Cuatro horas «de desesperación» sin saber nada de una de las viajeras

Una de las mujeres que fue trasladada al HUCA. / HUGO ÁLVAREZ
Una de las mujeres que fue trasladada al HUCA. / HUGO ÁLVAREZ

Familiares de María Begoña Miranda recorrieron tres hospitales en su búsqueda. Hasta las seis y media, no supieron que había muerto

SANDRA S. FERRERÍA OVIEDO.

A los hospitales asturianos llegaron, con muchos nervios, los familiares de los heridos y fallecidos en el brutal accidente de un autobús en Avilés. Ese fue el caso de los allegados de María Begoña Miranda, de 55 años, natural de San Martín de Luiña (Cudillero), quienes estuvieron más de cuatro horas esperando conocer el fatal destino de la mujer, que se dirigía a Gijón.

Al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) acudieron los hijos de la pasajera, su marido y una íntima amiga, cuando aún se desconocía el número total de fallecidos, sus identidades y dónde se encontraban repartidos los heridos.

Ellos no sabían si María Begoña se encontraba herida en el Hospital de San Agustín, en el de Cabueñes, en el de Oviedo, o si finalmente su nombre se incluía en la lista de víctimas mortales. «Nadie nos dice nada», lamentaron en la puerta de Urgencias del HUCA.

Desesperados por la falta de noticias, el marido y los hijos de María Begoña decidieron regresar al Hospital de Cabueñes para intentar conseguir cualquier dato. Finalmente, la amiga de la familia, que continuó a las puertas del centro ovetense recibió la llamada de uno de los hijos, quien le informó de que en el Instituto de Medicina Legal de Asturias, en el barrio de La Corredoria, se encontraban dos mujeres sin identificar. Tras más de cuatro horas de incertidumbre, la familia confirmó la tragedia: una de ellas era María Begoña Miranda.

Momentos de nervios y tensión vivieron también los familiares de los cinco heridos tratados en el HUCA. El conductor del autobús fue evacuado desde el lugar del incidente en helicóptero para ser intervenido de urgencia. Desde allí también se trasladó a un viajero. Desde el Hospital de San Agustín en Avilés, en cambio, se desplazó a tres mujeres debido a la gravedad de su estado. Las dos primeras llegaron antes de las siete de la tarde, mientras que la última lo hizo sobre las ocho y media.

Del colegio Versalles

Gran incertidumbre vivió también Esmeralda Cifuentes, cuya hija, Johanna Canal, viajaba en el autobús accidentado. Según relató, su hija, de veintiocho años, se reincorporaba ayer a su puesto de profesora interina en el Colegio Público Versalles, en Avilés.

La joven logró llamar a su madre desde el teléfono móvil de otro viajero, ya que el suyo salió despedido, para decirle que estaba bien y solo tenía magulladuras y un brazo roto.

Mientras estaba siendo atendida por los médicos de Cabueñes, le relató a su madre cómo el autobús se «comió los conos de la obra» hasta colisionar contra uno de los pilares. Ella tuvo suerte y pudo contar el fatal siniestro.