Los apicultores tachan de «erróneas» las acciones contra la avispa asiática

Una avispa asiática en pleno ataque a una abeja en la rama de un manzano en El Collau, en el concejo de Parres. / XUAN CUETO
Una avispa asiática en pleno ataque a una abeja en la rama de un manzano en El Collau, en el concejo de Parres. / XUAN CUETO

«Usar explosivos es lo más eficaz, pero es el último paso», aseguran además de pedir más coordinación y formación para luchar contra esta especie

SUSANA D. TEJEDORGIJÓN.

La falta de coordinación y de formación, así como «actuaciones incorrectas» por parte del Principado, son los impedimentos mayores para poder erradicar la avispa asiática en Asturias. Así lo asegura la plataforma STOP Velutina Asturias que insiste en que las consecuencias de la presencia de esta especie invasora en Asturias pueden ser muy perjudiciales y traer pérdidas irreparables, tanto económicas como humanas.

Félix Méjica, de la plataforma que aglutina a 19 colectivos, afirma que «se están haciendo las cosas al revés». «El primer paso es conocer lo más posible sobre la avispa asiática; luego, eliminar las reinas con trampas en los períodos adecuados de trampeo y, por último, atajar los nidos», sostiene.

Respecto a la experiencia aplicada en las Islas Baleares, donde se ha conseguido en cuatro años erradicar prácticamente a la 'vespa velutina', Méjica afirma que «en las islas hay una sensibilidad especial ya que están expuestas a mucho riesgo a causa del turismo y se han hecho unas previsiones efectivas; lo de allí no se puede extrapolar a Asturias».

El uso de explosivos iniciado hace unos días en el Principado es, a su juicio, «un método eficaz, pero es el último paso». «No hay unanimidad de criterios a la hora de acometer acciones encaminadas a acabar con esta especie invasora», matizó.

Según aseguran en este colectivo, «faltan inversiones, no hay investigación y se lleva a cabo un protocolo incorrecto». A esto hay que añadir -indica esta agrupación- que «está trabajando gente sin experiencia y no hay coordinación». «Lo que es absurdo es que en cada comunidad autónoma se haga una cosa diferente, incluso entre los distintos ayuntamientos de la misma región».

Por contra, en la Consejería de Infraestructuras, Medio Ambiente y Cambio Climático, que preside Juan Cofiño, se considera que «está resultando muy útil el trampeo complementario realizado por ayuntamientos, asociaciones implicadas y público en general, con un despliegue de 2.603 trampas y 5.500 capturas de reinas». Frente a las quejas por la falta de partidas presupuestarias, en el Principado se asegura que se trabaja en una modificación que pueda permitir, en breve, destinar otros 100.000 euros a la lucha contra la avispa asiática para abordar los trabajos de eliminación de nidos secundarios.

No obstante, se reconoce que esta especie invasora continúa aún en una fase expansiva y que es previsible que aún tarde en llegar a una fase de estabilización poblacional.

Según los datos facilitados por la Consejería de Infraestructuras, en el año 2019 se han colocado (hasta el mes de junio) un total de 1.010 trampas, lo que significa cinco veces más que en 2018, distribuidas por todo el territorio; además, se han capturado 10.000 reinas.

En cuanto a la detección y eliminación de nidos se han neutralizado 974 nidos hasta la fecha; 313 de ellos fueron eliminados en las zonas rurales por la Dirección General de Biodiversidad y 661 retirados por los bomberos en zonas urbanas y viviendas. También la Asociación Gijonesa de Apicultura se muestra muy preocupada y asegura que «el problema de la velutina va a terminar con el pequeño apicultor». «Como asociación estamos desbordados ante el avance de la avispa asiática. Nos pusimos en contacto con los apicultores de Galicia para intentar buscar soluciones, pero allí tampoco es posible terminar con esta invasión».

Respecto a recurrir a los explosivos para acabar con los nidos, aseguran que les parece una buena solución, pero «el problema es que hay que encontrar los nidos. Es mucho más complejo de los que parece. Hace falta que se unan todos los esfuerzos, más investigación y más inversiones». Los apicultores dicen que hay que hacer algo «genéticamente» porque «el avance es muy rápido y es preciso evitar el menor de los daños».

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