La Audiencia desconfía de que Grueso acuda el lunes al juicio y lo mantiene en prisión

De izquierda a derecha, el hermano de Natalio Grueso, el abogado Fernando Burgos Pavón y la letrada Sara Álvarez García. / MARIO ROJAS

El exdirector del Niemeyer afirma ser el «primer interesado» en limpiar su nombre y contrata para ello a un reconocido penalista

CRISTINADEL RÍO OVIEDO.

La Audiencia Provincial decidió ayer prorrogar la prisión provisional comunicada y sin fianza del exdirector del Niemeyer, Natalio Grueso, asegurando así su comparecencia en el juicio que a partir del próximo lunes verá las presuntas irregularidades contables en la gestión del Centro Niemeyer, que tiene muchas posibilidades de ser suspendido. Su nuevo abogado, Fernando Burgos Pavón, lo planteará en las cuestiones previas al inicio de la vista tras asumir ayer su defensa y recoger en un lápiz de memoria los 20.000 folios que integran el proceso. «Voy a estudiarme esta semana el núcleo duro y, a lo mejor, asesorado por unos buenos auditores tiene uno material y no necesita pedir la suspensión...», respondió con cierta ironía a las preguntas de la prensa.

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial decidió ayer mantener esta medida cautelar sobre el exdirector del Centro Niemeyer después de una vista en la que así lo solicitaron tanto la Fiscalía como Foro Asturias. Por el contrario, la Fundación del Centro Niemeyer, que ejerce la acusación particular, solicitó su libertad y la adopción de otras medidas como la personación en sede judicial con cierta periodicidad, la retirada del pasaporte y la prohibición de salir de España. Medidas por las que también apostó el abogado de Natalio Grueso, para el que la Fiscalía solicita once años de cárcel por presuntos delitos de malversación.

El auto de la Audiencia censura que «el Tribunal se encuentra al albur del acusado por ser él quien decide el cómo y cuándo de su personamiento» y «con tales antecedentes, resulta más que probable que el acusado pueda decidir en una tercera ocasión sustraerse definitivamente a la acción de la justicia». Las dos anteriores a las que alude fueron sendos intentos de hacerle llegar citaciones judiciales tras la renuncia de su abogado el 30 de julio y el inicio del procedimiento para designar un nuevo.

Desde entonces, a falta de un abogado, Natalio Grueso ha sumado tres. Dos de oficio y uno de libre designación que se estrenó ayer. La presencia y el reconocimiento del tribunal del nuevo letrado fue una de las peculiaridades de una vista que comenzó con las explicaciones de su presidente, Javier Domínguez Begega, acerca de los últimos acontecimientos relativos a la difícil comunicación con Natalio Grueso. El juez indicó que, una vez dictada la orden de búsqueda y captura para su ingreso en prisión, había recibido un burofax de Grueso dirigido a su persona que no abrió porque «este presidente en 35 años de carrera jamás ha mantenido correspondencia particular con un acusado». Poco después llegó un telegrama, también dirigido a él pero en esta ocasión sin remitente. «Procedí a su apertura ignorando quién era el comunicante», que resultó ser el principal acusado del 'caso Niemeyer' informando de que al día siguiente se entregaría.

Sin más explicaciones, el presidente del tribunal procedió a aclarar quién ejercería la defensa del acusado tras haber recibido notificación esa misma mañana de que la asumiría un letrado designado libremente por Grueso. Aceptó sobre la marcha la renuncia del abogado de oficio José René Alperi López, que no había reconocido desde que el letrado la presentó el 14 de agosto, y subió al estrado Fernando Burgos Pavón.

Solventado el trámite, el fiscal Alejandro Cabaleiro reclamó el mantenimiento de la prisión provisional para Natalio Grueso. Refirió lo curioso que resultaba que un año exacto después de la presentación del escrito de defensa, «surjan diferencias irreconciliables a menos de un mes del juicio, si tenemos en cuenta que agosto no suele ser hábil». «Después de eso, se produjo la desaparición voluntaria de Natalio Grueso», recordó.

Ilocalizable y con contactos

Que no se le hubiera localizado en los domicilios facilitados, ni telefónicamente ni a través de su hermano (que ayer estaba en la sala) y que ni siquiera lo hubiera logrado su letrado de oficio, «como mínimo es una táctica dilatoria».

En opinión del fiscal hay un «riesgo de fuga de verdad» porque «aparentemente, es una persona sin trabajo, no consta domicilio conocido, de la instrucción del caso en los juzgados de Avilés se deduce que tiene muy buenas relaciones internacionales, que conoce a mucha gente y que por su tipo de trabajo, relacionado con cuestiones culturales, no es descabellado que se pueda ir a cualquier sitio. Tampoco tiene ni esposa ni hijos». Además, «que haya acudido voluntariamente al tribunal hay que entenderlo entre comillas porque tardó en hacerlo».

Fernando Burgos puso en duda que su cliente intentara sustraerse a la acción de la justicia, en cualquier caso recordó que en la vista se trataba de discutir si existía el riesgo de fuga y cómo podría minimizarse. En su opinión, con las medidas solicitadas por la Fundación del Centro Niemeyer. Aseguró que no había sido Grueso el que había despedido a su letrado, sino «al revés» porque su cliente «tiene una ansiedad casi patológica de que se celebre algo que termine con su situación».

Sin dinero para Mijares

Natalio Grueso, que tuvo la oportunidad de explicarse al final de la vista, aseguró que «desde que esto empezó mi domicilio siempre ha sido el mismo, el de Oviedo en el que estoy empadronado, en el que figura en mi tarjeta sanitaria, el que está al corriente de los pagos, en el que recibo la correspondencia y el que habito cuando vengo a Oviedo». En el de la madrileña calle de Barquillo en el que se le intentó localizar en primera instancia «apenas residí un año y no actualicé los domicilios porque el mío es el de Oviedo y el resto no siempre han estado a mi nombre, a veces lo están al de las empresas que me pagan o son de amigos».

Reconoció haber comunicado «de forma poco ortodoxa» al tribunal su intención de entregarse vía burofax «porque no soy abogado», pero recalcó que «me puse de camino tras saber por los medios que me buscaban». «Mi voluntad de comparecer es absoluta. Soy el primer interesado porque no tengo ninguna duda de mi inocencia y espero poder demostrarlo», añadió.

Quiso aclarar también las dudas arrojadas por el fiscal sobre la renuncia de Pelayo Mijares tras haber llevado la instrucción desde el principio. «He pagado sumas importantes de dinero, al menos para mis emolumentos. En julio me exige un desembolso adicional de 30.000 euros que yo no tengo. La siguiente comunicación que recibo de él es un escrito de renuncia. El primer damnificado soy yo. Pero sí quiero que el letrado que me defienda tenga el tiempo oportuno para hacerlo», reclamó. Previamente, su nuevo letrado, Fernando Burgos, había aclarado que su minuta la pagaban la familia y los amigos de Grueso.

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