Una joven mata a su pareja tras asestarle treinta puñaladas en Lugones

Agentes de la Policía Judicial tras inspeccionar el piso de la calle Río Sella de Lugones. Sobre la imagen, los rostros de la presunta aseina y la víctima. /Pablo Nosti
Agentes de la Policía Judicial tras inspeccionar el piso de la calle Río Sella de Lugones. Sobre la imagen, los rostros de la presunta aseina y la víctima. / Pablo Nosti

El crimen tuvo lugar esta madrugada en la vivienda de los padres de la mujer, que ha sido detenida

LYDIA IS y CECILIA PÉREZVillaviciosa

Ana García Hevia, de 28 años, vecina de Lugones (Siero), ha sido detenida esta madrugada tras apuñalar a su pareja, Miguel Ángel Suárez, de 56 años. Según los primeros datos, el hombre recibió treinta puñaladas, una de ellas, la mortal, en el cuello. Ambos se encontraban en el domicilio de los padres de ella, ubicado en el número 6 de la calle Río Sella.

Los hechos tuvieron lugar en torno a las dos y media de la madrugada, al parecer tras una discusión en la que la mujer habría agarrado un cuchillo con el que mató a su pareja. La Policía Judicial inspeccionó esta mañana el domicilio en busca de pruebas.

Tras ser alertados los servicios de emergencia, hasta el lugar del crimen se desplazó de madrugada personal sanitario del 112 Asturias y agentes de la Policía Nacional que, tras inspeccionar la vivienda, detuvieron a la joven.

El cadáver de la víctima ha sido levantado ya por el forense y trasladado al Instituto de Medicina Legal, donde le será practicada la autopsia. La presunta homicida, por su parte, ha sido conducida a dependencias policiales y se encuentra a la espera de pasar a disposición judicial.

Una cometido el asesinato, la presunta autora llamó a su madre, Belén Hevia: «Mamá, se acabó, ya lo maté, si no es para mí no es para nadie». La mujer, que se acababa de despertar, no podía creer lo que estaba escuchando. «Estoy muy mal, esto es horrible», reconoció Belén, que confirma que su hija permanece detenida en los calabozos de la Comisaría de la Policía Nacional de Pola de Siero. Está previsto que pase a disposición mañana miércoles.

La pareja llevaba meses de relación y Belén cree que el crimen estuvo motivado por los celos. «Empezaron a discutir y él dijo que se quería ir, al final que se quedaba y se fueron a la cama, no supe más hasta que me despertó», relató la mujer, incapaz de contener las lágrimas. «Tuve muchos problemas con ella, pero no creí que fuera capaz de hacer algo así», añadió.

La joven tiene antecedentes por agresión a una mujer hace unos años a la que intentó robar el bolso. También fue detenida por la quema de contenedores.

Tampoco salen de su asombro los residentes en el número 6 de la calle Río Sella, de Lugones. «Mi mujer y yo salimos a cenar y sobre las doce de la noche oímos voces y ladrar a unos perros, pero como se oyen otras veces, no le dimos mucha importancia, no nos pareció nada raro» aseguraba, desconcertado, Eduardo Pertejo, vecino del tercero. «Son un matrimonio de lo más normal», añadía otra inquilina en referencia a los padres de la joven detenida.

En el edificio, la mañana transcurrió tranquila. La Policía Judicial acudió a primera hora para inspeccionar el domicilio y recabar pruebas y fueron muy pocos los que se percataron de la visita. De hecho, a su salida retiraron el precinto policial de la puerta del piso.

Todos se enteraron de lo ocurrido por los medios de comunicación. En el entorno de la calle la sorpresa también era máxima una vez que se conoció la noticia, aunque no todos se extrañaban del suceso. «Se veía venir, ella es una chica problemática», comentaron varias personas en la zona.

La víctima, Miguel Ángel Suárez Menéndez, era vecino del barrio del Regueral, en Lugo de Llanera. Conocido en la zona como 'Míchel', trabajaba como mecánico en el apeadero de la Renfe de Lugo de Llanera.

Además de su trabajo, en la localidad le conocían por frecuentar algunas de las sidrerías de la zona, en muchos casos con su actual pareja y presunta asesina Ana María García Hevia. Pero también le recordaban por la tensa relación que mantenía con ésta. José Manuel Álvarez vive en el 1ºA, justo debajo de Míchel, en el número 17 de la Calle Covadonga. «Él fue malo para él mismo. Por muchos consejos que se le diera, siempre acababa en relaciones conflictivas», recuerda su vecino. «Él era un gran chaval, pero cuando bebía se creía el rey del mundo. El mayor problema que tuvo fue separarse de su mujer que era quien lo controlaba. A partir de ahí comenzó a juntarse con malas compañías, entre ellas Ana María», asegura José Manuel Álvarez.

Era una relación conflictiva y buena cuenta de ello da un episodio que mantuvieron en un bar Laparra, de Lugo de Llanera, en la misma calle Covadonga, donde solía parar la víctima. Su camarera, Tatiana A., cuenta a EL COMERCIO, cómo en una ocasión la pareja protagonizó un incidente en el local. Míchel, estaba bastante bebido y, en un momento dado, se desplomó al suelo. En ese momento, recuerda Tatiana, su presunta asesina, en lugar de socorrerlo, comenzó a sacarle llaves y la cartera. La empleada del local le llamó la atención para que se ocupara de él. Por su parte, Ana María le contestó que lo que querían era «seguir emborrachándose». A partir de entonces comenzó una trifulca y la camarera optó por echarla del local y prohibirle que volviera entrar al bar.

En la parrilla El Regueral, donde solía parar Miguel Ángel con su pareja, una de las camareras, Sofía Reguera, recuerda que le llamaba la atención la cara de Ana María. «Parecía que tenía algún problema», asegura. Les consta que se relacionaba con gente problemática. En una ocasión fueron a cenar al local la víctima, su asesina y los padres de ésta.

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