El Comercio

Un detenido en una operación antiyihadista en Gijón

El detenido, a la salida de su domicilio, custodiado por la Policía. / Joaquín Pañeda
  • El arrestado en Asturias es Abdellah Ouelji Lafsahi, de 34 años, de origen marroquí y nacionalizado español. Dentro de la misma acción policial hay otro detenido en San Sebastián. Ambos son piezas clave en el entramado propagandístico y de captación de la organización terrorista DAESH

Agentes de las Brigadas Provinciales de Información de Oviedo y San Sebastián, coordinadas por la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, han procedido a la detención de dos individuos integrados en el entramado de propaganda y captación del grupo terrorista Daesh. Uno de los arrestados es Abdellah Ouelji Lafsahi, de 34 años y origen marroquí. Tiene nacionalidad española, dos hijos pequeños, tres hermanos y domicilio en la calle Rosalía de Castro de Gijón. Lleva veinte años residiendo en Asturias con su familia, según relató un familiar a este periódico. Tras varias horas de registro en su casa, ha abandonado el edificio custodiado por la Policía, en dirección a otro a registro en un domicilio de la calle Venezuela, número 14.

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Tras inspeccionar las dos casas, la Policía ha retirado varias cajas con documentación. Agentes de la Policía Nacional han salido con el detenido de su vivienda, situada en el número 2 de la calle Rosalía de Castro, sobre las 13:15 horas, ante la presencia de una veintena de familiares y allegados que han proferido gritos de protesta.

Fuentes policiales han confirmado a Efe que el detenido, que ha sido custodiado por numerosos agentes que se han desplazado en coches camuflados, ha sido trasladado a dependencias de la Policía Nacional de Gijón.

El otro detenido es Yassin El Mehdi, de 20 años, que también tiene nacionalidad marroquí y es residente legal en San Sebastián, según el Ministerio del Interior.

Ambos eran piezas clave en el entramado propagandístico y de captación de la organización terrorista DAESH. Desarrollaban una intensa actividad a favor de la misma publicitando, adoctrinando, enalteciendo su ideario y alentando e incitando a la comisión de actos terroristas.

Los detenidos estaban plenamente integrados en la estructura de DAESH tras su adhesión voluntaria, asumida y convenientemente publicitada en las redes sociales. El detenido en Asturias había divulgado, a través de las redes sociales, su jura de lealtad al Califato y al Califa Abu Baker Al Bagdadi y solicitaba a todos sus seguidores que se unieran a este juramento.

Los contenidos divulgados en las redes sociales por los detenidos tenían características perfectamente diferenciadas. Así, unos eran claramente propagandísticos y ensalzaban las virtudes de DAESH, tales como victorias militares, logros sociales y demás supuestos méritos, claramente maquetados para su atractiva difusión masiva.

Otros eran extremadamente radicales, de demoledora crudeza, en el marco de la estrategia seguida por DAESH para la difusión del denominado "terror informativo" entre la sociedad occidental. Estos últimos, fundamentalmente en forma de vídeos, contenían actos violentos seleccionados en los que se enaltecía claramente la violencia terrorista, además de menospreciar y humillar a las víctimas.

Aunque ambos individuos realizaban labores básicamente idénticas, mostraban peculiaridades diferenciadoras en su dinámica de actuación y en sus relaciones.

El detenido en Gijón tenía su centro de operaciones, además de su domicilio particular, en la ciudad. Aquí había creado una importante y organizada red de difusión virtual, además de haber establecido dispositivos de comunicación que contaban con unas férreas medidas de seguridad, destinadas a que su actividad terrorista pasara inadvertida e imposibilitar su detección policial.

Entre las medidas adoptadas se encontraba la disposición de medios de comunicación no convencionales, como son la utilización de teléfonos virtuales (servicios de telefonía que se ofrecen en la red y que permiten enviar mensajes con total anonimato), que eran utilizados para intercambiar información de manera segura con miembros y dirigentes de DAESH.

Por su parte, el detenido en San Sebastián, además de su actividad en Internet, mantenía un estrecho contacto con el entorno radical yihadista afincado en Guipúzcoa. Los círculos y ambientes en los que desarrollaba su actividad diaria favorecían su labor de captación y radicalización, ya que, mayoritariamente, estaban constituidos por personas susceptibles de exclusión social, así como de inadaptación cultural y laboral, lo que es un excelente caldo de cultivo para la formación de nuevos terroristas dispuestos a pasar a la acción.

La detención de estos individuos ha supuesto la neutralización de dos activos militantes del aparato propagandístico y de captación implantado por DAESH para la divulgación de contenidos yihadistas y captación, adoctrinamiento y reclutamiento de nuevos adeptos a su organización terrorista.

Estas operaciones, que continúan abiertas, se han llevado a cabo bajo la supervisión de los Juzgados Centrales de Instrucción número dos y número uno, coordinadas ambas por la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Desde 2015, año en que se elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han detenido a 150 yihadistas. Del total de detenciones, 120 se han producido en España y 30 en otros países con la colaboración de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El Ministerio del Interior recuerda que, a través de la iniciativa 'Stop Radicalismos', existen a disposición de los ciudadanos una serie de canales para que, de forma confidencial y segura, pongan en conocimiento del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) posibles casos de radicalización en su entorno: la página web www.stop-radicalismos.es, la aplicación móvil de alertas de seguridad ciudadana Alertcops y el teléfono gratuito 900 822 066.