Pedro Sánchez critica en su libro el sectarismo de la gestora y ensalza a Adriana Lastra

Pedro Sánchez, en sus memorias: «El sectarismo de la gestora quería borrarme de la historia del partido»
Pedro Sánchez saluda tras su mitin en El Entrego en diciembre de 2016. / EFE

El presidente del Gobierno lamenta en un libro las trabas internas que sufrió en las primarias

ÓSCAR PANDIELLO

Más allá de las lecturas partidistas, lo cierto es que el periplo vital de Pedro Sánchez desde su salto a la primera línea política en 2014 es, cuanto menos, trepidante. Después de llegar a la secretaría general tras enfrentarse a Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias, Sánchez encabezó el partido en dos elecciones celebradas en apenas medio año. Tras no poder formar Gobierno y tras una serie de tensiones internas derivadas del 'no es no', los barones socialistas le desahuciaron al frente del partido, a dónde volvería unos meses después tras vencer en unas frenéticas primarias a Patxi López y Susana Díaz. Precisamente dos de los representantes de las altas esferas del partido que lo habían echado tras su negativa a una abstención que facilitara el Gobierno de Rajoy.

Todo ello, culminado con su posterior llegada a la Moncloa fruto de la primera moción de censura completada durante la época democrática. Para aportar una visión personal de los hechos y para poner orden en su memoria, el propio Pedro Sánchez publicó ayer unas memorias que, bajo el título de 'Manual de resistencia', repasan esta convulsa época para los socialistas. Entre los asuntos más espinosos que repasa Sánchez destaca su relación con los barones del partido y, tras su dimisión como secretario general, con la gestora presidida por Javier Fernández. A lo largo de las más de 300 páginas de la obra, las referencias al organismo liderado por el presidente del Principado son abundantes.

«Los militantes, que no habían sido escuchados en la decisión más dramática del partido en los últimos cuarenta años (por la abstención socialista a la investidura de Rajoy), ardían en deseos de participar en política. Aquella energía, aquella movilización, fuera cual fuera mi decisión final, representaba sin duda una gran noticia para el PSOE, pese a que en la gestora trataran de restarle importancia. Creo que estaban convencidos que no me presentaría». En relación a los días posteriores a su dimisión, Sánchez lamenta el «sectarismo» de la gestora y de los dirigentes del partido, a los que acusa de «querer borrarme de la historia del partido, como si mi etapa no hubiera existido».

El presidente señala su mitin en El Entrego como un punto de inflexión para vencer a Díaz

Otro de los pasajes más recordados por Sánchez en sus memorias, las primeras que publica un presidente estando al frente del Gobierno, alude a los actos de campaña organizados para volver a la secretaría general del partido tras la traumática salida. En ese punto, Sánchez reconoce que dudó hasta el último momento antes de presentar batalla a Susana Díaz y Patxi López, que contaban con numerosos apoyos de altos cargos socialistas, barones y sus respectivas federaciones. En ese momento, varios colaboradores cercanos le llevaron a realizar varios encuentros con militantes en diversos puntos de España. La buena acogida de la militancia, según explica, fue clave a la hora de dar el paso.

Una de estas colaboradoras más cercanas, según explica, fue Adriana Lastra. No en vano, la asturiana es citada en numerosos pasajes del libro como una de las claves que hicieron posible su llegada a la Moncloa. Muestra de ello son las palabras que le dedica en relación a la campaña interna que vivió durante las primarias. «En aquellos tiempos hay varias personas del partido que van fortaleciendo sus vínculos conmigo: José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Santos Cerdán, Sofía Hernanz... Algunas de ellas, como Adriana, habían pertenecido a mi ejecutiva y las conocía bien. Trataron de convencerla para apoyar la candidatura de Patxi López. Adriana, una mujer con coraje, les dijo: 'El único que puede corregir este proceso y ganar es Pedro'».

«El pueblo se había volcado»

Uno de los puntos de inflexión en esta campaña, al menos en términos morales, fue el mitin organizado por Adriana Lastra en El Entrego en diciembre de 2016. «Un lugar particularmente simbólico ya que Javier Fernández, el presidente del Principado, encabezaba la gestora», recuerda Sánchez en el texto. Curiosamente, esta es la única ocasión que se refiere explícitamente al hombre que le sustituiría al frente de los socialistas, aunque fuese de forma temporal.

De este acto recuerda su organización, de carácter «muy austero», y de la gran cantidad de personas que acudieron a él, por encima de las expectativas de todos los organizadores. «Hacía un frío glacial, pese a lo cual nos congregamos en la plaza 1.500 personas. Parecía que el pueblo entero se había volcado para recibirme», destaca.

Durante su etapa como secretario general, Sánchez explica que su relación con Pablo Iglesias y Albert Rivera fue a la inversa. Mientras que con el primero las reticencias políticas y las tensiones dieron paso a una relación fluida y cordial, del segundo fue justo al contrario: la voluntad de buscar pactos dio paso a tiranteces y malos gestos.