Los dueños de El Águila Negra declaran que ya compraron el edificio en ruina

Estado actual que presenta el edificio de la antigua fábrica cervecera de El Águila Negra, en Colloto. /  PABLO NOSTI
Estado actual que presenta el edificio de la antigua fábrica cervecera de El Águila Negra, en Colloto. / PABLO NOSTI

Una arquitecto de Patrimonio lo niega, habla de «estado de abandono total» y que el inmueble «era susceptible de conservación»

J. C. D. OVIEDO.

Los tres propietarios del edificio de El Águila Negra, de Colloto, comparecieron ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo para responder por un presunto delito contra el patrimonio histórico, por el que se enfrentan cada uno a un año y ocho meses de prisión. Dos de los acusados negaron su responsabilidad en el progresivo deterioro del inmueble desde su adquisición en el año 2000, mientras que el tercer socio se acogió a su derecho a no declarar.

Quienes sí lo hicieron argumentaron que el edificio ya estaba en ruina cuando lo compraron y que habían cumplido con sus obligaciones de conservación durante estos años, con el vallado de las instalaciones y un servicio de vigilancia continuada. Afirmaron que no habían podido rehabilitar el inmueble y cumplir con el convenio de 2002 porque el Ayuntamiento no les daba la licencia. Y desvelaron, además, un primer desencuentro con la administración local, a la que acusaban de haberles quitado edificabilidad.

El primer testigo fue un exsocio de la empresa Gestión Nora, quien reconoció ser conocedor de la protección del edificio. Cuando el fiscal le preguntó si tenían intención de conservarlo, respondió: «El edificio se dejó para el final, porque no sabíamos el uso que se iba a dar». Momentos antes, el fiscal le recordó a uno de los socios cuando habían publicitado la construcción de 220 apartamentos de lujo en el inmueble, sin el conocimiento del Ayuntamiento de Siero, que les obligó a retirar los anuncios.

«El edificio se dejó para el final porque no sabíamos el uso que se iba a dar», afirmó un exsocio

Una arquitecto del Servicio de Patrimonio Cultural se ratificó en su informe que hablaba de «estado de abandono total» del edificio, a la vez que el polígono anexo experimentaba un desarrollo «imparable». Aseguró que el inmueble tiene «un valor industrial excepcional», ya que es uno de los pocos vestigios de arquitectura relacionada con la alimentación. Y recordó su grado de protección total en el catálogo urbanístico del Ayuntamiento de Siero. Afirmó que el edificio «era susceptible de conservación» y no consideraba que en 2001 estuviera en ruina. Precisó que 'ruina' «es un concepto técnico que hay que justificarlo con una serie de parámetros y eso no te evita tener que rehabilitarlo». Y apuntó como una de las causas del deterioro la progresiva pérdida de la cubierta.

Un agente de la Policía Local de Siero corroboró que en sus diferentes visitas al lugar había comprobado que «el edificio se había ido deteriorando paulatinamente con el paso del tiempo y la falta de mantenimiento». El último testigo fue el vigilante de las instalaciones, quien, a preguntas del fiscal, puso de manifiesto que, entre sus funciones, no figuraba el seguimiento de los daños del edificio, como quiso transmitir uno de los acusados.

El juicio se reanudará la próxima semana con la declaración de trece testigos-perito y de otro perito. Es su escrito inicial de acusación, la Fiscalía solicita penas de un año y ocho meses de prisión para cada acusado y que asuman las obras para mantener el edificio, algo que ya se está tramitando en el Ayuntamiento con una inversión de 1,8 millones.

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