Investigadores asturianos abren la puerta al uso de la tecnología cuántica «en el día a día»

Jaime Ferrer. / E. C.
Jaime Ferrer. / E. C.

La Universidad de Oviedo y el CINN firman un estudio que permitirá desarrollar en unos años los supercomputadores del futuro

JOSÉ L. GONZÁLEZ GIJÓN.

La tecnología actual que se usa en los ordenadores, teléfonos móviles y tabletas tiene un límite. Las continuas innovaciones que permiten ofrecer más potencia y mayor velocidad de procesamiento en menor espacio están próximas a agotarse. Y no por la incapacidad humana de sacarle mayor rendimiento, sino por la propia tecnología: con las herramientas actuales, no da para más.

Se cree que el futuro pasa por la computación basada en la física cuántica, un modelo que aún no está maduro y para el que investigadores del departamento de Física de la Universidad de Oviedo pertenecientes al grupo de Modelización y Simulación del Centro de Investigación en Nanomateriales y Nanotecnología de El Entrego, en colaboración con físicos experimentales de la Universidad de Delft, en Holanda, han logrado un gran avance.

Este avance abre la puerta a que, en un plazo de unos años, se pueda desarrollar tecnología revolucionaria basada en estos principios. «Esto permitirá que la tecnología cuántica esté en el día a día», explica el catedrático de la Universidad de Oviedo Jaime Ferrer, uno de los autores, junto con los doctores Amador García Fuente y Víctor García- Suárez, del artículo que publica la revista 'Nature Nanotechnology' y que da cuenta del descubrimiento.

Su estudio tiene como base los electrones. Las leyes de la física cuántica dicen que toda entidad física debe comportarse a la vez como onda y como partícula, pero es difícil observar ambas condiciones, predominando una sobre la otra. En el caso de los electrones, base de la tecnología informática, estos se manifiestan como partículas. Los investigadores de la Universidad de Delft fabricaron un dispositivo con dos hojas de grafeno que les permite ver esa «naturaleza cuántica, ese comportamiento de onda» a temperatura ambiente. «Esta naturaleza ya se había visto antes, pero en condiciones muy controladas, a -270 grados bajo cero y atmósfera de ultra-alto vacío. Ellos lo han conseguido a temperatura ambiente», explica Jaime Ferrer.

Lea la información completa en la edición impresa de EL COMERCIO y en Kiosko y Más.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos