Asiegu, en Cabrales, Pueblo Ejemplar de Asturias 2019 | «Estamos en una nube»

Los vecinos del pueblo de Asiegu, en Cabrales, brindan tras conocer que son el Pueblo Ejemplar de Asturias 2019. / E. C.

Los vecinos de Asiegu celebran el Premio Pueblo Ejemplar con sidra, gaita y voladores

Lucía Ramos
LUCÍA RAMOS

Locura total en la pequeña localidad cabraliega de Asiegu. La sidra corre a raudales en el bar Casa Niembro, donde varios vecinos aguardaban a conocer el veredicto del jurado del Premio Princesa al Pueblo Ejemplar de Asturias. La sorpresa, reconocen, ha sido mayúscula. «Está claro que siempre te presentas para ganar, pero éramos conscientes de que iba a ser difícil, pues hay mucho nivel», indicaba Javier Niembro, portavoz de los vecinos, mientras sus paisanos brindaban y festejaban con música y voladores el galardón.

«Estamos en una nube, aún no nos lo creemos», indicaron, y recordaron que es el segundo año que se presentan, con el lema 'La aldea pensada'. Y es que los vecinos de Asiegu aprovecharon la concentración parcelaria llevada a cabo en la zona para hacer «una reordenación del territorio», generando nuevos espacios públicos. «Nuestra idea es que las aldeas, que siempre fueron pensadas, recuperen esa capacidad. Luchamos por un mundo rural en el que se pueda vivir y trabajar», aseveró Niembru.

Nada más conocer el fallo, el gaitero Héctor Braga, vecino del pueblo, empezó a amenizar la espontánea fiesta con su música, mientras Rocío Bueno escanciaba culinos de sidra sin cesar entre los vecinos y los turistas que, sorprendidos, no lograban entender qué sucedía. Entre los visitantes que se toparon de frente con La celebración estaban Rocío Marañón, Miguel Ángel Guzmán y sus hijos Álvaro y Mar, de Aranjuez. «Veníamos a conocer y el pueblo y comer y cuando llegamos al mirador para ver los Picos y empezamos a ver los voladores pensábamos que estaban de fiesta, pero esto es mucho mejor», indicaban. Y aprovechaban para dar la enhorabuena al pueblo y sus vecinos. «Es merecido porque esto es espectacular», agregaron.

La vecina más joven de Asiegu

En la celebración estaba también presente la vecina más joven de Asiegu, la pequeña Amaia Ruiz Bueno, de tan solo dos meses. Se da la circunstancia de que ella, su hermana Vega, de dos años, y su madre, Rocío Bueno, son las tres mujeres más jóvenes de la localidad cabraliega. «Precisamente en lo que estamos trabajando últimamente es en conseguir hacer del pueblo un sitio en el que asentarse, para que vengan parejas jovenes y tengan niños, luchando contra la pérdida de población», indica Rocío. Y critica que «las instituciones no ayudan, precisamente, pues mi marido, por ejemplo, tiene una quesería y todo son trabas y burocracia, llegando incluso a darte ganas de dejarlo todo». Por ese motivo, confía en que galardones como este llamen la atención sobre las aldeas y desde las administraciones «no hablen ni prometan tanto y hagan más».

«Un día histórico»

La fiesta no se detiene en Asiegu, donde, animados por la emoción de «un día histórico» y la sidra, los vecinos están disfrutando, esta tarde, de un pincheo a base de queso cabrales de las dos queserías locales, La Pandiella y Asiegu, además de otros productos asturianos. Entre bocado y bocado las gargantas se afinan y los cánticos resuenan, y es que en el pueblo ya empiezan a asimilar lo que este galardón supone. «Aún no tuvimos tiempo de pensar si quiera que haremos para la visita de Sus Majestades, pero tenemos claro que hay que estar a la altura», apunta el joven quesero José Miguel Mier Rojo. «No podía estar más orgulloso, pues es un premio más que merecido, ya que, entre las vistas y la gente, no hay otro lugar igual en el mundo», agrega.

Algo de lo que da fe el alcalde de Cabrales, el socialista José Sánchez, quien asevera que «Asiegu es realmente un pueblo ejemplar, un lugar al que todos debemos copiar, pues ojalá pudiéramos transmitir el cariño que los vecinos tienen a su aldea». Y es que el amor por la tierra es «fundamental» para promocionarla. Las de Asiegu son, además, unas gentes «muy unidas». «Aquí no hay problemas ni enfrentamientos, vamos todos una», recalca Mier.

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