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Carlos García-Ochoa, uno de los dos fundadores del Cefiva.
Carlos García-Ochoa, uno de los dos fundadores del Cefiva. / CITOULA

«Las mujeres no entienden que los ovarios no funcionan bien a partir de los 35 años»

  • «Es una profesión dura porque la especie humana no es fértil y la mujer que no se embaraza piensa que es culpa del médico»

  • Carlos García-Ochoa Andrólogo y cofundador del Cefiva

Más de 6.000 personas le deben la vida, nunca mejor dicho, a Carlos García-Ochoa (Gijón, 1953) y a Pedro de la Fuente. Juntos fundaron el Centro de Fertilización In Vitro de Asturias (Cefiva) hace veintisiete años, una clínica pionera, no solo en el Principado sino en toda España. Ahora, el andrólogo gijonés se retira de la primera línea de la atención a hombres y mujeres con problemas de reproducción, aunque continuará vinculado al Cefiva como asesor.

¿Por qué se retira?

Me he dedicado durante treinta años, de manera intensiva, a una parte de mi vida, que es la medicina. Lo he dado todo. Pero también pienso que hay otras cosas que hacer, como estar con la familia, los amigos y conmigo mismo. No obstante, seguiré ligado al Cefiva como consultor científico.

¿Cuál es el balance de esas casi tres décadas de trabajo?

Fuimos pioneros en España, porque fue el décimo centro de fecundación in vitro que se fundó. Incluso en Europa porque, en 1989, la reproducción asistida estaba empezando. En Asturias, lo digo sin vanidad, también fuimos pioneros y somos uno de los centros con más prestigio. Aunque para los asturianos, por nuestro carácter, parece que todo lo de casa es peor. Es una profesión dura porque la especie humana no es fértil y la mujer que no se embaraza piensa que es culpa del médico, que hizo mal la técnica. Y esto es frustrante. Pero estoy orgulloso de haber pertenecido a un equipo de lo mejor que hay en España.

¿Cuál es el perfil del paciente que acude a Cefiva?

El perfil, en 1989, era el de una pareja de 34 ó 35 años que venía al centro para tener su primer hijo. En 2016, la media de edad se acerca a los cuarenta años. Muchas mujeres esperan a tener su primer hijo a edades en las que los ovarios no responden. No han entendido que los ovarios no funcionan bien a partir de los 35 años y el desplome, a partir de los cuarenta, es terrible. Creen que por tener la regla ya son fértiles. Pueden hacer puenting o rafting, pero el ovario es igual que el de la mujer de principios del siglo XX, que tenía una expectativa de vida de 43 años. Lo habitual es que lleguen tarde a consulta y tenemos que decirles que, con sus óvulos, no podemos hacer nada. Y es un shock para ellas.

¿Cómo han cambiado las técnicas en este campo?

Antes de fundar Cefiva, en la década de los ochenta, hacíamos inseminaciones con el semen del marido o el donante en el útero. En 1989, fundamos el centro para hacer reproducción in vitro. En 1995, empezamos con la técnica ICSI, que consiste en meter un espermatozoide en el óvulo y está indicado para los hombres que tienen pocos. Incluso, podemos sacarlo del testículo. Otro hito muy importante es el procedimiento para evitar transmitir una enfermedad genética. Para ello, sacamos una célula del embrión y lo analizamos para saber si es portadora. También trabajamos con pacientes de VIH y con parapléjicos que no pueden eyacular.

¿La Administración está concienciada del grave problema que supone la caída de la natalidad?

En España, cuando yo era joven, las familias tenían cuatro o cinco hijos. Teníamos el mayor índice de natalidad de Europa. En los países nórdicos, en cambio, estaban fatal. Y ahora se ha invertido la situación. Allí lo solucionaron a base de ayudar a las mujeres a conciliar la vida laboral y familiar, con guarderías gratuitas, más tiempo de baja por natalidad... Aquí no se hace porque se necesita dinero. En la calle se habla del problema de la caída de la natalidad, pero no de cómo atacarlo.

¿Congelar óvulos es una solución efectiva?

Es efectiva si se congelan a una edad temprana. A los cuarenta, no. No se puede asegurar un embarazo, pero para tener más oportunidades hay que congelar un buen número de óvulos antes de los treinta años. No uno o dos, sino treinta o cuarenta. Cuanta más edad, hay menos óvulos y son de peor calidad.

¿Ha empeorado la calidad del semen de los asturianos?

Sí, ha bajado. Pero el problema de la fertilidad no es que haya menguado la calidad seminal, sino que lo hace la del óvulo (por el retraso de la maternidad). Sí ha descendido el número de espermatozoides en los hombres, pero no tengo claro que esto disminuya la fertilidad especialmente. Influye mucho más la calidad del óvulo.