«Hay que pensar en una renta básica para quienes pierdan su trabajo por los robots»

La catedrática emérita de Ética Adela Cortina. / DANIEL MORA
La catedrática emérita de Ética Adela Cortina. / DANIEL MORA

Adela Cortina Catedrática emérita de Ética de la Universidad de Valencia«La tecnología se está convirtiendo en una ideología que mantiene la dominación de las grandes empresas»

JOSÉ L. GONZÁLEZ OVIEDO.

Adela Cortina (Valencia, 1947) llega a la reunión del jurado del Premio Princesa de las Ciencias Sociales luciendo sonrisa. Catedrática emérita de Ética de la Universidad de Valencia, su trabajo ha sido reconocido con multitud de premios, halagos que no han hecho más que darle más fuerza para continuar aportando luz sobre los retos que afronta la humanidad.

-¿Cuándo se acabará con la discriminación de la mujer en España?

-En los últimos años, afortunadamente, se han dado pasos muy grandes. Sigue habiendo una discriminación un tanto solapada, muchas empresas tienen tendencia a seguir prefiriendo al varón sobre la mujer en los puestos directivos, aunque no se diga. Hay diferentes lugares en los que se ha conseguido la igualdad, por ejemplo en la política, pero en otros sigue ese machismo solapado.

-¿Y eso cómo se cambia?

-Primero, a través de la educación. En las escuelas y las familias, los niños y las niñas deben darse cuenta de que son tratados igualmente, porque si no la cuestión no tiene solución. También es fundamental transmitir a través de la educación que somos totalmente iguales, por eso siempre he propuesto que haya una asignatura de ética en la que se traten estas cosas.

-¿Sirve de algo legislar?

-Más que legislar contra el machismo, incentivaría conductas positivas, porque cuando se empieza con legislaciones muy estrictas, genera rechazo.

-La biomedicina está dando pasos de gigante. ¿Se ha quedado la ética rezagada a la hora de marcar pautas a su aplicación?

-Las normas éticas y las jurídicas siempre van por detrás del avance tecnológico. En los últimos tiempos, las tecnociencias están progresando exponencialmente. Ya no solo se trata de asuntos como las modificaciones de embriones, sino de inteligencia artificial, algoritmos con los que se están tomando decisiones sobre temas muy importantes para la vida de las personas. Hay una preocupación sobre qué legislación elaborar para defendernos, por ejemplo, cuando se decide si una persona va a tener un trabajo o no porque lo ha dicho un algoritmo que no se sabe bien lo que es.

-¿Tiene ideología la tecnología?

-La tiene siempre. Todo va dirigido por valores, no hay nada neutro. Están financiadas por muchas empresas que están empleadas a fondo en conseguir que ese avance exponencial de las tecnociencias sea posible. ¿Qué ideología van a tener? Pues la ideología de mercado, la del máximo beneficio posible.

-¿Y cómo entra ahí la ética?

-Los grandes adalides de esos campos no quieren hablar mucho ni de ética ni de derechos, lo que quieren es seguir en la carrera. La tecnología se está convirtiendo en una auténtica ideología en el sentido de que está manteniendo la dominación de las grandes empresas.

-¿Qué futuro le espera a los trabajadores ante los robots?

-Los robots, que ya hacen una gran cantidad de trabajos que hacían las personas, van a llevar a aumentar el paro y, además, en ese tipo de trabajadores que no son de élite ni se dedican al trabajo social. Hay que ver qué vamos a hacer con las gentes que pierdan sus trabajos al ser sustituidos por máquinas. Habrá que pensar en una renta básica, en que todos puedan sobrevivir. Dicen que se van a crear otros trabajos, sí, pero mientras se van creando, ¿qué pasa con esa población?

-Las emociones han desplazado a los argumentos en la vida política. ¿Es peligroso?

-Peligrosísimo. Durante demasiado tiempo hemos descuidado las emociones, como si no existieran, pero ahora se han puesto en primer término. A la gente les ponen unos símbolos delante que les emocionan, les entusiasman, y luego ya viene la argumentación de por qué eso era importante. Los seres humanos somos seres de emociones, pero el razonamiento es fundamental porque es lo que nos permite poder ponernos de acuerdo.

-¿Está a favor de los vientres de alquiler?

-Soy verdaderamente atípica. Conozco casos de personas que son homosexuales que tenían ilusión de tener un hijo biológico, han hecho un contrato con una persona adulta y han tenido algún hijo o hija por maternidad subrogada. No me gusta llamarlo vientre de alquiler, me parece despectivo de entrada. Se ha cumplido un contrato y es emocionante ver el cariño que le tienen a los hijos. Lo que jamás se puede hacer es explotar la miseria de las mujeres, utilizar a mujeres pobres que no tienen otra salida para que acepten un trato así. Pero si es un contrato adulto, serio, hecho ante notario, con todas las de la ley y con una garantía de que esas personas se van a ocupar del niño o de la niña, creo que debería permitirse.

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