El mar arrebata a un bebé de veinte meses de los brazos de su abuelo en Frejulfe

La tía abuela de Hugo Brandonn, Dina García, en la playa donde desapareció. /
La tía abuela de Hugo Brandonn, Dina García, en la playa donde desapareció.

Una ola se llevó al pequeño, cuyo cuerpo no ha aparecido, durante un temporal

S. G. A.

«Pido a Dios y a la mar que me devuelvan a mi hijito». Con estas estremecedoras palabras se despedía Hugo Álvarez, de su hijo, el bebé de veinte meses que una ola se llevó para siempre en la playa de Frejulfe. Hugo Brandonn era arrebatado de los brazos de su abuelo por un golpe de mar a principios de año. Al cierre del año, el ruego de su padre no ha sido atendido.

La tragedia se desató el 8 de febrero. Aquel día Hugo Álvarez paseaba junto con su padre y su pequeño hijo por la playa naviega de Frejulfe. Habían ido, precisamente, a contemplar un oleaje que iba a cambiarlo todo. Hugo Brandonn iba en brazos de su abuelo y al pasar por la zona conocida como Peñarrubia, un área donde unas rocas dividen en dos el arenal, una ola embistió a los tres con fuerza, arrastrándolos mar adentro. Hugo Álvarez logró salir del agua y rescatar a su padre, pero no había ni rastro del bebé. Incluso volvió a adentrarse en la mar, en varios intentos desesperados de encontrar a su hijo. Todo fue en vano. La fuerte marea se había llevado a Hugo Brandonn.

El niño había nacido en Lima (Perú). Sus padres le habían traído por primera vez a Asturias el verano anterior para que conociera a su familia paterna. En las playas de Navia, Hugo vio por primera vez el mar. Su padre había emigrado en busca de oportunidades laborales y en Perú conoció a su pareja y llegó a montar una empresa de vigilantes de seguridad.

Planes truncados

En enero, madre y niño habían regresado al Principado y después se les unió Hugo Álvarez. Sus planes para empezar una nueva vida todos juntos en Asturias quedaron truncados. El dispositivo de búsqueda del pequeño se prolongó durante varios días por tierra, mar y aire. Sin resultados. Y a principios de marzo se daba por cerrado el operativo.

El Ayuntamiento de Navia, al objeto de evitar que vuelvan a producirse tragedias similares, estableció una serie de sanciones para quien cometa imprudencias y se acerque demasiado a las olas durante los temporales. La multa mínima quedó establecida en trescientos euros.

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