«Es un golpe muy duro para el colegio, conocíamos a la niña desde pequeña»

Colegio Público SantaEulalia de Mérida de Pravia donde estudiaba la pequeña de las niñas./LVA
Colegio Público SantaEulalia de Mérida de Pravia donde estudiaba la pequeña de las niñas. / LVA

La comunidad educativa de Santa Eulalia de Mérida de Pravia llora la muerte de Loredana Daniela Mustafa, la segunda menor fallecida en el pantano de Trasona

S. GONZÁLEZ

El colegio público Santa Eulalia de Mérida de Pravia recibía «consternado» la noticia del fallecimiento de la segunda de la niñas que cayeron el pasado miércoles día 3 de julio al pantano de Trasona cuando celebraban su cumpleaños. La pequeña, de nombre Loredana Daniela Mustafa, estaba escolarizada en el centro desde los tres años y su familia era muy conocida en el entorno escolar, que ayer mostraba su tristeza por la pérdida.

«Es un golpe muy duro para el colegio porque la conocíamos desde muy pequeña», comentaba ayer el director del centro escolar, Fernando Blanco. La niña, de diez años de edad, fallecía la mañana del jueves y desde entonces se sucedieron las muestras de cariño para la familia y las condolencias en las redes sociales del colegio, que lanzaba un mensaje en ellas. «La Comunidad Educativa del colegio Santa Eulalia de Mérida expresa su dolor y tristeza ante la pérdida de nuestra alumna Loredana y envía sus condolencias y solidaridad con la familia».Una publicación que ayer alcanzaba más de sesenta comentarios.

El director del centro se ponía en contacto con la familia para mostrarles su pésame. «Hablé con el padre para trasladarle nuestro acompañamiento en estos duros momentos. Además, estaremos con ellos en el funeral para darles las condolencias personalmente», explicaba Fernando Blanco.

El colegio seguía de cerca la evolución de la pequeña y de su prima, que fallecía el pasado sábado en la UCI del Hospital Universitario Central de Asturias el no poder sobreponerse a las lesiones causadas por la falta de oxígeno prolongada. «En un primer momento no sabíamos que era ella. Fue al leer las noticias y ver que era una de las pequeñas era de origen rumano y que residía en Pravia cuando empezamos a sospechar que se trataba de Loredana», señalaba Fernando Blanco.El director terminó de atar cabos cuando se supo que el cumpleaños que celebraban cuando se sucedió el fatal accidente era el de la pequeña. «Vimos que coincidía con la fecha de nacimiento que nosotros teníamos de ella y ya fue cuando confirmamos que era nuestra alumna».

No solo Loredana va al colegio Santa Eulalia de Mérida, también está matriculado en el centro su hermano, según explicaba el director. De hecho, según ha podido saber este periódico, otros familiares de la pequeña también residen en la localidad y son conocidos en ella por numerosas personas. «Necesitaran la ayuda de todos. Sabemos que es una familia que vive al día, casi sin recursos. Necesitan toda la ayuda tanto moral como económica», rezaba en algunos de los comentarios vecinales.

Ayer también desde el Ayuntamiento de Pravia también hacía públicas sus condolencias a la familia través de las redes. A ellos se sumaba el mismo jueves el piragüista que las rescató, Ramón González, que se mostraba entristecido por el fatal desenlace ya que había estado atento a su evolución durante los diez días que permaneció ingresada en el hospital.

Todas estas muestras de cariño llegaban a la familia, que se muestra agradecida aunque según explican quienes han hablado con ellos que se encuentran rotos por el dolor de la pérdida de las dos pequeñas.

Esta familia, de origen rumano, lleva asentada en España más de una década. El pasado miércoles se reunían varios de sus miembros en el área recreativa de Gavitos en el pantano de Trasona para celebra el cumpleaños de Loredana Daniela. Ella se encontraba junto a su prima, un año mayor que ella, jugando por la zona cuando en un momento dado habrían bajado desde la zona de merendero al mirador hormigonado para refrescarse. La hipótesis de los agentes desplazados al lugar, es que la menor se habría acercado al agua del embalse para mojarse cuando cayó dentro del pantano. La otra niña se habría metido para ayudarla y ninguna de las dos logró alcanzar de nuevo la orilla por su propio pie.

Fue Ramón González quien las avisó durante su entreno en piragua y las sacó del interior del embalse cuando ya se encontraban «flotando boca abajo y no braceaban». Acto seguido él, junto a otros deportistas que se encontraban en la zona les practicaron las primeras maniobras de reanimación hasta que llegaron los equipos sanitarios y se encargaron de estabilizarlas para su traslado hasta el Hospital Universitario Central de Asturias.

Una vez en Oviedo permanecieron ingresadas en la unidad de cuidados intensivos dada la extrema gravedad de su estado de salud. El pasado sábado la mayor, de 11 años, fallecía a causa de las secuelas. De ella se sabía que presentaba peores síntomas al haber sido encontrada «morada e hinchada» por la falta de oxígeno.Loredana se mantenía con vida en la UCI hasta el jueves, cuando se certificó su muerte.