El jesuita denunciado en Gijón por abusos sexuales era el superior de la orden en La Rioja

Alumnos del colegio de los jesuitas de Logroño entran al centro un día después de conocerse la denuncia por abusos. / JUAN MARÍN
Alumnos del colegio de los jesuitas de Logroño entran al centro un día después de conocerse la denuncia por abusos. / JUAN MARÍN

La compañía también admite un incidente con otra alumna en Logroño por «una conversación ambigua» por WhatsApp

LUIS JAVIER RUIZ / OLAYA SUÁREZ LOGROÑO / GIJÓN.

Cuando Jorge Enríquez Muñozfue apartado el pasado 12 de enero de sus funciones tanto en el colegio de los jesuitas de Logroño como en la parroquia de San Ignacio de Loyola, no era uno más dentro de la congregación. Desde el mes de septiembre, cuando fue nombrado párroco y superior de la orden en la región, era el líder de la comunidad jesuita en La Rioja. Quizá por eso la estupefacción que ha causado en la comunidad educativa conocer que existe una denuncia contra él por los presuntos abusos sexuales cometidos durante su paso por el colegio la Inmaculada de Gijón ha sido incluso mayor.

La víctima es una antigua alumna del centro, ya mayor de edad, que denunció a Enríquez el 11 de enero en la Comisaría de la Policía Nacional de Gijón por unos abusos que se produjeron en el centro educativo asturiano cuando tenía «entre 13 y 14 años». La investigación la han desarrollado los agentes de las Unidades de Familia y Mujer de la Comisaría asturiana y es el Juzgado de Instrucción 2 de Gijón quien instruye una causa en la que ya se ha tomado declaración a Enríquez en calidad de investigado. Actualmente, es la única denuncia que se sigue contra Enríquez en Asturias.

Antonio Allende, delegado de educación de los jesuitas en España, explicaba a este periódico que a día de hoy no tiene constancia de la existencia de denuncias interpuestas por alumnos o exalumnos del colegio de lo jesuitas de Logroño contra Enríquez. En todo caso, sí que reconocía la existencia de «un incidente que tuvo Jorge (Enríquez) con una alumna hace un tiempo» en el centro educativo de la capital. «Fue una conversación ambigua a través de WhatsApp con ella y tras la que se habló con los padres. Creo que se resolvió. No puedo ni afirmar ni negar que exista una denuncia en Logroño contra él ya que, simplemente, lo desconozco», apuntaba. De igual manera, y pese al estrecho margen temporal que separa la revelación de ambos casos, descartaba cualquier vínculo entre los abusos cometidos por José María Sánchez Nieto y la investigación abierta ahora a Enríquez.

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Además de asegurar estar «dolido por el daño causado a la víctima» y de sentirse «avergonzado por no haber sido capaz de evitar estos casos», Allende aseguraba que la primera noticia que se tuvo de los presuntos abusos llegó «el 12 de enero, a primera hora de la mañana» y que inmediatamente se trasladó a Enríquez fuera de Logroño. «No se ha informado antes a las familias ya que la víctima quería un anonimato absoluto y cuando han surgido filtraciones y hemos recibido autorización, lo hemos comunicado», explicaba antes de reconocer que Enríquez «fue nombrado superior de la orden y párroco este curso». Según tuiteaba el propio Enríquez, el acto formal tuvo lugar el 30 de septiembre del 2018.

Ordenado en 2004

Cuando Jorge Enríquez Muñoz (48 años de edad) se ordenó en el año 2004 comenzó su particular peregrinación dentro de la compañía de Jesús. Tras ser ordenado, la trayectoria de Enríquez arrancó, precisamente, en Gijón, en donde se cometieron los presuntos abusos que se le imputan. En el colegio de la Inmaculada gijonés estuvo entre los años 2005 y 2008. Según recuerda una publicación del centro, «dio clase de manera continuada a un curso y se relacionaba con muchos alumnos en el Llar (actividades creativas y educativas de tiempo libre), las excursiones de montaña y otras actividades».

Dejó Gijón para trasladarse unos meses hasta México, en donde realizó la llamada 'tercera probación', un examen y prueba religiosa que constituye la etapa final de la formación de todo jesuita y que dura de seis a nueve meses.

De regreso a España, recaló en La Coruña en donde estuvo cinco años hasta que llegó a Logroño como profesor de Filosofía y Religión en las aulas de ESO y Bachillerato. En agosto del 2018 fue nombrado máximo responsable de la parroquia de San Ignacio de Loyola de Logroño y superior de la orden en La Rioja.

Muy activo en redes sociales, el pasado 3 de enero, nueve días antes de ser apartado, tuiteaba «Solo no se puede. ¡Pero has puesto tanta gente buena cerca!». Ayer, a última hora de la mañana, hacía privada su cuenta para evitar más miradas ajenas.