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«A Asturias la veo marchitarse»

Selene Montes, en el quirófano./
Selene Montes, en el quirófano.

La gijonesa Selene Montes trabaja en Southampton como técnica de rayos X: «Los españoles en Inglaterra somos muchísimos y quien diga lo contrario es que no ha viajado para verlo»

A. VILLACORTA

En sus 27 años de vida, Selene Montes García ya ha vivido «dos odiseas», como ella las llama. Y las dos tienen que ver con su vida laboral, porque «la primera aventura empezó cuando estaba terminando de estudiar para ser técnica superior de imagen diagnóstica y medicina nuclear en Cerdeño». Corría 2015 y ya había acabado la parte teórica del módulo cuando se le metió «entre ceja y ceja» irse a hacer prácticas a Inglaterra gracias al programa Erasmus +.

Así que con destino al hospital universitario de Southampton se marchó. Pero, al terminar aquellos dos meses de prácticas, compañeros y jefes empezaron a decirle que por qué no se presentaba «a las entrevistas que iba a haber en breve» para quedarse allí trabajando. Dicho y hecho: «Dos o tres semanas después, me dijeron que el empleo era mío».

Aunque la segunda serie de peripecias estaba aún por llegar: «Había que convalidar los estudios, porque en España tenemos la idea de que el título es un papel que nos dan en la secretaría del centro hasta dos años después que llega el original». Pero en Inglaterra las cosas son ligeramente más complicadas. «Tuve que mandar un montón de documentos para que el colegio oficial comprobase que cumplía los estándares ingleses de formación. Tanto, que me gasté una pasta en traducciones juradas, una cifra bastante cercana a los tres ceros».

Un esfuerzo que tuvo recompensa, porque, siete meses después, en los que le guardaron la plaza, lo consiguió: era una empleada fija del University Hospital Southampton. Un lugar en el que, «como en todo el territorio nacional, necesitan personal sanitario». Así que Selene aconseja a quien quiera seguir sus pasos «intentarlo siempre y cuando tenga un buen nivel de inglés. Si no, puede ser una auténtica pesadilla, porque los técnicos de rayos tienen muchas responsabilidades, incluso legales, y hay que saber comunicarse tanto con los profesionales como con los pacientes. No te vale eso de tener un nivel medio».

Desde la localidad al sur de Inglaterra, famosa por ser el puerto de salida del 'Titanic', ve «a Asturias marchitándose poco a poco, perdiendo conexiones aéreas y sin opciones laborales. Me da mucha pena». Y lo justifica con hechos: «De mi promoción, de la que salimos unas cincuenta personas, de lo nuestro estaremos trabajando menos de diez. Conozco a más gente que sale en la sección de 'Asturianos en la diáspora' de EL COMERCIO de la que conozco cuando camino por Gijón. Los españoles emigrados a Inglaterra somos muchísimos y quien diga lo contrario es que no ha viajado para verlo».

Así que lo de volver se le antoja complicado de momento: «Siempre lo tengo en mente, porque la tierrina tira y echo de menos un cachopín y un pastelín de cabracho, pero veo muy difícil conseguir allí un puesto de trabajo similar». Y se indigna cuando escucha a alguien defender «que lo que pasa es que los jóvenes españoles no quieren trabajar cuando lo que te ofrecen es un curro de camarera diez horas al día, seis días a la semana, por 600 euros. ¿Qué piensan?, ¿que vamos a tirarnos de cabeza a por él, a la miseria y la precariedad?».

«Inglaterra es cara», sí, pero ella -que acaba de ascender a técnica de rayos especializada en cardiología -«specialist cardiothoracic radiographer»- ya ha dejado de compartir piso y le alcanza para pagar el alquiler de una casa para ella sola sin problemas. Y, además, está empeñada en ver el lado bueno al presente: «Hay quien se queja de la comida y del carácter de los ingleses, pero yo me he encontrado muy buenos amigos y compañeros, y restaurantes buenísimos». Y, además, después de unos primeros «momentos de incertidumbre» por el Brexit, le han garantizado que «los trabajadores que llevan ya un tiempo no tendrán ningún problema. Porque lo cierto es que este país no funcionaría sin extranjeros».

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