Rubalcaba: «Venir a Llanes es como volver a casa»

Alfredo Pérez Rubalcaba, en Bricia. /Nel Acebal
Alfredo Pérez Rubalcaba, en Bricia. / Nel Acebal

Había nacido en Cantabria, pero durante más de treinta años el político socialista encontró en el Oriente de Asturias su lugar favorito para descansar, reflexionar y reponerse de la brega política

Ana Moriyón
ANA MORIYÓNGijón

Alfredo Pérez no era asturiano de nacimiento, sino cántabro de Solares, pero tenía debilidad por el Principado. Era un apasionado de Llanes y sus playas y, durante más de tres décadas, eligió este rincón bañado por el mar Cantábrico para disfrutar de sus vacaciones estivales. Solo en una ocasión, que se recuerde, falló a su cita obligada con este concejo. Fue el verano de 2011, cuando sus obligaciones como candidato del PSOE a la Presidencia de la nación le impidieron tomarse su habitual respiro en tierras asturianas.

Cada verano, salvo aquel, Rubalcaba y su mujer, Pilar Goya, montaban su cuartel general durante unos días en Llanes. Allí escapaba del bullicio madrileño, trataba de bajar el ritmo de su actividad política –sin parar del todo nunca– y tomaba aire. Aire del bueno. «Venir a Llanes es como volver a casa», decía.

Cuentan quienes compartían con él su tiempo libre que, cuando ocupaba cargos políticos, nunca desconectaba del todo. Dedicaba siempre varias horas al día a despachar con Ferraz asuntos que no podían esperar a su vuelta. Y era también habitual que participara en actos festivos de la Agrupación Socialista de Llanes, asistiera a alguna cena organizada por Antonio Trevín u otros correligionarios e, incluso, acudiera a reuniones y visitas institucionales en el Principado. Pero, aunque nunca desconectara totalmente, Llanes siempre le sirvió para cargar pilas. Durante años se alojó en Celorio, luego en Bricia y en los últimos años se trasladó a Lledías, habitualmente en casas rurales que el matrimonio compartía con otras parejas. Entre otras, la de Jaime Lissavetzty, exportavoz del PSOE en Madrid y exsecretario de Estado para el Deporte.

Pero las playas de Llanes no son lo único que unían a Rubalcaba con Asturias. El exsecretario general del PSOE, atleta en su juventud, llegó a estar preseleccionado, en Oviedo, para los juegos Olímpicos de Mexico en 1968. Allí dormía en un colegio mayor de la capital asturiana, entrenaba en un bosque cercano a Salinas y en una pista de la Universidad de Oviedo. Un recuerdo de su juventud que Rubalcaba guardaba siempre con cariño, aunque una lesión años después le apartó de la alta competición. Quizá si hubiera sido de otra forma no se hubiera conocido su faceta política.

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