Cangas del Narcea celebra La Descarga: «Si vienes una vez, vuelves todos los años»

Un miembro de una de las peñas celebra por todo lo alto la Descarga. / Hugo Álvarez

Cangas del Narcea vive La Descarga por las fiestas de El Carmen y la Magdalena con «conciencia, seguridad y responsabilidad»

ANA RANERA

Cangas del Narcea huele a pólvora. No hay ni un solo rincón del pueblo en el que no se respire el ambiente festivo, y es que, como dice el cangués Javier, «el año empieza hoy, con La Descarga, es nuestro día preferido, llevamos mucho tiempo preparándonos para que salga perfecto». Por eso, explica Noelia, también vecina de la localidad, «todos los cangueses vuelven a casa durante la semana de El Carmen y la Magdalena, da igual dónde vivan. El pueblo multiplica por seis sus habitantes estos días».

Evencio Asenjo, responsable de prensa de la peña Artesanos, cuenta, mientras disfruta de una cerveza en el centro del pueblo, que «quien viene una vez, vuelve todos los años. Invité hace tiempo a una amiga de mi hija y cuando se fue, lo primero que le dijo a su madre fue que no podría pasar otro verano de su vida sin venir a El Carmen». Asenjo continúa presumiendo con sus amigos: «Hay muchos padres cangueses que impiden que sus hijos vivan esta tradición y los mandan de campamento durante las fiestas, pero, en cuanto esos niños se hacen mayores y ven su primera descarga, no pueden evitar enamorarse e implicarse con el festejo».

Javier y Noelia, entre caipiriñas, explican que «es un sentimiento que no se puede expresar con palabras, hace falta ser cangués y vivirlo para entenderlo. Sentimos cada volador como una oración para los que faltan, es nuestro particular Rocío». En esto coincide también Lucía Menéndez, de la peña La Tirada, «si no eres de aquí, no nos vas a comprender. Salimos a desfilar con nuestra gente y los espectadores son nuestros familiares y amigos, ellos también saben lo que es pertenecer a una peña». Lucía solo se ha perdido una descarga en toda su vida, el año pasado, y fue porque su hijo nació en estas fechas. «El resto de ediciones siempre he venido, desde la infancia, igual que hago ahora con mi bebé».

Los cangueses están todos de acuerdo en los halagos a su fiesta: «Es mucho más que una exhibición pirotécnica. Detrás no está el ayuntamiento que contrata a una empresa, sino que hay más de cuarenta peñas trabajando con mucha gente en cada una de ellas. Invertimos más de 200.000 euros en pólvora, vienen profesionales de muchas partes del mundo a ver la celebración y todos coinciden en que es espectacular. Da igual que hayas visto Valencia en Fallas o San Fermín, Cangas del Narcea sobrecoge».

Todos reivindican que quienes lanzan los voladores son expertos, «llevan toda su vida aprendiendo, los niños crecen viéndolo. Además, las medidas de seguridad son espectaculares. No queremos que se consideren peligrosas estas fiestas, desde 1902 nunca ha habido ningún fallecido. Lo de este año y el pasado son casos aislados». María Fernández subraya que «este festejo es tradición, conciencia, seguridad y responsabilidad. Detrás de cada tirador está el apurridor, quien protege los voladores y los entrega sabiendo lo que da».

«Coger con los dedos el volador es la sensación más bonita, en muchos otros sitios los colocan en una tabla. Nosotros aquí no, por eso es un subidón de adrenalina. La tirada a mano es la parte más bonita, dura cuatro minutos. Es muy visual, vas dándote cuenta de todo lo que ocurre. Es lo que más diferencia e identifica a los cangueses», apunta Jaime, quien sigue con sus amigos de Cangas presumiendo de tener «las mejores fiestas posibles». Evencio Asenjo relata, mientras todos alrededor asienten, que «las leyes pirotécnicas de Asturias las marca nuestro pueblo. Antes lanzábamos mayor cantidad de explosivos, ahora no nos dejan, pero tiramos más tandas».

Los voladores resuenan por las calles durante toda la tarde, cada vez que escuchan uno, los vecinos se sobrecogen. No pueden sentir más orgullo de su tradición y de ese impresionante estallido que convierte hoy a Cangas del Narcea en un lugar único en el mundo del que todos se emocionan al hablar.

Noticias relacionadas