manera coherente, hacia una investidura viable. El PSOE ha enterrado la opción de compartir Consejo de Ministros. E Iglesias salpicó su intervención de este jueves en Telecinco de reproches nucleares a los socialistas. Habló de no dejarse «humillar», de la «dignidad» de su electorado, del «concepto patrimonial» que tiene su hipotético socio de Ejecutivo de los organismos públicos -véase, por ejemplo, CIS, CNMV o TVE- y sentenció que Sánchez, en realidad, no quiere que le hagan «sombra».

«Lo que Pedro no puede hacer entender a la gente -reiteró- es que, estando tan lejos de la mayoría absoluta, quiera todos los sillones para él, quiera todas las responsabilidades para él, quiera todo el poder para él y falte al respeto a casi cuatro millones de votantes que tienen derecho a que sus representantes gobiernen». Y así llegaron las cuatro y media de la tarde. Con los puentes maltrechos. El PSOE se reconoció esperanzado. Podemos, a la expectativa.

Contactos contados

La de este jueves era la primera reunión desde la investidura frustrada de julio. Y si agosto bien podría haber sido un mes para calmar las aguas y reconstruir los canales de comunicación, PSOE y Unidas Podemos llegaron a septiembre, a su encuentro en el Congreso, sin cimientos asentados para un espacio común. Dos mensajes de Whatsapp compartidos constituyeron todo el contacto del verano. El primero, de felicitación, lo envió Sánchez tras el nacimiento de la hija del líder de Podemos. El segundo, Iglesias para trasladar al secretario general de los socialistas una nueva oferta negociadora, aunque siempre de coalición.

Sin conversaciones telefónicas, sólo quedó constancia de sus diferencias en medios de comunicación y redes sociales. El presidente del Gobierno en funciones señaló tras despachar con el Rey el 7 de agosto que la «desconfianza» se había instalado entre los dos partidos de la izquierda. «No hemos parado de ceder», protestó días después el negociador de Unidas Podemos Pablo Echenique. Cesiones, humillaciones, votos gratis... «Conceptos muy testosterónicos», les acabaría reprochando el portavoz parlamentario de Esquerra, Gabriel Rufián, en el papel de conciliador.

Más información: