El Principado regulará el turismo en el hábitat del oso

Varias personas esperan apostadas en la zona de La Peral, en el concejo de Somiedo, para ver y fotografiar osos pardos en libertad. / E. C.
Varias personas esperan apostadas en la zona de La Peral, en el concejo de Somiedo, para ver y fotografiar osos pardos en libertad. / E. C.

La Fundación Oso trabaja en un borrador que busca ordenar los avistamientos y fijar unas reglas mínimas para reducir la presión sobre los plantígrados

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

Los responsables del Principado y de las organizaciones implicadas en el desarrollo de la población osera en la cordillera están preocupados por el cariz que está tomando la actividad turística dedicada a la observación de estos animales en libertad. Cada vez son más las empresas y los particulares que organizan excursiones para ver de cerca a los plantígrados, especialmente en Somiedo, lo que es bueno para la economía de la zona pero quizá no tanto para la recuperación de la especie.

Por eso, el Principado ha encargado a la Fundación Oso Pardo, en colaboración con la Fundación Biodiversidad, la elaboración de un borrador de normativa que permita poner orden en esta actividad. Ya lo había advertido el presidente de la Fundación Oso Asturias, Nicanor Fernández, durante la presentación de una exposición sobre este animal que se puede visitar este mes de agosto en la Antigua Rula de Gijón. Fernández aseguró que «estamos preocupados por la relativa presión que hay para verlos. Creo que los visitantes tienen que disfrutar de las tierras en las que viven los osos y, si se ve alguno, fenomenal, pero no podemos tener una presión excesiva sobre estos animales».

El objetivo de esta normativa es «hacer compatible la vida del animal con el disfrute del medio ambiente, lo que contribuye a la concienciación de esta especie y al desarrollo económico de la zona», apuntó Nicanor Fernández.

La Fundación Oso Pardo espera culminar el borrador de esta normativa este mismo mes. Su presidente, Guillermo Palomero, explicó que «trabajamos con técnicos del Principado y el sector turístico. Hemos evaluado varios temas necesarios para que el documento sea lo más consensuado posible».

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Los redactores del documento quieren que se refleje la parte positiva de la presencia de los osos en el territorio. «Atrae mucho turismo y hay agencias internacionales que traen anglosajones y japoneses para ver osos en Somiedo y Cangas del Narcea, pero también lobos en Riaño (León). Además, hay turismo para ver aves y flora», apunta Palomero. Lo excepcional de Asturias es que «es el único lugar en Europa en el que se puede ver osos sin atraerlos; los ves como son, lo que es un valor añadido», explicó el presidente de la Fundación Oso Pardo.

La normativa fijará unas normas para organizar los avistamientos con seguridad. El presidente de la Fundación Oso Pardo explica que «hay que establecer los lugares desde donde observarlos, en qué épocas del año y la distancia mínima. Es todo eso lo que estamos evaluando para hacer el borrador».

El sector turístico está de acuerdo con poner orden en esta actividad y la fundación también ha implicado a los grupos de desarrollo local del Camín Real de la Mesa y del Alto Narcea-Muniellos, cuyos representantes «nos plantearon sus propias iniciativas. Todos ven la necesidad de impulsar este tipo de turismo, pero de una manera ordenada». El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) también es consciente de esta necesidad. Su presidente, Roberto Hartasánchez, asegura rotundo que «el año pasado se desmadró un poco. Hace veinte años nadie se acordaba de los osos. Es fantástico poder sacar dinero de ellos, pero la prioridad debe ser la conservación de la especie».

Más vulnerables

El problema para el presidente del Fapas es «la presión turística. Tiene que haber una regulación de las empresas, que se ajusten a la normativa. Suelen buscar a las osas cuando están con crías pequeñas, que es su momento más vulnerable», explica. Y es que estas empresas llegan a cobrar hasta 90 euros por persona, por lo que han de ofrecer a los clientes una experiencia mejor que aquella que tienen los ciudadanos que pueden contemplar a los plantígrados desde la misma carretera. En opinión de Hartasánchez, la situación es especialmente delicada en Somiedo, durante la primavera. «Desde los aparcamientos en la carretera no se molesta, porque están a un kilómetro de los osos, pero algunas empresas llevan a sus clientes más cerca y se meten en áreas restringidas. Hay que tener en cuenta que las osas con crías tienen que estar en zonas muy seguras y tranquilas. Si se las presiona, se pueden perder las crías y se perjudica el trabajo de conservación».

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