Decepción del Montepío con el fallo del Premio Princesa de la Concordia

Los ocho integrantes de la Brigada de Salvamento Minero que participaron en el rescate del pequeño Julen./ALEX PIÑA
Los ocho integrantes de la Brigada de Salvamento Minero que participaron en el rescate del pequeño Julen. / ALEX PIÑA

Desde la fundación se han mostrado decepcionados porque su candidatura popular representada por la Brigada de Salvamento Minero no haya salido adelante

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La balanza del Premio Princesa de Asturias de la Concordia se inclinó este jueves del lado europeo, porque el galardón recayó en la ciudad polaca de Gdansk, tal y como anunció pasado el mediodía el jefe del Ejecutivo asturiano y presidente del jurado, Javier Fernández.

Desde el Montepío de la Minería han emitido un comunicado felicitando a la ciudad premiada, aunque también han mostrado su decepción porque su candidatura popular no saliese adelante. Desde la fundación han querido agradecer el apoyo a la Brigada de Salvamento Minero así como la labor de este cuerpo, candidato a recibir el galardón que finalmente ha recaído en la ciudad europea.

Este es el comunicado íntegro:

«En primer lugar, felicitar a los ganadores, la Ciudad polaca de Gdansk que lo son, sin duda merecidos, por su trayectoria.

En segundo lugar, expresar la profunda decepción colectiva de nuestra candidatura popular, apoyada por la amplísima familia minera española y mundial, pero también por miles y miles de personas que desde diferentes lugares de este planeta han tenido un hermoso gesto al cubrir la carta de apoyo a la Brigada; y así hasta medio millón de firmas, y hasta más de un centenar de entidades y asociaciones.

Buena parte de nuestra decepción no viene únicamente por no ver en octubre sobre el emblemático Teatro Campoamor de Oviedo a nuestros Brigadistas mineros, los últimos de una estirpe de trabajadores solidarios que durante más de 107 años han dado un paso al frente, generación tras generación, para rescatar a personas, familias en tragedias de esas que hoy son comprendidas universalmente. Nuestra decepción viene también del hecho de no haber podido ni tan siquiera superar el corte inicial de la preselección en el Jurado, de no haber sabido mostrar el papel simbólico de la Brigada, de lo que su acción significa dentro de una necesaria visión más humanista y cercana del mundo: la solidaridad en la vida cotidiana, la de los pequeños gestos en el ámbito de familias sencillas, obreras y expresadas de manera colectiva y sostenida durante más de un siglo. Valores universales de solidaridad y generosidad en el mundo profesional.

Con este fallo, nos queda el sinsabor de la oportunidad perdida para un reconocimiento social a un mundo que se extingue, el minero, que de Rusia a México, de China a Alemania, de Inglaterra a Sudáfrica, también se entiende. Un sector que durante casi dos siglos ha sido motor de integración social. Un colectivo amplísimo, con un interminable rosario de miles de muertos, y que algunos, en aras a una equivocada modernidad, parecen pretender enterrarlo en el silencio del olvido.

Una oportunidad para la propia Fundación Princesa de Asturias, de poder mostrarse más cercana y no salir siempre a buscar fuera valores universales, conectando con las iniciativas populares de la Tierra que vio nacer estos premios, con gustos, emociones y sentimientos más arraigados. Al mismo tiempo ayudando a combatir esa visión más elitista de la sociedad, ya cuestionada por amplios sectores sociales tanto en Asturias como en España.

A favor, el apoyo logrado, la recuperación de un legado que no conviene perder como ejemplo para las generaciones venideras y que forma ya parte de la historia del mundo obrero a nivel internacional. Por ello, la Brigada ha tenido un reconocimiento social amplísimo, desbordante, como lo han reconocido desde portales como Change.org, que si saben medir el impacto de las olas ciudadanas. Paralelamente, han sido decenas los homenajes que la Brigada de Salvamento Minero ha recibido y sigue recibiendo en todo el país durante estos últimos meses, de Asturias a Andalucía, de Cataluña a Galicia.

Para la Fundación Obra Social Montepío, encargada de preservar y defender nuestros valores mineros, ha sido un orgullo promover y presentar esta candidatura de la Brigada. Si ya nos sentíamos hermanos, como también lo somos de otras instituciones como el Orfanato-Fundoma, los Colegios de Minería, la Universidad Laboral… etc, éste trabajo ha vertebrado aún más nuestra unidad, resistente, con o sin carbón, con o sin premios.

Y desde esos objetivos fundacionales, la Fundación Montepío seguirá perseverando en ese necesario reconocimiento institucional a la Brigada de Salvamento Minero, buscando su valoración en otros frentes o escenarios fuera de Asturias, y por supuesto divulgando aún mejor su historia, la de los valores de solidaridad y generosidad, la entrega absoluta ante la tragedia, en el mundo profesional y la vida diaria».