La FSA toca a rebato para combatir la abstención y frenar a la extrema derecha

Un momento de la reunión de ayer de la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, presidida por Adrián Barbón. / PABLO LORENZANA
Un momento de la reunión de ayer de la ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana, presidida por Adrián Barbón. / PABLO LORENZANA

Barbón llama a aprender la lección de Andalucía y corteja el voto de afines a PP y Ciudadanos que rechazan su creciente acercamiento a Vox

A. SUÁREZ OVIEDO.

La Federación Socialista Asturiana cree haber aprendido la lección tras lo sucedido en Andalucía, donde el PSOE ha sufrido un correctivo histórico que con alto grado de probabilidad le supondrá la pérdida del Gobierno, y ya trabaja en varias direcciones para evitar que ese mismo escenario se repita en el Principado. Uno de los peligros es la amenaza de la abstención y el secretario general, Adrián Barbón, tocó ayer a rebato para «movilizar a la Asturias progresista» y evitar que la izquierda se quede en casa. La organización, además, quiere actuar como «fuerza de freno» ante el avance de la extrema derecha, personalizada en Vox, y se ofrece como única opción que asegura la «estabilidad política» de la comunidad frente a «incógnitas e incertidumbres».

Barbón reunión ayer en Oviedo a la ejecutiva de la FSA para analizar el escenario que se abre tras el resultado en Andalucía. Admitió que, pese a la victoria, el balance que arrojan las urnas es «malo». Evitó pronunciarse sobre cuál debe ser el porvenir del partido en la comunidad, en pleno debate sobre el futuro de Susana Díaz, e indicó que las decisiones deben corresponder a la dirección andaluza, en cooperación directa con la federal. Y apuntó que durante la campaña pudo producirse algún «desajuste» en la medida en que mientras la derecha focalizó su discurso en el debate nacional, el PSOE optó por una clave solo regional que, dio a entender, no ofreció los resultados apetecidos.

Pero la mirada de la FSA está ahora centrada en impedir un posible 'efecto contagio' en Asturias. Inquieta, entre otras cosas, una posible desmovilización del electorado socialista, como ha sucedido en Andalucía. Barbón señaló que la situación de ambas comunidades es diferente en lo político, en lo económico y en lo social. Pero apuntó algunas claves sobre las que el partido martilleará con el fin de llegar a mayo de 2019 en condiciones de «ganar y gobernar».

Entre ellas, «profundizar en el mensaje del cambio» que ya permitió el relevo al frente de la dirección de la FSA y que ahora debe servir para «movilizar a la Asturias progresista» y evitar que los votos se queden en casa. El mensaje del PSOE como garante de «estabilidad» frente a la «incertidumbre» de otras opciones será otro eje, seguro como está el líder de la FSA de que lo acontecido en Andalucía servirá como «efecto movilizador» en Asturias y otras regiones para evitar el retroceso socialista.

Pedagogía

Y luego está la amenaza que a juicio de Barbón representa la extrema derecha, personalizada en el empuje de Vox. Barbón quiere que el PSOE sea un muro de contención frente a los extremismos e impulsará una campaña «pedagógica» centrada en explicar a la ciudadanía -mujeres, pensionistas...- el impacto de las políticas del partido de Santiago Abascal. «No nos podemos permitir ni medio paso atrás», aseveró.

El dirigente socialista tuvo además tiempo para lanzar la caña sobre un potencial colectivo de afines a PP y Ciudadanos que se sientan decepcionados al comprobar que ambos partidos «blanquean» a la extrema derecha al plantearse pactar con Vox en Andalucía. El PSOE, dijo a ese respecto, será la opción que ejerza de «freno» ante esa deriva política.

 

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