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Fernández ve en unas elecciones «la peor de las soluciones» pero pide no dar nada por hecho

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La gestora reunida en Ferraz. / Efe | Europa Press

  • El presidente de la gestora del PSOE reunirá a los barones del partido para hablar sobre la investidura y «dilata» la convocatoria de un nuevo Comité Federal

  • Fernández se muestra dispuesto a reunirse con Mariano Rajoy

  • Sánchez anuncia que mantendrá su escaño de diputado en el Congreso después de presentar su dimisión como secretario general del PSOE

  • La gestora del PSOE pondrá condiciones para permitir un Gobierno de Rajoy, aunque los seguidores de Sánchez insisten en el 'no'

La decisión del PSOE sobre la investidura de Mariano Rajoy, ahora que una gestora dirigida por Javier Fernández se ha hecho cargo de las riendas del partido, no será automática. Es más, el propio presidente asturiano ha dejado claro hoy que el Comité Federal en el que ha de debatirse y decidirse el asunto no se convocará este sábado, como habían planteado algunos socialistas, sino un poco más adelante, cuando los ánimos estén más sosegados. Y aún así, el veterano político se ratificó, personalmente, en la posición que ha mantenido desde el 26 de junio: “la peor de las soluciones es ir a elecciones”.

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Las posiciones entre todos aquellos que participaron en la operación para forzar la caída de Pedro Sánchez como secretario general no son unánimes. Fernández ha adelantado, de hecho, que en los próximos días, y antes de convocar de nuevo al máximo órgano de decisión del partido, quiere convocar al Comité Territorial, del que forman parte todos los secretarios regionales del PSOE para discernir sobre el asunto. O en sus palabras: “hablar, pactar, discutir”. Justo lo que la mayor parte de los presidentes autonómicos acusaban al ya exlíder socialista de no hacer.

En todo caso, el presidente de la gestora ha dejado claro que está dispuesto a reunirse con Mariano Rajoy. Y se ha mostrado dispuesto a abrir también interlocución con otras fuerzas políticas a excepción de los independentistas con los que no cree que haya nada que tratar. “Tienen -ha dicho- una ruta de colisión con el Estado; nada que ver con el PNV”. Su análisis es que puede haber “otras alternativas” a la que todo el mundo da por sentado, aunque no ha querido ser más explícito.

Lo que está claro es que Fernández no quiere prisas. Ni para decidir sobre la posición en la eventual investidura -algo para lo que el PSOE tiene menos de un mes de plazo si quiere evitar los comicios- ni para decidir sobre el liderazgo de la formación. Esto último deberá resolverse en un congreso extraordinario, pero siempre ha estado claro que los críticos con Sánchez lo aparcarían hasta después de que haya Ejecutivo.

En su primera reunión, tras haber sido constituida el mismo sábado , una vez se confirmó la dimisión del secretario general, ha consistido en el reparto de responsabilidades. El más relevante, la portavocía, recaerá en uno de los hombres de Susana Díaz, el andaluz Mario Jiménez.

Asimismo, Fernández ha agradecido el trabajo de Pedro Sánchez al frente del partido en dos años "durísimos", al tiempo que ha apelado al diálogo y a la cohesión interna para evitar que se repita un "espectáculo bochornoso" como el del pasado sábado.

Sánchez seguirá de diputado

Pedro Sánchez ha anunciado hoy que mantendrá su escaño de diputado en el Congreso después de presentar su dimisión como secretario general en el convulso Comité Federal del pasado sábado.

"Tengo un compromiso con los electores y voy a seguir trabajando desde mi escaño de diputado para mejorar la vida de los ciudadanos", ha asegurado Sánchez en su cuenta de Twitter.

Imponer condiciones a Rajoy

La gestora que dirigirá los designios del PSOE hasta el nuevo congreso federal pretende imponer condiciones a Mariano Rajoy para no vetar su investidura. La dirección en funciones, que preside Javier Fernández, no tomará la decisión sobre el sentido del voto de los diputados socialistas, esa tarea corresponde al Comité Federal, pero el planteamiento que llevará a ese organismo será que la abstención no salga gratis para el PP.

Cuando aún humean los restos de la feroz batalla del Comité Federal del sábado en la calle Ferraz, una de las razones del enfrentamiento, aunque no la principal, ya no está sobre la mesa. Nadie habla ya de formar un gobierno alternativo con Podemos y Ciudadanos como defendía el dimitido Pedro Sánchez. La encrucijada socialista ahora solo se bifurca en dos caminos: facilitar que gobierne Rajoy o terceras elecciones. Entre esas dos opciones, la repetición de los comicios, dicen todos los barones críticos, sería la peor porque el PSOE iría con toda seguridad a un desplome histórico tras el"espectáculo" de las últimas horas. En resumen, que si Rajoy necesita la abstención de los socialistas, el propio PSOE casi la necesita más.

El sector crítico ya pensaba antes de forzar la dimisión de Sánchez que la mejor alternativa para los socialistas era posibilitar la investidura de Rajoy mediante la abstención, aunque casi nadie lo haya dicho con claridad meridiana. Ahora buscan fórmulas para consumar este giro con el menor coste entre una militancia decantada en su mayoría por el 'no' a Rajoy. Se trata de que las bases del partido digieran el volantazo con el menor trauma posible.

El Comité Federal que debata este asunto deberá por tanto aprobar la imposición de unas condiciones al PP para acabar con un bloqueo político que lleva camino de los diez meses. Pero los dirigentes socialistas que llevan ahora el timón saben que no pueden tensar la cuerda en exceso porque podría encontrarse con un portazo y elecciones.

La cabeza del líder del PP, por ejemplo, no entraría en el catálogo de demandas puesto que se toparía con la negativa cerrada de los populares. Las condiciones, según algunos dirigentes del sector crítico, deberían centrarse más bien en el terreno de las reformas legislativas. Incluso los cambios en la Constitución podrían ser un planteamiento inasumible para los populares habida cuenta del escaso entusiasmo que muestra Rajoy ante esta idea.

Pero antes de llegar a ese momento, los barones críticos tendrán que vencer las resistencias del sector 'sanchista' que desde hoy mismo recordaba que la postura oficial del PSOE, de acuerdo a la resolución adoptada en el Comité Federal del 28 de diciembre, es el 'no' a Rajoy y al PP aunque tenga otro candidato. Eso, afirman, no ha cambiado con la dimisión del secretario general. Plantean incluso que un cambio de posición debe dirimirse mediante la votación de los militantes, no en un cónclave cerrado con 300 dirigentes como es el Comité Federal, aunque los estatutos del partido establezcan que este es el organismo que aprueba la política de pactos.