Música y danza conquistan el teatro

El público del concierto de Año Nuevo llenó ayer el teatro. / MARIETA
El público del concierto de Año Nuevo llenó ayer el teatro. / MARIETA

La Sinfónica de Avilés y la bailarina Priscilla Ortiz entusiasman a un público entregado

EVA FANJUL AVILÉS.

El segundo concierto de Año Nuevo colgó el cartel de 'no hay entradas' en el teatro Palacio Valdés. Cerca de las siete y media de la tarde, la hora de inicio prevista para el recital, la cola para acceder al teatro llegaba hasta la plaza de España. Un lleno alentado quizá tanto por el éxito que la propuesta musical obtuvo el año pasado, como por el cambio de horario, de la maña a la tarde, en esta segunda edición que facilitó a muchos su asistencia.

A veinte minutos de las ocho de la tarde, los cuarenta y cinco integrantes de la Sinfónica Ciudad de Avilés ocuparon su sitio en el escenario. Las primeras palabras del director de orquesta, Iván Cuervo, fueron en memoria del desaparecido Manuel Ponga, al que dedicó el concierto. «Hoy tenemos una butaca vacía y es la de Manolo Ponga», lamentó. Una figura a quien «todos los músicos avilesinos tenemos mucho que agradecer ya que bajo su mandato se creó la Escuela de Música de Avilés, germen del Conservatorio», destacó.

Tras el homenaje al exalcalde de Avilés, el preludio 'El Bateo' de Francisco Chueca, abrió el programa del concierto compuesto por doce obras, algunas marchas valses y polkas, auténticos clásicos de los conciertos internacionales de Año Nuevo; y otras incorporaciones menos habituales en estos recitales como fragmentos de zarzuela. Con un clásico como el 'Vals de las flores' de Piotr Tchaikosky, llegó una de las innovaciones del concierto. Al ritmo de las notas del famosísimo vals, la bailarina avilesina Priscilla Ortiz entró bailando al patio de butacas, para sorpresa de muchos. La bailarina formada en el Royal Academy of Dance de Londres volvió actuar al final del concierto con 'La boda de Luis Alonso' de Gerónimo Giménez.

Guiños festivos

Otro de los momentos más ovacionados llegó con el Pizzicatto-Polka de Johan Strauss. Así como las actuaciones de la mezzosoprano Marino Pardo, primero con la habanera de Carmen de Bizet y después con el Pasacalles de la zarzuela La Chulapona de Moreno Torroba. El concierto estuvo lleno de momentos animados y guiños festivos como cuando en el Perpetuum mobile de Johan Strauss, que los clarinetistas interpretaron ataviados con vistoso gorros de Papá Noel.

La obertura de la ópera Carmen, la verdiana La forza del destino, la Danza Húngara de Brahms, El bello Danubio Azul de Johan Strauss, La danza del sable de Aram Jachaturián fueron las obras que completaron este emotivo concierto. Un evento que contó con una nutrida representación de diferentes ámbitos de la sociedad avilesina, entre ellos el director general de Asturiana de Zinc, Jaime Arias, empresa patrocinadora del concierto.

 

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