El Principado no logra cumplir su propio decreto sobre tiempos máximos de espera sanitaria

Una de las intervenciones realizadas en el Hospital Universitario Central de Asturias durante el pasado mayo. / PABLO LORENZANA
Una de las intervenciones realizadas en el Hospital Universitario Central de Asturias durante el pasado mayo. / PABLO LORENZANA

La cifra de pacientes que aguardan más de seis meses para operarse aumenta. En mayo había en esta situación 462 personas frente a las 445 del inicio de la legislatura

AIDA COLLADOGIJÓN.

Los hospitales asturianos suman hoy más pacientes en las listas de espera para operarse que hace cuatro años. Además, la demora media para pasar por quirófano es ligeramente mayor y el número de personas que aguardan más de seis meses -el límite que el propio Principado fija como asumible- también ha crecido. Tres de tres. El decreto sobre garantía de tiempos máximos de acceso a las prestaciones sanitarias del Servicio de Salud del Principado, información sobre listas de espera y Registro de Demanda Asistencial del Principado de Asturias, que entró en vigor el pasado noviembre, no ha podido solucionar -al menos de momento- algunos de los problemas que nació para solventar. La transparencia, sin embargo, sí ha mejorado notablemente durante los últimos ejercicios.

El pasado mes de mayo había 22.666 personas en la lista de espera quirúrgica. De ellas, 19.127 pertenecían a la llamada espera estructural, que se refiere a aquellos pacientes que, en un momento dado, se encuentran en situación de ser intervenidos quirúrgicamente y su espera es atribuible a la organización y los recursos disponibles en el servicio de salud. Es decir, se omiten las operaciones que no se pueden programar de forma transitoria y los pacientes que han rechazado su traslado a centros alternativos. La cifra de espera estructural es pues ligeramente superior a los 18.180 contabilizados en junio de 2015, recién aterrizado Francisco del Busto como consejero de Sanidad, en la que fue la segunda legislatura del socialista Javier Fernández. El tiempo medio para ser intervenido era al inicio del mandato de 63 días. En cuatro años, la demora media ha aumentado en algo más de cinco días, hasta los 68,05.

Por otra parte, en 2015 un paciente llegó a esperar un máximo de 337 días para ser operado. Esa cifra la rebasó en mayo de 2019 otro enfermo que aguardó 364 días. Un año menos un día.

El decreto llegó junto al compromiso del Gobierno regional de atajar un problema difícilmente contenible. El objetivo era que el tiempo de espera máximo para una primera consulta o para someterse a una mamografía, una resonancia, una ecografía, una colonoscopia o un TAC no sobrepasase los dos meses de espera y que las intervenciones de cirugía cardiaca y cataratas, histerectomías e implantaciones de prótesis de cadera y rodilla no superasen los 180 días. Sin embargo, el objetivo del Principado era que ningún paciente sufriese una demora mayor a la que la ley reconoce solo para determinados procesos.

Consultas

En mayo, la demora media estructural para una consulta de anestesia y reanimación superó los 141 días, cerca de cinco meses. En genética la demora se situó en 88 días; en traumatología, casi 85; en urología, 71,5, y en oftalmología, 60,39. Todas ellas, inclumpliendo el decreto.

Más información

Las listas de espera fueron caballo de batalla durante toda la legislatura. Hubo, incluso, una comisión parlamentaria que dio lugar a 50 sesiones, más de doscientas horas de reuniones, 99 comparecencias en la Junta, 173 solicitudes de información y 7.000 folios de documentación. En las conclusiones del dictamen, aprobadas por todos los grupos de la Junta a excepción del PSOE, se apuntaba al anterior consejero de Sanidad, Faustino Blanco, y al exgerente del Sespa, Tácito Suárez, como responsables políticos del «apagón» informativo «en su beneficio», sobre las listas de espera entre junio de 2014 y septiembre de 2015. Aunque también se hizo extensible esa responsabilidad a los que fueron sus sucesores, Francisco del Busto y José Ramón Riera.