De metales nobles

La Asturiana Mining Company, con Michael Lee Wolfe y Berto Varillas llenó de folk, blues y buen gusto la plaza Mayor

ALBERTO PIQUERO
De metales nobles

La Asturiana Mining Company lleva deleitando a su público desde 1998 -y su fundador, el norteamericano Michael Lee Wolfe, ya venía de anteriores experiencias en la misma cuerda, con la formación de 'Ubiña' y 'Xaréu'-, lo que quiere decir que su duración en el tiempo es mayor que el de la empresa que singularmente les da nombre, una sociedad de capital hispano-galo-inglés, que floreció en las proximidades de Mieres ocupándose de la forja del hierro entre 1844 y 1849. A la Mining Company musical, le ha quedado de tal inspiración nominal la aleación de culturas que bebe de la tradición asturiana y del blues y un innegable gusto, digámoslo así, por los metales nobles, convirtiendo en oro artístico cada uno de sus temas.

Así lo demostraron anoche una vez más en el marco del Festival del Arco Atlánticu, en la gijonesa plaza Mayor, con los aires de su último disco, 'Sones para Berto Velasco', dedicado al padre de Berto Varillas, el gran renovador de la gaita asturiana, que marcó un antes y un después en el desarrollo instrumental de nuestra cornamusa autóctona. Comenzaron su recital con una danza prima a la que continuó 'Los mártires de cuna', de su primer disco, y 'Baila gallegina', antes de meterse con la canción que les dio el Premio del Público en el Festival Liet Internacional por la canción 'Si nun conoces Val.louta'. Anoche, ante escaso público, primero, y ante con una plaza Mayor prácticamente llena, poco después, volvieron a recordar que sin con conocer a Val.louta «no conoces el mundo».

Arrancaron brillo de orfebres, con las voces, la gaita, la flauta, la guitarra, el acordeón y la percusión, sin dejar de lado su vertiente por las orillas de la coña marinera, que traen entre sus estrofas, ya sean las que incorpora 'Los mandamientos del vinu' o la sorna de 'Los cures'.

La Asturiana Mining Company, ganadores del Premiu al Meyor Cantar 2012, posee lugar de privilegio en el panorama del folk asturiano y esa posición se la han labrado con un talento que explora las raíces sin abdicar de las aleaciones de la floresta de los pentagramas, ejerciendo de modo exquisito el oficio del trovador y el virtuosismo en la ejecución interpretativa. Y así fue anoche.

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