Claves para una montaña sin riesgos

Los bomberos del SEPA, durante el traslado de un hombre que se despeño sesenta metros en Picos este jueves. / SEPA
Los bomberos del SEPA, durante el traslado de un hombre que se despeño sesenta metros en Picos este jueves. / SEPA

Tras un verano negro en los Picos de Europa y con siete muertos en lo que va de año, los expertos indican que mucha gente sube sin preparación

L. CASTRO / G. POMARADA ARENAS.

Este 2018 está resultando un año negro en la montaña asturiana, con una siniestralidad que comienza a preocupar especialmente en los Picos de Europa. Esta misma semana, federaciones de montaña, refugieros, guías y el Sereim de la Guardia Civil en Cangas de Onís se reunían en Arenas de Cabrales para abordar la situación que vive la práctica deportiva, un 'boom' que atrae a miles de personas que en muchas ocasiones se adentran en rutas sin la preparación física ni material adecuada.

La Ruta del Cares, que discurre entre Caín y Poncebos, es una de las joyas del turismo en la comarca oriental de Asturias, pero también el principal punto negro de Picos. Su apariencia sencilla engaña a los miles de visitantes que la recorren cada año y que ignoran, en un alto porcentaje de los casos, los riesgos que entraña. Así lo aseguran desde la Federación de Montaña del Principado (Fempa) y desde el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim) de la Guardia Civil. Este 2018, en el popular recorrido han fallecido dos personas por accidente, el último el 17 de septiembre. Era un cordobés de 46 años. En junio, la misma ruta segaba la vida de la vasca Lourdes Arrazuria, de 64 años, que se precipitó por un fuerte desnivel tras tropezar con su propio bastón. A esas dos muertes se añaden fallecimientos por causas naturales, como el de un ruso de 63 años que sufrió un infarto en agosto. En el caso de los rescates por heridas, frecuentemente esguinces y fracturas, los accidentes se multiplican en Picos, con intervenciones todos los fines de semana y casi a diario por el verano.

Desde la Fempa señalan que las estadísticas apuntan a los desprendimientos de rocas y caídas a distinto y al mismo nivel como principales causas de las muertes y accidentes sucedidos en la Ruta del Cares. Aunque también los despistes, la excesiva confianza y la estrechez del camino en ciertos puntos suponen un peligro importante para la salud de los excursionistas.

Pero la ruta cabraliega no es la única que se ha cobrado la vida de senderistas en los últimos meses. El Picu Urriellu ha sido escenario de dos accidentes mortales, el primero el del ecologista madrileño Mariano González en mayo. Tenía 38 años y se precipitó al vacío tras recorrer la Vía Cepeda. El 10 de septiembre, el bombero leridano Marc Sabata, de 43 años, se despeñó en el mismo pico. Murió en el HUCA tres días después. Esa misma semana, un gijonés de 56 años, el empresario Carlos Álvarez Ramos, falleció tras caer por un desnivel de unos cien metros mientras realizaba una ruta por la zona cabraliega de los Picos de Europa junto a su mujer, quien resultó herida.

El reguero de muertes llega también a las zonas montañosas de Peñamellera Baja. Un vecino de Eibar de 56 años falleció el pasado sábado tras precipitarse por una canal mientras recorría la ruta circular 'Pasada del Picayo', que une la localidad cántabra de Tresviso con la peñamellerana de San Esteban de Cuñaba. En abril, Arturo Larroza perdió la vida al caer desde el Pico Vigueras, ubicado entre Oceño y San Esteban de Cuñaba, en Peñamellera Baja. Larroza era una experto montañero, que colaboró en la creación del grupo de montaña San Nicolás, de Gijón. Fuera del espacio protegido, los accidentes han provocado la muerte del langreano Pedro Gutiérrez, de 36 años, que se despeñó en agosto por un barranco del Picu Turbina (Llanes).

Aunque la mala suerte también influye en los accidentes, desde la Fempa y el Greim aseguran que un conocimiento exhaustivo del recorrido y de los riesgos que entraña podrían evitar muchos de estos accidentes. Algunos grupos de montaña, como el Alpino Gallarraga de Sodupe, reclaman la instalación de barandillas en los tramos más estrechos para aumentar la seguridad. «La Ruta del Cares tiene una elevada afluencia, especialmente en las temporadas vacacionales, y en algunas zonas el camino se estrecha tanto que ni siquiera pueden cruzarse dos personas», señaló Txutxi Muguerza, presidente de este grupo con el que viajaba la vasca fallecida. Su propuesta no fue bien recibida por el Greim y la Fempa, pues aseguran que en un paraje natural no se puede construir ese tipo de infraestructuras por el impacto ambiental que conllevan e inciden en que para evitar accidentes, lo mejor es conocer a fondo los riesgos que pueda entrañar la ruta.

Recomendaciones

Estudiar y planificar las salidas:
desde la Fempa inciden en que antes de lanzarse a la montaña es preciso conocer a fondo el recorrido que se va a seguir, su extensión, así como los riesgos que entraña la zona en la que se encuentra.
Material adecuado:
desde el Servicio de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil insisten en la importancia de llevar un calzado e indumentaria adecuados a cada tipo de ruta, así como agua suficiente. Esto incluye los accesorios, como casco o bastones, si fuesen necesarios.
Previsión meteorológica:
el refugiero de Urriellu Sergio González advierte de la importancia, sobre todo en esta época, de saber qué tiempo va a hacer.

Errores del GPS

Para evitar los accidentes, la Fempa insiste en la necesidad de tener en cuenta los riesgos de la actividad que se va a realizar. «Es fundamental estar al tanto de los peligros que puedan darse. En el caso del Cares, el desprendimiento de piedras es habitual y por eso muchos grupos de montaña llevan años realizando la travesía con casco», detalló Manolo Taibo, encargado de seguridad de la Fempa. Desde el Grupo de Rescate de la Guardia Civil recuerdan las pautas más básicas: «calzado e indumentaria adecuados, agua y un conocimiento absoluto del trazado, la extensión y el recorrido».

Con la llegada del otoño, las pautas también se actualizan: «Hay que entender bien la climatología para ir a la montaña, las nieblas entran rápido y ahora hay que estar atento a las bajadas de temperatura, pasar una noche sin ropa de abrigo puede ser muy grave», explica Sergio González, refugiero del Urriellu. La tecnología es otro de los elementos que anima a revisar, pues con plataformas como Wikiloc «las informaciones a veces son erróneas». En los accidentes de media montaña, abunda, también influye la pérdida de caminos, un fenómeno relacionado con el abandono del pastoreo, lamenta.

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