El Comercio

Francisco Rodríguez aboga por doblar la producción láctea para exportar

En la mesa, de izquierda a derecha, Francisco Rodríguez, Ignacio Arango y Javier Santos Navia, durante la conferencia.
En la mesa, de izquierda a derecha, Francisco Rodríguez, Ignacio Arango y Javier Santos Navia, durante la conferencia. / P. CITOULA
  • Defiende volver a las explotaciones familiares y aplicar elementos protectores frente al liberalismo

A Francisco Rodríguez le gusta venir a Gijón porque «hay chimeneas, y donde hay chimeneas hay riqueza. En España no hay demasiadas chimeneas y eso es algo que, con el tiempo, habremos de corregir por la cuenta que nos trae». El presidente de Industrias Lácteas Asturianas (Ilas) realizó interesantes reflexiones antes de entrar de lleno en su conferencia, organizada por la Fundación Foro Jovellanos, sobre el sector lácteo europeo.

Previamente, el decano del Colegio de Químicos de Asturias y León, Javier Santos Navia, se encargó de dibujar el perfil de Francisco Rodríguez, quien, en los inicios de su empresa de Anleo, recurrió a «soluciones imaginativas frente a los mil problemas que le surgían», y al que definió como «un hombre renacentista, polifacético, emprendedor, profundamente generoso y leal», entre otras condiciones.

El presidente de la compañía que comercializa la marca Reny Picot hizo un recorrido por la historia de la producción láctea en Europa y en España. A grandes rasgos, su conferencia se podría resumir con sus últimas reflexiones, defendiendo «una vuelta al campo» y a las explotaciones familiares. Aboga Francisco Rodríguez por duplicar la producción de leche actual de la Cornisa Cantábrica con vistas a poder exportar, y ello mediante precios y costes «un poco más homologables con el resto de Europa». Si para lograrlo es necesario aplicar elementos protectores, «habrá que hacerlo, porque hay que proteger cualquier cosa que signifique trabajo», aseveró.

Antes, Rodríguez se había mostrado crítico con la aplicación de planteamientos liberales en el sector agroalimentario, que han conllevado «un desequilibrio profundo» entre los países de la Unión Europea. «Hacen falta soluciones políticas tendentes al equilibro social en el campo», apuntó.

Recordó la etapa de la CECA, la creación de la Comunidad Económica Europea, y los excedentes de hace 25 años que dieron lugar a las cuotas lecheras y que se caracterizaban por una «sobreabundancia» en la producción de cada país para que se pudiese exportar. Más tarde, con la PAC agraria entrarían nuevos países, entre ellos España, a quienes ya se les marcó un derecho a producir leche. En el caso español, este derecho apenas cubría el 70% de su consumo lácteo, con lo que también había un déficit para producir quesos y otros productos lácteos. «Se establece la gran mentira», dijo González para definir la cuota láctea. A su juicio, la situación apenas ha cambiado desde entonces. El actual sistema impuesto por Bruselas prima el abandono voluntario de la producción lechera y reparte ayudas en función de las antiguas cuotas de cada país. «Estas medidas resultan un fracaso», dijo, y mantienen un «juego de ventaja» de unos países europeos frente a otros.