Noche vandálica en la zona de Llames de Pría

Agentes de Guardia Civil toman fotos de los daños en Llames. / E. C.
Agentes de Guardia Civil toman fotos de los daños en Llames. / E. C.

«Ya no sabemos a dónde vamos a llegar. Menuda forma de fastidiarte el fin de semana, por no hablar de lo que nos tocará pagar», lamentaba una vecina

L. RAMOS LLANES.

Desagradable sorpresa la que se llevaron varios vecinos de la localidad llanisca de Llames de Pría ayer por la mañana, cuando descubrieron que alguien se había dedicado durante la noche a provocar desperfectos en al menos ocho vehículos estacionados en diferentes puntos del pueblo. Según relató una de las afectadas, «era hacia la una de la madrugada cuando se oyeron unos ruidos como metálicos. Salimos a mirar, pero bastante nos imaginábamos que podían habernos hecho nada a los coches». En su casa fueron dos los vehículos afectados, con rayones y algún piloto roto. «Es raro, pues los demás coches dañados estaban aparcados en la calle, pero los nuestros los tenemos guardados en un corral que es privado», agregó la mujer. También sobre esa hora otro de los afectados vio «a una persona agachada entre un vehículo y el muro de una casa», pero no le dio mayor importancia y tampoco reconoció quién podía ser, pues «estaba de espaldas».

En su periplo vandálico, el autor, o los autores, de unos hechos que ya están siendo investigados por la Guardia Civil recorrió varias calles de Llames de Pría, llegando a producir daños incluso en un establecimiento hostelero de la vecina Garaña. A otra parroquiana que se dedica a la ganadería le cortaron el agua de la cuadra donde tiene los animales y también quedó destrozada una de las ventanas de la vivienda de una llanisca que actualmente se encuentra fuera de la región. «Ya no sabemos a dónde vamos a llegar. Menuda forma de fastidiarte el fin de semana, por no hablar de lo que nos tocará pagar», lamentaba otra vecina a la que le deshincharon las ruedas, llevándose los tapones de las mismas.

Aunque en Llames nadie quiere vincular lo acontecido esta madrugada con el asesinato a golpes de Javier Ardines, sí que se percibía cierta preocupación. «Ninguno creemos que esté relacionada una cosa con otra, pero es cierto que todo esto mete miedo. Pría siempre fue una zona tranquila, donde la gente dejaba las puertas de las casas abiertas, pero ahora ya parece que no te puedes fiar de nadie», lamentaba una parroquiana.

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