Desaparece Chano Castañón, dueño del Café Gregorio, cuando pescaba en Ribadeo

Chano Castañón, en el Café Gregorio, en marzo de 2015, cuando el popular negocio situado en el cruce de Ezcurdia con La Playa cumplía treinta años. / JORGE PETEIRO
Chano Castañón, en el Café Gregorio, en marzo de 2015, cuando el popular negocio situado en el cruce de Ezcurdia con La Playa cumplía treinta años. / JORGE PETEIRO

La búsqueda para localizar al hostelero y experimentado pescador, de 62 años, se realizó sin resultado por tierra, mar y aire

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Angustiosas horas de búsqueda contrarreloj. El conocido hostelero Luciano Castañón, Chano, propietario del café Gregorio, desapareció ayer mientras pescaba en la zona de la playa de As Illas, próxima a Ribadeo. Fue su mujer la que comenzó a preocuparse cuando al mediodía no regresó al camping de Barreiros, donde estaban alojados en la caravana que tienen allí por temporadas.

Alarmada por la falta de noticias, su esposa avisó a varios amigos de la pareja, que localizaron el vehículo de Chano, un Nissan X-Trail, en el aparcamiento del arenal. Recorrieron la costa en busca del hostelero, pero no encontraron ni rastro. El aviso por la desaparición del gijonés de 62 años entró en la centralita del 112 a las 14 horas. Tres minutos después, despegaba el helicóptero Pesca II de la Xunta de Galicia y salía la embarcación Alioth de Salvamento Marítimo.

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Al rastreo se sumaron efectivos de la Guardia Civil, Policía Local de Ribadeo y voluntarios de Protección Civil. Sus hermanos, familiares y numerosos amigos viajaron a Ribadeo para seguir de cerca la búsqueda, que quedó suspendida pasadas las 21 horas por la falta de luz.

«Algo le tuvo que pasar porque Chano es un pescador muy experimentado y que conoce muy bien la zona. No nos explicamos qué pudo ocurrir», lamentaban sus amigos. La noticia de la desaparición de Luciano Castañón causó una gran impresión y pesar en Gijón, donde es muy querido y popular por llevar toda la vida tras la barra del café Gregorio, ubicado en la esquina de Ezcurdia con La Playa, que lleva el nombre de su abuelo Gregorio y que en la actualidad regenta junto a su hermano Ángel.

Sus fieles clientes, sus numerosos amigos, sus familiares y todos los muchos conocidos de la amplia familia Castañón enmudecieron al conocer la desaparición. Las esperanzas se fueron mermando a medida que pasaban las horas y no había noticias.

Se fue a las ocho

Chano salió a pescar sobre las ocho de la mañana, como siempre hacía. Su costumbre es pescar a caña y, con la marea baja como estaba, solía ir caminando entre las rocas para encontrar el enclave perfecto. «Conoce la mar como nadie y es una persona muy prudente», reiteraban sus amigos. Por la tarde la tranquilidad de la mar de las horas previas se fue tornando en marejada con viento del Sur.

Los servicios de Salvamento Marítimo realizaron un minucioso estudio de las corrientes existentes durante la jornada para comprobar la dirección en la que pudo ser arrastrado en el caso en el que Chano se precipitase al agua, una de las hipótesis que cobró más fuerza durante las más de cinco horas de búsqueda intensiva en la zona de la desaparición.

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