Mahou retira su anuncio tras la indignación de los músicos

Un fotograma del anuncio de Mahou, con la imagen enmarcada de los músicos colgando de las paredes de Casa Molleda. / /
Un fotograma del anuncio de Mahou, con la imagen enmarcada de los músicos colgando de las paredes de Casa Molleda. /

El 'spot' contaba la curiosa relación del grupo Desleales con Casa Molleda, en Pejanda (Cantabria). Artistas, sindicatos e indignados en general han llenado las redes de críticas encendidas al entender que a la compañía le parece bien que a un músico le llenen la barriga de alcohol en vez de pagarle un sueldo justo

JOSÉ AHUMADA

La edad media de Desleales rondará los sesenta. Son veteranos del rock&roll nacional que un día decidieron juntarse para tocar americana music, country y alguna versión que les gusta. Allá por los 80, su guitarrista, Tony de Juan, era más cañero: formó parte de Coz y Ñu, pioneros del rock duro.

Fue en 2008 cuando Tony acompañó a su novia a pasar unos días a Polaciones (Cantabria). Ella desciende de Salceda y tenía ganas de enseñarle el pueblo. Dando vueltas por allí, entró en Casa Molleda, en Pejanda, y entre cerveza y cerveza en la barra les contó a los hermanos que llevan el negocio que tenía una banda de rock.

Ángel Molleda explica que el bar-restaurante tiene casi noventa años, y que cada mes de octubre celebran el aniversario de su fundación con una parrillada y una actuación «para agradecérselo a los clientes y amigos. Y todo gratis». Por eso le preguntaron a Tony que cuánto cobraba. Él se lo debió de tomar a cachondeo al ver la media docena de abuelos que componía la parroquia del local y elevó el caché hasta los 6.000 euros; como le dijeron que imposible los cambió por 6.000 botellines de Mahou.

«Yo creo que pensaron que no íbamos a llamar», cuenta Ángel. Pero lo hicieron. Y Tony y su banda cumplieron su parte, y ofrecieron un concierto memorable ante un público mínimo y solo se llevaron las cervezas que trasegaron, una pequeña parte de las que quedaron pendientes. El caso es que la anécdota se convirtió en costumbre y la relación en amistad, y Desleales han vuelto a tocar cada año desde entonces, con creciente éxito, sabiendo que por mucha Mahou que beban siempre les saldría más rentable quedarse en Madrid.

Cuando los responsables de la marca de cerveza supieron de todo esto les pareció un material perfecto para hacer un anuncio. «Lo grabaron en mayo y fue un despliegue tremendo -recuerda Ángel-. Vinieron sesenta personas, cuatro camiones, un autobús desde Santander,... fue tremendo».

El problema es que la historia, que suena simpática en boca de Ángel, se ha transformado en el spot -para algunos- en una oda a la explotación laboral: artistas, sindicatos e indignados en general han llenado las redes de críticas encendidas al entender que a Mahou le parece bien que a un músico le llenen la barriga de alcohol en vez de pagarle un sueldo justo.

Ante ese panorama, y viendo el barullo creciente, la cervecera ha decidido retirar la publicidad. Quizás habría bastado con decir que Desleales cobraron más por ese anuncio que por cualquier bolo.