«Es uno de los peores accidentes de tráfico de la historia de Asturias»

Buelna. Siete jóvenes de Ribadedeva murieron tras sufrir un accidente el autobús que les llevaba al instituto de Llanes. Era el 17 de noviembre de 1998.
Buelna. Siete jóvenes de Ribadedeva murieron tras sufrir un accidente el autobús que les llevaba al instituto de Llanes. Era el 17 de noviembre de 1998. / E. C.

El Principado revive el dolor de otras tragedias, como la de los estudiantes fallecidos en Buelna y la de los scouts en Lena

SANDRA S. FERRERÍA OVIEDO.

El accidente que tuvo lugar ayer en Avilés hizo que Asturias reviviera el dolor de otras tragedias en la carretera que ha sufrido el Principado. «Este es uno de los peores accidentes de la historia de Asturias». Palabras del consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, quien se desplazó ayer hasta la zona del siniestro en el que cinco personas perdieron la vida.

Entre esos siniestros que rompieron de dolor a Asturias, está el accidente de Buelna, un siniestro que conmocionó a la región. Era el 17 de noviembre de 1998, cuando siete jóvenes de Colombres (Ribadedeva) perdieron la vida en el autobús que les llevaba al instituto de Llanes. El vehículo colisionó a las 7.45 horas de manera frontal contra un camión en la N-634, a la altura de la localidad llanisca de Buelna. Todos los jóvenes fallecidos, de entre 12 y 17 años, eran vecinos de Colombres. Además, en el siniestro resultaron heridos otros 26 adolescentes.

En 2006, fue Pola de Lena el escenario de otra tragedia en la que fallecieron varios jóvenes. La tarde del 16 de abril en la A-66 el grupo de Boy Scouts de la parroquia de San Miguel de Pumarín, en Gijón, regresaba de pasar la Semana Santa en un campamento leonés. El conductor perdió el control del vehículo y colisionó contra el quitamiedos durante un centenar de metros y terminó volcando sobre él. En aquel accidente fallecieron Kevin Sáez Montes, de 9 años; Alejandro González Arias, de 15 años; Carmen Brígida Meana Bastián, de 20 años; y la monitora Verónica Rosa Santos Gutiérrez, de 24 años. En el autobús viajaban en total 33 personas, de las cuales veinte resultaron heridos.

Ese mismo año, en junio, tuvo lugar un accidente en Morcín en el que murió David Álvarez Otero, de 13 años. Se produjo el último día del curso escolar, poco antes de las ocho de la mañana, a cuatro kilómetros de la casa en la que vivía el niño que falleció. Además, resultaron heridos el conductor del autobús y los ocupantes de la furgoneta contra la que colisionó el vehículo escolar.

Los asturianos tampoco olvidan a las tres fallecidas de un accidente de tráfico ocurrido en Barrios de Luna en 2009. El microbús volcó en la AP-66, a la altura del municipio de Barrios de Luna (León), y once viajeros resultaron heridos. El transporte había salido de Oviedo y viajaba con destino a Madrid después de que los pasajeros hubieran pasado el puente de la Almudena en Asturias.

En el conjunto de las carreteras española, desde el año 2000 se han producido 172 víctimas mortales en veinte accidentes con cuatro o más muertos en los que se ha visto implicado un autobús. El último, hasta el día de ayer, se produjo en Freginals (Tarragona), con veinte estudiantes extranjeros fallecidos el 20 de marzo de 2016.

En Cieza (Murcia) un autobús que regresaba de un acto religioso en Madrid dejó catorce personas muertas y 43 heridas de diversa consideración al caer por un terraplén. El exceso de velocidad fue la posible causa del siniestro.

También en 2014 cinco chicos de entre 12 y 15 años pertenecientes a un equipo de fútbol sala de Monterrubio de la Serena, en Badajoz, fallecieron al chocar el microbús en el que viajaban con una retroexcavadora, cuyo conductor estaba drogado, en la carretera que une los municipios de Castuera y Puerto Hurraco (Badajoz).

El primer accidente de la década se produjo en 2013 cuando nueve personas murieron y 22 resultaron heridas, de las cuales seis graves, al volcar un autobús en la N-403, en Tornadizos (Ávila).