«'Paca' y 'Tola' son como mis hijas, mis compañeras de trabajo, mi vida...»

«'Paca' y 'Tola' son como mis hijas, mis compañeras de trabajo, mi vida...»

«A 'Tola' la voy a recordar con mucho cariño y amor, porque era la sumisa. En cambio, 'Paca' parece que vino al mundo para tocarle las narices»

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Roberto García lleva 22 años de su vida dedicado en cuerpo y alma al cuidado de 'Paca' y 'Tola', las dos osas que se han convertido en el icono de la recuperación de la especie en Asturias. Reconoce que, junto a 'Paca', él es el más afectado por la reciente desaparición de 'Tola', pero advierte de que ahora hay que darle mucho más cariño a la hermana, sin olvidarse de 'Moli', la pequeña 'Molina' de cinco años que se encuentra en el cercado grande del recinto. Las osas han influido tanto en la vida de Roberto García que hasta sus propios hijos se criaron en el entorno de estos animales. Sin duda, su cuidador es quien mejor conocía a 'Tola'.

-¿Cuida a las osas desde que llegaron al cercado, en mayo de 1996?

-Sí, llevamos 22 años juntos. Yo siempre digo que son como mis niñas.

-Tras la muerte de 'Tola', mucha gente ha dicho que la osa tuvo una buena vida. ¿Fue así?

-Depende del ámbito en el que lo digas. A lo mejor, para un 'superecologista' no. Yo me he dedicado a ellas en cuerpo y alma, siempre con la obsesión de darles todo el cariño. Nunca tuve un horario trabajando con ellas, porque hay que estar pendiente de las osas desde la mañana hasta la noche. No me tengo por ningún experto, pero sé hacer mis cosas, aunque siempre hay que ser cauto y humilde. En todas las charlas en las que participé, y fueron muchas, nunca negué una explicación a nadie, para que no se marcharan ni con la más mínima duda.

-'Paca' y 'Tola' eran gemelas, pero muy diferentes, ¿verdad?

-Son hermanas mellizas. Es casi seguro que son hermanas de madre pero no de padre. Es algo que suele pasar en los osos. En realidad, no se parecían en nada, ni en lo físico ni en lo psíquico.

-¿Hasta qué punto?

-'Tola' era diestra y 'Paca' es zurda. En los osos las pezuñas son muy importantes, porque las utilizan como cubiertos y herramientas. A 'Tola' siempre la voy a recordar con mucho cariño y amor, porque le tocó ser la sumisa. En cambio, parecía que 'Paca' había venido a este mundo a tocarle las narices a 'Tola'. Para mí, son como mis hijas, mis compañeras de trabajo, mi vida... Incluso, mi hijo mayor se crió con ellas y ahora que tengo otro hijo que va a cumplir dos años va a ser distinto, porque sí que está enamorado de 'Paca'.

-A lo largo de estos años también habrá podido ver toda la evolución del carácter de las dos osas...

-Tienen dos tipos de comportamiento. Uno es como especie, que ya marca una línea. El otro es el individual. Según como sea cada ejemplar, así lo tienes que tratar y respetar.

Pesarlas en la báscula

-¿Le tenían confianza como para poder interactuar con ellas?

-Podía hacer muchas cosas, pero siempre respetando el margen que marcaba cada una de ellas.

-¿Qué le permitían hacer?

-Por ejemplo pesarlas en la báscula, que pude conseguir después de mucho insistir, porque es muy importante para suministrarles medicinas, ya que van en función del peso del animal en vivo. Mi obsesión siempre fue mejorarles el día a día, tanto la manutención como los utensilios o las instalaciones.

-Además, durante todo este tiempo usted también pudo ir aprendiendo sobre su manejo...

-Aprendí muchas cosas, pero por mi cuenta. Es muy satisfactorio cuando ves que los visitantes te agradecen todo el trabajo.

-Pero también habrá habido momentos difíciles con 'Paca' y 'Tola', ¿no es así?

-Hubo uno en que lo pasé muy mal. Fue en 2004, cuando se derrumbó parte del cercado. Tuve un susto importante, porque pensé que una de las osas estaba muerta, pues el derrumbe afectó a la zona de hibernación de 'Paca'. Pero fue muy lista, porque lo debió de intuir y se había cambiado de sitio.

-¿Fue por ese motivo que las hubo que trasladar unos meses a Cabárceno?

-Sí. Teníamos que arreglar el cercado, pero los martes o miércoles yo iba a Cabárceno a trabajar con ellos y ayudarles, porque nos hicieron un gran favor. En Cabárceno hay muy buena gente y muy buenos profesionales.

-De ahí llegó 'Furaco'...

-Sí. Echo mucho en falta al 'Furi'. Le tengo mucho aprecio. Cuando puedo, voy a verlo en Cabárceno. A veces me reconoce, pero ahora está bastante ocupado. Además, cuando llegó al cercado vino muy agresivo, pero lo fui amoldando, a pesar de que era un animal de casi 300 kilos. Era muy noble.

-Pero el programa de cría en cautividad fracasó...

-Salió 'rana' porque era algo bastante difícil.

'Molina', la otra compañera

-¿Cómo cree que será el futuro de 'Paca', ahora que está sola tras la muerte de 'Tola'?

-Siempre he estado muy preocupado de todas. Ahora, habrá que estar un poco más pendiente de 'Paca'. Lo va a pasar mal unos días y tendremos que procurar que lo viva de la manera más agradable posible. Pero habrá que dejar que pase el invierno, porque ahora está como en una pseudohibernación, no una hibernación total como la de 'Moli', que está en régimen de semilibertad. Ahora mismo, 'Paca' se esconde dos o tres días y aparece una media hora, como para estirarse. De momento, tenemos que dejarla, respetar lo que haga.

-Pero el viernes 'Paca' estaba muy inquieta, con idas y venidas continuas en el cercado...

-Es que fue un día duro para todos, porque invadimos bastante su territorio y entró en el recinto un vehículo que no era el mío y que no conocía. Además, estos animales detectan muchas cosas que hay en el ambiente y que nosotros no percibimos. Por eso, lo que hay que hacer es respetar y ayudar.

-'Molina' tiene solo cinco años. ¿Es impensable trasladarla al mismo recinto que 'Paca'?

-Impensable no es. Hay que barajar las opciones. Es algo que tienen que estudiar quienes deciden y llegar a un consenso. A lo mejor, 'Molina' tiene que pasar primero una cuarentena. Es algo que no se sabe, la decisión puede ser una u otra.

-¿Y cómo ve su futuro?

-Trabajando con 'Paca' y sobre todo con 'Moli', porque tiene falta de bastante atención. Cumplió ahora cinco años y es un animal muy activo.

-¿Ve la posibilidad de que el cercado de Santo Adriano pueda acoger al osezno herido que deambula por Liébana, si lo llegan a capturar, tal y como propone la Fundación Oso Pardo?

-Esa es una situación que está en manos del Gobierno de Cantabria, que es quien tiene que mover ficha. Si quieren nuestra colaboración, aquí estamos. Pero, ¿cuáles serían los pasos a seguir en este caso?, lo mejor es capturar, observar, tratar y soltar. Es cierto que el osezno parece que está humanizado, porque va detrás de la gente como un 'perrín', pero hay que ver qué pasa.

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