El Comercio

La misa mayor de San Mateo llena la Catedral y pone fin al Jubileo de la Santa Cruz

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Cientos de fieles acudieron al final de la eucaristía a contemplar y fotografiar el Santo Sudario. / M. ROJAS

  • La ceremonia, oficiada por el deán, clausura la Perdonanza y permite a cientos de fieles venerar y fotografiar el Santo Sudario

Casi una hora antes de la misa mayor de San Mateo, que comenzó justo al mediodía, la plaza de la Catedral era ya un hervidero de personas, entre las que se mezclaban fieles devotos, turistas y peregrinos que escuchaban, fotografiaban y grababan a la Banda de Gaitas Ciudad de Oviedo. Mientras, a las puertas de la seo, el puesto de venta de las paxarinas estaba también lleno de compradores que adquirían un año más este tradicional amuleto de San Mateo, con más de trescientos años de tradición.

En el interior de la Catedral, aunque de una forma más pausada y ya con cierto recogimiento, los fieles iban llenando los bancos centrales y los centenares de sillas colocadas en las naves laterales de la seo, que tampoco fueron suficientes para albergar a todos los asistentes. Muchos escucharon de pie la homilía, junto a peregrinos del Camino de Santiago que llegaron a venerar a El Salvador en un día como ayer, en el que finalizaba el Jubileo de la Santa Cruz y la Perdonanza, origen de las fiestas de San Mateo.

La misa comenzó con palabras en las que el deán, Benito Gallego, pidió a San Mateo que «nos fortalezca en la fe» y con la lectura de la Carta de San Pablo a los Efesios, a través de la que animó a ser siempre «humildes y amables». También hubo lugar en la homilía para hacer una llamada a la «ayuda y compasión con las familias que están en situación difícil, con los refugiados y todos aquellos afectados por la guerra y la violencia», al tiempo que desde el altar mayor se pidió «altura de miras a quienes gestionan el bien común» para solucionar los problemas de la sociedad.

Tras la comunión, Gallego finalizó la eucaristía invitando a todos los asistentes a acercarse al altar mayor y contemplar el Santo Sudario, en el último día del año en el que puede verse la reliquia fuera de su ubicación en la Cámara Santa.