«Gdansk simboliza la resistencia de Europa frente a los totalitarismos»

El jurado del Premio Princesa de Asturias de la Concordia, ayer en el Reconquista, durante la lectura del fallo. / EFE
El jurado del Premio Princesa de Asturias de la Concordia, ayer en el Reconquista, durante la lectura del fallo. / EFE

La candidatura fue propuesta por Donald Tusk y Adam Zagajeski y recabó los apoyos de ciudades como Barcelona, Praga, Burdeos o Berlín

A. V. / M. R.OVIEDO.

Muchas veces, de un premio sale otro premio y la prueba es que la candidatura del Gdansk fue propuesta por Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, institución de la UE (Premio Princesa de la Concordia 2017) y Adam Zagajewski (Letras 2017), además de recabar entre otros, los apoyos de los galardonados Krzysztof Penderecki (Artes 2001), Juan Ignacio Cirac (Investigación Científica y Técnica 2006) y Krzysztof Wielicki (Deportes 2018); el Comité Europeo de la Regiones; los alcaldes de las principales ciudades polacas y los de Barcelona, Breda, Vilna, Leipzig, Odesa, Milán, Praga, Burdeos y Berlín (Concordia 2009), entre otras.

Un amplio consenso para galardonar a la cabecera de un área metropolitana que, junto con las localidades de Gdynia y Sopot, supera el millón de habitantes (de los que 20.000 son extranjeros, la mayoría refugiados procedentes de países de la antigua URSS, como Chechenia o Ucrania, así como de otras zonas en conflicto, como Ruanda y Siria) y «con una fortísima carga simbólica. Una ciudad que se declaró abierta a partir de la Primera Guerra Mundial, que luego resistió ante el nazismo y que fue también la ciudad por excelencia resistente frente al autoritarismo soviético. Allí se condensa el espíritu europeo de resistencia ante los totalitarismos que han asolado el continente», resumió el presidente del Principado Javier Fernández.

El jefe del Ejecutivo autonómico también destacó que, «en este momento, parece importante conmemorar este significado tan profundo que tiene Gdansk en el espíritu de Europa» y que en el fallo del jurado «ha pesado la situación actual» del continente: «Quizá el mayor adversario de Europa sea ahora mismo su pasividad ante el destino, esa falta de capacidad para continuar de acuerdo con su espíritu». Un espíritu que encarna a la perfección la ciudad polaca.

También el expresidente Pedro de Silva consideró «muy pertinente» y «muy especial» el premio por tres motivos. El primero, «porque la ciudad de Gdansk ha cumplido un papel en la historia muy significativo en la defensa y el alineamiento por las libertades cívicas». El segundo, «porque en estos momentos encarna la tolerancia dentro de una sociedad polaca que, políticamente, se está volviendo intolerante». Y, finalmente, «porque quien lo propone es Donald Tusk, que es la persona que hace dos años desempeñó un papel muy importante en el discurso que ofreció al recibir el premio que se concedió a la UE a la hora de marcar posiciones de la Unión Europea respecto al secesionismo en España».

También para Pedro Sanjurjo, presidente de la Junta, es un galardón que «refleja la voluntad europeísta de España y de la Fundación Princesa de Asturias». Y, como recordó, «el proyecto europeo se basa, fundamentalmente, en superar viejas rivalidades territoriales y fronterizas. En superar traumas de guerras e imposiciones de regímenes totalitarios. Desde Asturias y España siempre hemos defendido un modelo de Europa integral y Europa no sería una realidad política completa sin la plena integración de los países del llamado Este europeo. Ese es el mensaje: queremos una Europa unida, una Europa solidaria y una Europa integral. En esos valores se reconoce la aportación de una ciudad símbolo como esta».

Una «ciudad mártir» en palabras del empresario asturmexicano Antonio Suárez. Que «ha pasado por todas» y todas las ha superado. El jurado, formado por miembros de los patronatos de la Fundación, estaba también, entre otros, Ignacio Ybarra Aznar, presidente del Consejo de Administración de Vocento.