«Las bombas no acabarán con el Estado Islámico»

Karen Armstrong considera que las religiones han sido marginadas./
Karen Armstrong considera que las religiones han sido marginadas.

«La secularización de las sociedades ha contribuido al incremento del extremismo religioso»

M. F. ANTUÑA

Lleva una vida entera buscando respuestas a las grandes preguntas desde una perspectiva histórica y académica, poniendo la religión en su contexto, rompiendo mitos y buscando realidades. Y hace ya tiempo que Karen Armstrong (Wildmoor, Reino Unido, 1944) descubrió lo que une a todos los dioses, el mandato que todos han dejado para sus fieles: ser compasivo y tratar al otro como desearíamos ser tratados nosotros mismos. Esa es la regla de oro y se escribe en alfabeto árabe, en hebreo, en latino, en cirílico o en hindi. Feliz con su Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, explica con claridad su visión de un mundo que necesita paz y entendimiento.

-¿Qué significa este premio para usted?

-Me siento inmensamente honrada y muy agradecida a la familia real y a la Fundación Princesa de Asturias.

-¿Y qué supone para el entendimiento entre las religiones?

-Pienso que el jurado fue muy consciente de la importancia de fomentar una mayor comprensión del papel de la religión en este momento difícil y posiblemente crucial en la Historia y este premio lo ha dejado claro. Con demasiada frecuencia, la religión es descartada por irrelevante. Durante la Ilustración, pensábamos que habíamos desterrado la religión de la esfera pública, pero era una suposición arrogante, como sabemos ahora y lo estamos pagando. La religión ha sido marginada, a menudo cruda y agresivamente en algunas partes del mundo por la secularización de las sociedades, y esto ha contribuido en gran medida al aumento del extremismo religioso. También la religión a menudo se ha convertido en un chivo expiatorio, como sucede al culpar de los recientes ataques terroristas al islam e ignorar los factores políticos, sociales y económicos que también han sido responsables de estas atrocidades.

-¿Cuál es el camino hacia la paz? ¿Cómo convertir a la religión en un medio para lograrla?

-Para lograr la paz, debemos propiciar un esfuerzo global en todos los frentes. La religión tiene ciertamente un papel que jugar. Cada una de las tradiciones religiosas principales ha desarrollado su propia versión de la regla de oro: «Nunca trate a otros como usted no desearía ser tratado». Esta máxima debe ser llevada al plano político. A menos que nos aseguremos de que todos los pueblos, sean quienes sean y nos guste o no, reciban el tratamiento que esperamos para nosotros mismos, el mundo sencillamente no va a ser un lugar viable. Las tradiciones deben enfatizar este aspecto en lugar de concentrarse en asuntos doctrinales, sobre sus textos sagrados o de índole sexual. Pero esto no debe quedarse en un asunto meramente religioso. Esta regla de oro debe aplicarse política, económica y socialmente y promoverse de forma masiva por todos los medios si queremos salvar nuestro mundo.

Debate público

-Usted está considerada como la persona que mejor conoce las religiones hoy en día y un puente entre ellas. ¿Cómo se siente ante estos calificativos? ¿Y cuál cree que es el papel de escritores y pensadores en este debate?

-No dedico mucho tiempo a pensar en mi imagen y papel. Solo soy una historiadora de las religiones que trata de hacer accesibles al lector general las ideas complejas de los eruditos, que son importantes y que han de ser comprendidas. Creo que si un tema es relevante para la situación actual en el mundo, los filósofos y los escritores tienen el deber de entrar en el debate público, que a menudo es agudo, sesgado y desinformado.

-¿Qué importancia tiene hablar ahora mismo de religiones?

-La religión siempre ha sido una parte de la vida humana, así que si queremos entender a la humanidad necesitamos estar debidamente informados al respecto. En el Reino Unido, hay un desdén general hacia la religión, que no es en absoluto inteligente. Además, el discurso religioso de hoy tiende a ser bastante simplista, dedicando demasiada atención a los asuntos periféricos en lugar de concentrarse en el mandato compasivo de la religión, resumido en la regla de oro, que siempre se ha visto -en todas las creencias- como la prueba de verdadera espiritualidad. La religión no es una cuestión de creer en un conjunto de doctrinas increíbles: esta concentración en la «creencia» es una idea occidental moderna y ajena a la mayoría de las tradiciones. Los seres humanos necesitan encontrar sentido en sus vidas. Hemos creado religiones y arte para que podamos hacer eso en todo tipo de formas imaginativas.

-¿Cómo podemos separar violencia de religión? ¿Y cómo separar islam de terrorismo?

-Me dicen a menudo que la religión ha sido la causa de todas las guerras importantes de la Historia. Esto, por supuesto, es una tontería. Las dos guerras mundiales no fueron causadas por la religión, sino por el nacionalismo secular. Los historiadores militares nos dicen que nunca vamos a la guerra por una sola razón: siempre están involucrados factores múltiples -políticos, culturales, sociales, territoriales y especialmente económicos- así como ideológicos. Los expertos en terrorismo nos dicen que sea cual sea su elemento ideológico, el terrorismo siempre es inherentemente político. Lo que se ha llamado «el mito de la violencia religiosa» se desarrolló durante la Ilustración y ahora se ha convertido en parte de nuestra conciencia secular. La religión está ciertamente implicada en el terrorismo actual, pero no es el único factor. Bin Laden siempre fue explícito sobre sus agravios políticos: Palestina, la política occidental en el mundo musulmán y el régimen saudí. El Estado Islámico es una mezcla de lamentable secularismo -muchos de sus líderes son laicos socialistas ba'athistas y eran generales en el ejército de Saddam- y depravada 'religión'. A menos que tengamos en cuenta todos estos factores, no tenemos ninguna esperanza de hacer frente a la situación actual.

-Ha dicho que el laicismo está pasado de moda. Explíquese.

-Esa observación está sacada de contexto. Lo que dije era que el norte de Europa tiene una mirada fascinantemente anticuada respecto al secularismo. Han asumido que la religión está de capa caída, pero en realidad en todas partes sigue siendo una fuerza vibrante, especialmente en los Estados Unidos. Creo que el ideal secular ha estado bien para Occidente, era esencial para nuestra modernización y debería haber sido saludable para la religión porque permite a los líderes de la fe distanciarse de la violencia inherente y la injusticia del Estado, aunque muy pocos han aprovechado esta posibilidad profética. Pero no es adecuado para todos. Como he explicado anteriormente, cuando el laicismo se ha impuesto a una población desprevenida, ha contribuido al auge del extremismo.

-Ha llegado el Papa Francisco y lo ha revolucionado todo.

-Francisco es un faro de esperanza en un mundo oscuro. Es uno de los pocos líderes políticos o religiosos que entiende lo que está sucediendo en este momento. Pero no estoy segura de que el mundo católico o cristiano en su conjunto esté en la misma línea que el Papa.

-¿Tiene alguna idea de cómo se puede acabar con el Estado Islámico?

-Sé que las bombas no lo harán. Incluso si es derrotado militarmente, otro movimiento semejante surgirá en su lugar. Esto no se debe al islam. El Estado Islámico ha matado a muchos más musulmanes que occidentales, lo que demuestra lo poco islámico que es, ya que los musulmanes tienen estrictamente prohibido luchar y matarse unos a otros. La única manera de erradicar esta amenaza es tratar de forma creativa las causas profundas de este descontento generalizado, del cual la política occidental en la región ha sido una causa importante.

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