Martín Scorsese, un infiltrado en Asturias

El Premio Princesa de las Artes llegó a la región el domingo a bordo de un jet privado y ayer se dejó ver por vez primera

AZAHARA VILLACORTA / CHELO TUYA OVIEDO / GIJÓN.

Exterior. Día. Aparece Martin Scorsese, toda una estrella mundial, así que, con él, nada funciona como con el resto de los mortales y ayer lo dejó claro en Oviedo, donde el Premio Princesa de las Artes 2018 protagonizó su primera comparecencia pública (y estelar, claro) a las cuatro en punto de la tarde a los sones de la formación de gaites allerana El Gumial, que en ese preciso momento interpretaba a modo de banda sonora 'La cruz de mayo' y, luego, 'Xuanín de Mieres'.

Pero el cineasta neoyorquino, el premiado más esperado de esta edición de los Princesa, rupturista en el fondo y en las formas, no siguió el guion al uso, sino que, en lugar del tradicional 'travelling' al que los galardonados nos tienen acostumbrados (a las puertas del Hotel de la Reconquista aparca un coche con las lunas tintadas, del que desciende el premiado en cuestión haciendo un paseíllo entre objetivos), salió directamente por la puerta principal del antiguo hospicio en compañía de la directora de la Fundación Princesa, Teresa Sanjurjo.

Sin sus características gafas de pasta y con un atuendo (americana azul, pantalón gris, corbata granate, zapato negro) y una estatura que le permiten pasar perfectamente desapercibido entre los españolitos de a pie, decenas de admiradores, curiosos y medios de comunicación le esperaban en ese plató improvisado. Pero a Martin Scorsese, claro, no le impresionan las cámaras. Así que, tras posar y saludar un par de veces al aire, desapareció por donde había venido, perdiéndose de nuevo en el 'hall' del Reconquista sin que a los espectadores de tan insólita escena les diese tiempo a reaccionar. Apenas un minuto sin fallos de 'raccord' ni tomas falsas que fotografió, como reportera de excepción, la galardonada de Comunicación, Alma Guillermoprieto.

Todo un 'KO' técnico que ni 'Toro salvaje', un ejercicio de genio del escapismo que ni en 'Shutter island' porque, según pudo saber este periódico, el realizador italo-americano desembarcó en la región ya el domingo. A las nueve de la noche, aterrizaba en la pista de Santiago del Monte el vuelo VJT813. En su ficha de llegada, más siglas: KTEB con destino LEAS. Una ensalada de letras que se traducen en que el cineasta llegó en una de las 72 aeronaves de VistaJet, compañía especializada en vuelos privados. Y lo hizo procedente de un aeropuerto de Nueva Jersey, el de Teterboro (sus siglas aeronáuticas son KTEB), con destino al de Asturias (LEAS en idioma aéreo).

Y, a partir de ahí, mientras su avión volvía a despegar tras repostar, uno de los realizadores más poderosos del planeta, autor de filmes de culto como 'Taxi driver' o 'Gangs of New York', que vino junto a su mujer y a un séquito compuesto por una decena de personas, se replegó en el hotel ovetense, donde se aloja en dos habitaciones y donde ha realizado algunas peticiones especiales a la hora de comer, ya que es alérgico a varios alimentos.

Toda una lección magistral la del de Queens sobre cómo mantener la tensión dramática en lo más alto en esta película de los Premios Princesa de Asturias 2018, porque hasta esta tarde no está previsto que se dé un baño multitudes en un acto que se celebrará en el gijonés Teatro Jovellanos.

El encuentro, que comenzará a las 19.30 horas, estará conducido por el guionista, también director de cine y jurado de los Premios Sergio G. Sánchez y las entradas para tener la oportunidad de preguntarle algo a esta vaca sagrada de Hollywood sobre su trayectoria volaron en tan solo cuarenta minutos.

Ya el jueves, en Oviedo, tendrá lugar 'Días de cine', una actividad en la que Scorsese se encontrará con jóvenes cineastas y guionistas en una cita moderada por el director Rodrigo Cortés a la que únicamente se podrá acceder con invitación.

Así que, entre plano y plano, el caza-autógrafos más famoso de Asturias, Ánder Azcárate, rodeado por un nutrido equipo de colaboradores, no escondía su frustración: «Fue mucho más fácil cogerle en Madrid en 2005 y es una pena que todo fuese tan rápido, porque de lo que se trata es de dar promoción a Asturias. Solo queríamos que nos firmase un libro y hacernos una foto, pero no hubo manera ni de que se acercase a los gaiteros, como sí hicieron Coppola y Allen». Fundido a negro.

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