El retraso en la variante y el AVE de Galicia expone a España a devolver 30 millones a la UE

Un Alvia cerca de La Robla, dirigiéndose a Asturias por el viejo trazado y dejando de lado las vías de la variante. / CAROLINA SANTOS
Un Alvia cerca de La Robla, dirigiéndose a Asturias por el viejo trazado y dejando de lado las vías de la variante. / CAROLINA SANTOS

Adif reserva el dinero tras recibir un primer aviso de Bruselas. Las ayudas que financiaron las obras tenían la condición de acabarlas antes de marzo

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

España tiene la segunda red de alta velocidad más amplia del mundo en parte gracias a que la UE subvencionó sus obras con 11.203,5 millones solo entre los años 2000 y 2013. El dinero fluyó con condiciones sobre plazos, tipo de vía y catenaria, parámetros que, cuando no se cumplen, obligan a devolver los euros. Hace siete meses la Comisión Europea se lo tuvo que recordar al Ministerio de Hacienda.

El problema detectado por Bruselas atañía al dinero entregado en base a los Fondos de Cohesión y el programa Feder, durante el periodo 2007-2013. En la letra pequeña de los reglamentos está que los tramos financiados con aquellas subvenciones debían estar terminados y con los trenes de pasajeros circulando a más tardar en marzo de 2019. En todo el país hay dos frentes donde no ha sido posible cumplir: la variante de Pajares y el AVE a Galicia.

Los retrasos exponían a España a una penalidad considerable. En el periodo 2007-2013 la UE aportó 391,86 millones para perforar los nuevos túneles entre Asturias y León, y otros 376 para el tramo Lubián-Orense. En total, 767,86 millones susceptibles ahora de devolución. Para evitar un descalabro en las cuentas de Adif Alta Velocidad, la sociedad pública que gestiona las obras por encargo de Fomento, se han sucedido reuniones entre la propia compañía, la Comisión Europea y el Ministerio de Hacienda.

Las tres partes han alcanzado una solución de conciliación. España se comprometió a hacer una lista con cada contrato de obra y asistencia técnica que financió con esas ayudas a la variante y el AVE gallego, al objeto de asumir la devolución de los fondos solo por los tajos que aún tenga sin terminar.

El arreglo aparece descrito en la memoria de las cuentas de Adif sobre 2018, donde la entidad asegura haber «tomado diversas medidas para poder cumplir con dicho objetivo entre las que se encuentran la reprogramación de los trabajos y el seguimiento exhaustivo de las actuaciones pendiente de ejecutar».

Por más que pise el acelerador, la empresa que preside Isabel Pardo de Vera asume que hay «algún ligero retraso» en las obras de la variante de Pajares y el AVE a Galicia «lo que obligaría, en su caso, a reintegrar ayudas por importe de 30.005 miles de euros». Eso es lo que sumarían los trabajos pagados con dinero europeo y que todavía siguen sin terminar. Es decir, Adif Alta Velocidad ha evitado tener que devolver el dinero que gastó en la perforación de los túneles, pero no se librará de hacer un reintegro por la parte que haya usado en las vías, catenaria o estabilización de ladera, tajos que aún tiene sin rematar.

Es la primera vez que el retraso de la variante le cuesta dinero al ministerio (a través de Adif) pero el perjuicio para la sociedad también tiene cifras. La apertura de los túneles reducirá en unos 45 minutos el tiempo de viaje de los trenes Alvia que unen Asturias con Castilla y León, Madrid, Cataluña, País Vasco, Navarra, Aragón, Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana.

La Unión Europea, en la web donde explica los motivos por los que decidió subvencionar las obras, valora las facilidades que dará al turismo de la región y la reducción de viajes en coche que se logra con un tren competitivo. Los estudios que Ineco hizo para Fomento cifran en 43,3 millones al año el beneficio que la variante reporta a la sociedad, suma que se obtiene al poner precio al tiempo que los viajeros dejan de perder además de los accidentes y contaminación evitados. La cifra se puede leer en sentido contrario. Cada año de retraso en las obras provoca perjuicios estimados en esos 43,3 millones.

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Perjuicio al turismo

La memoria económica de Adif evidencia que pese a ello, el pasado fue un año que se fue más en trámites que en obras. La empresa asegura que ejecutó en la variante una inversión de 67,2 millones. El dato supone que hay otros 59,8 consignados en los Presupuestos Generales de 2018 que habrían quedado sin gastar. La inversión real se quedó así en el 52,93% de la anunciada, proporción que aún resulta favorable si se tiene en cuenta que en el resto de obras de alta velocidad la proporción del gasto fue del 48,3%.

Los números sin embargo merecen un matiz. Por segundo año consecutivo, la empresa está computando como inversión lo que en realidad son provisiones para atender los pleitos que tiene abiertos con los contratistas. El año pasado hasta noviembre iban 23,4 millones apartados para responder a estas responsabilidades patrimoniales. Eso supone que como mucho se pagaron unidades de obra en el ejercicio por valor de 43,8 millones. Es un 15,4% menos de lo impulsado en 2017 y dejaría el pasado curso como el de menos esfuerzo inversor desde que comenzaron las obras de la variante de Pajares.