El 90% de la plantilla de baterías de cok se traslada a Veriña a partir del lunes

Los trabajadores de baterías de cok preparándose para la fotografía histórica de despedida. / LVA
Los trabajadores de baterías de cok preparándose para la fotografía histórica de despedida. / LVA

Solo quedarán en la planta avilesina una veintena de operarios para instalar los sistemas de presurización

YOLANDA DE LUISAVILÉS.

En torno a 320 trabajadores, el 90% de la plantilla, de las baterías de cok en Avilés se incorporarán el próximo lunes a las instalaciones que la multinacional tiene en Gijón, en distintos departamentos, aunque fundamentalmente han sido reasignados a las nuevas baterías construidas en Veriña. La primera tiene previsto tener su primera producción el próximo mes (los hornos ya están listos y en fase de calentamiento, se encuentran a unos 200 grados y tendrán que alcanzar 1.200), mientras que la segunda lo haría en marzo del próximo año.

En la recolocación comprometida con los sindicatos por ArcelorMittal se planteaba que 250 trabajadores se incorporen a las nuevas baterías de Gijón, que un centenar fueran reasignados a otras instalaciones en la factoría y una veintena, los nacidos en 1958 y 1959, fueran prejubilados mediante un expediente de regulación de empleo.

Después del apagado del último horno el pasado martes, último hito de un mes en el que lo han ido haciendo los otros 239 que componían la instalación, treinta por cada una de las ocho baterías, el trabajo en la planta avilesina se limita a partir de ahora la instalación de los sistemas de presurización de los circuitos y de bombeo de aguas definitivos, completando así el proceso de cierre ordenado y seguro para que ArcelorMittal entregue, el próximo 30 de diciembre, todas las instalaciones a su 'casero' en los últimos años, Sepides, la sociedad estatal que gestiona los activos de la antigua Ensidesa.

Por ello, en la planta avilesina de baterías de cok todavía quedarán trabajadores de la multinacional en los próximos meses. En torno a una veintena que se encargarán de instalar los sistemas de presurización y bombeo definitivos para que ArcelorMittal entregue las instalaciones a la que en los últimos años ha sido su 'casera', la sociedad estatal Sepides, gestora de los activos de la antigua Ensidesa.

El último mes ha sido especial para la plantilla de los trabajadores de baterías de cok que, en algunos casos, llevaban más de cuarenta años ejerciendo funciones en estas instalaciones y que han visto como desde el uno de septiembre se iban apagando poco a poco. Las seis de la tarde del pasado día 1 fue un momento muy especial. El último horno en activo de la batería cuatro producía el último cok hecho en Avilés. Los días siguientes están sirviendo para hacerse a la idea de que el próximo lunes comienza una nueva vida laboral para ellos. Ayer querían despedirse dejando una imagen para el recuerdo y la historia. Se juntaron todos a mediodía para una fotografía, primero en la puerta de las oficinas y almacenes generales y luego en las propias baterías.

Contratos de Sepides

El 30 de diciembre la sociedad Sepides recibirá las instalaciones. En ese momento tiene que acometer ya una serie de medidas con el objetivo de garantizar la seguridad hasta que se produzcan las obras de demolición y descontaminación con el objetivo de garantizar la seguridad de estas instalaciones. En los últimos días la entidad dependiente de la Sepi ha ido licitando una serie de contratos con el objetivo de garantizar esa seguridad.

El primero fue el de la ampliación de la valla perimetral para cerrar por completo el acceso a las instalaciones, a ello destina casi 200.000 euros; el segundo ha sido la contratación del plan para el control de la seguridad laboral en la ejecución de los trabajos de demolición y descontaminación en los próximos años, dotados con hasta medio millón de euros si se tiene que alargar durante cinco años; y ayer puso en marcha una nueva licitación, la contratación del control del acceso y la vigilancia del recinto durante dos años con un importe de 2,5 millones de euros.

Se establece que tendrá al menos la misma seguridad del recinto que había hasta el momento, en este sentido se señala que la vigilancia actual cuenta con quince trabajadores adscritos a tiempo completo. Además se señala que será necesario contar con dos vehículos para poder recorrer un recinto que tiene en torno a 273.000 metros cuadrados.

Sepides también tiene previsto mantener durante los trabajos de achatarramiento, descontaminación y posterior urbanización otros servicios para lo que tendrá que contar con especialistas, entre ellos el mantenimiento de la inertización con nitrógeno de las instalaciones. También mantendrá las comunicaciones, la red de saneamiento y las depuradoras, la energía eléctrica, la distribución interior de agua y las instalaciones de protección contra incendios. Sobre estas últimas, prevé una coordinación con ArcelorMittal.

A todo esto se suma también la actividad que va a desarrollar Química de Nalón, que ya está llevando a cabo obras para acondicionar la depuradora de las baterías y que tendrá en activo paralelamente a las obras.

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